Los padres Jan Bula y Václav Drbola «nos enseñan que la fe no es meramente una tradición cultural ni un sentimiento privado, sino una realidad por la que vale la pena vivir y, si es necesario, sufrir».
Redacción (03/06/2026 11:42, Gaudium Press) El próximo sábado 6 de junio, los padres Jan Bula y Václav Drbola serán beatificados en Brno (República Checa), en una ceremonia presidida por el cardenal Michael Czerny. En una entrevista con la Agencia de Noticias Fides, el padre Karel Orlita resumió la historia de estos dos sacerdotes mártires, destacando que «para los fieles, son un ejemplo de fidelidad a Cristo y a la Iglesia, incluso en tiempos de adversidad. Nos enseñan que la fe no es meramente una tradición cultural o un sentimiento privado, sino una realidad por la que vale la pena vivir y, si es necesario, sufrir».
Como postulador de la fase diocesana y administrador de la fase romana, el padre Karel siguió de cerca el proceso de beatificación y canonización de los dos mártires: los primeros en la Diócesis de Brno y en la historia contemporánea de la República Checa en ser beatificados o canonizados. «Vivimos en una época marcada por guerras, polarización, crisis culturales, miedo y confusión moral. Su testimonio nos recuerda que el ser humano no puede vivir sin verdad ni esperanza. Demuestran que, incluso cuando todo parece estar dominado por la violencia y la mentira, es posible conservar la libertad humana», comentó.
Breves biografías de los padres Václav Drbola y Jan Bula
Nacido en 1912 en Starovičky, al sur de Moravia, Václav Drbola ingresó en el seminario diocesano de Brno en 1933 y fue ordenado sacerdote en 1938. Se dedicó especialmente a los niños y jóvenes, organizando clases de catecismo, obras de teatro y eventos deportivos. Miembro del Partido Popular Checoslovaco, participó activamente en la vida pública de Bukovic, donde desarrolló gran parte de su labor pastoral, ganándose la simpatía de todos por su característica amabilidad.
Jan Bula nació en 1920 en Lukov, en la frontera con Alemania. En 1939, ingresó en el seminario diocesano de Brno, poco después de graduarse de la escuela secundaria. Durante la Segunda Guerra Mundial, trabajó para los alemanes en una fábrica de cerámica, donde su talento artístico se utilizaba para decorar utensilios. En 1944, al regresar a Brno, devastada por los bombardeos, pintó escenas de la Pasión sobre cartón y se dedicó al estudio y la redacción de textos sobre iconografía rusa. Al finalizar la guerra, fue ordenado sacerdote y enviado a Rokytnice, donde se ganó el respeto de todos los feligreses por su generosidad.
Circular del Arzobispo de Praga
En 1948, tras el golpe de Estado comunista, la Iglesia Católica, sacudida por la persecución nazi, entró en un nuevo periodo de crisis. Con la nacionalización de los bienes eclesiásticos, el cierre de escuelas y seminarios, y las numerosas detenciones de clérigos y laicos, la campaña sistemática contra el catolicismo se intensificó. En junio de 1949, el gobierno puso en marcha un plan para reclutar católicos para una nueva organización ad hoc llamada Acción Católica. Tras prohibir la prensa católica y poner a los obispos bajo arresto domiciliario, el gobierno se esforzó por convencer al clero y al pueblo de que esta era la nueva asociación católica a la que debían afiliarse.
El arzobispo de Praga, Josef Beran, envió una circular a los sacerdotes solicitando que se leyera a los fieles durante la misa dominical del 19 de junio. El mensaje exhortaba a los fieles a permanecer vigilantes y fieles a la Iglesia de Roma. «Sean fieles. No defrauden la confianza de su Iglesia, en la que nacieron. Oren para que el Espíritu Santo ilumine su razón y les conceda el verdadero conocimiento en estos tiempos difíciles», rezaba un fragmento del documento. Este acto llamó la atención de la policía política checa (STB), que utilizó a un agente encubierto, el «Capitán Malý», para arrestar a los dos sacerdotes.
Prisión y muerte de los sacerdotes
En febrero de 1951, Ladislav Malý, compañero de clase de Bula, lo visitó y le habló de un plan para liberar al arzobispo de Praga de prisión, añadiendo que había expresado su deseo de confesarse con un sacerdote católico fiel a Roma. Bula se ofreció a escuchar la confesión del prelado. En abril de ese mismo año, Bula fue arrestado. El mismo guion se utilizó con Drbola, quien terminó arrestado en junio de 1951.
Acusados de instigar el atentado de Babice del 2 de julio de 1951 —en el que el Capitán y otros asesinaron a tres dirigentes del Partido Comunista—, Drbola y Bula, que se encontraban encarcelados en aquel momento, fueron obligados, bajo tortura, a incriminarse y a recitar repetidamente un texto que se leería ante el juez. Según este texto, Drbola era uno de los principales instigadores del triple homicidio y Bula el líder de un grupo subversivo que había ayudado al Capitán. El 3 de agosto de 1951, Drbola fue ejecutado. Bula sufrió la misma suerte casi un año después, el 20 de mayo de 1952.
Sacerdotes que deseaban permanecer fieles a Cristo y a la Iglesia
Durante su estancia en prisión, Bula escribió cartas a su familia, reflejando la serenidad con la que vivió sus últimos meses. «El Señor Dios me concedió una vida breve, pero creo que no fue en vano. Hoy me siento feliz de haberle servido y de haber permanecido como su siervo hasta el final. Parto en paz con Él. Anhelo el descanso eterno y el reencuentro con todos los que me precedieron. Tenía muchos planes, pero todos estaban supeditados a la voluntad de Dios», reza un fragmento de la carta.
El padre Karel también destaca que «la figura de Václav Drbola es profundamente conmovedora. A través de los testimonios, vemos a un sacerdote muy cercano a la gente, humilde, paternal y sencillo. Y quizás esta misma sencillez hace que su testimonio sea aún más impactante. No eran hombres que buscaban el heroísmo: eran sacerdotes que simplemente querían permanecer fieles a Cristo y a la Iglesia. Incluso quienes no comparten la fe cristiana pueden reconocer en ellos a hombres que no sacrificaron su dignidad». (EPC)






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