Momento especial se vivió en el vuelo que condujo a Su Santidad León XIV de Madrid a Barcelona.
Redacción (09/06/2026 21:28, Gaudium Press) Un momento especial se vivió en el vuelo que condujo a Su Santidad León XIV de Madrid a Barcelona, el día de hoy. No es algo propiamente inédito, pues ya ha ocurrido con anteriores pontífices, pero no deja de ser especial e inédito con este Papa.
Decir norteamericanos y aviación es decir amigos, sobre todo para quienes ya pasan la cincuentena, que vieron como Hollywood promocionaba por el mundo el estilo ‘jet’ y también el estilo jet set, hoy más bien en decadencia.
Pero lo que no es de todos los días, ni a los de más de 50 ni a los de menos, es ver a un Papa de ‘segundo copiloto’ en el corto vuelo de Iberia que llevó a León XIV de Barajas hasta El Prat, vuelo que según algunos es algo así como ‘una subida y una bajada’. Pues bien, no es que el Papa se viera extasiado con los adelantos tecnológicos del Airbus, pero indiscutiblemente sí se notaba que estaba a gusto, confirmando la impresión que de él tienen los españoles, de un hombre a caballo entre lo tradicional y lo moderno: tradicional como ese discurso de altura, suave y mullido al tacto como el terciopelo, pero puntiagudo como una espada de Toledo en el palacio de los diputados, y ‘moderno’ como todo un sucesor de Pedro el Pescador sentado en medio pantallas e interruptores de una cabina de un aeroplano, con la soltura con que lo hace en los tronos de las residencias y salas pontificias. Algo así como: latín + ok.
De acuerdo a las filmaciones disponibles, el Pontífice estuvo en el decolaje, pues hay tomas de él en la cabina estando el avión en tierra, y luego otras ya con el avión en el aire.
Emocionado estaba piloto y copilota, pero especialmente ella, quien bastante se enredó pero al final logró expresar al Papa que algunas familias al ser advertidas que ella sería auriga aérea del Papa, le habían exigido que pidiera al Pontífice por ellos y sus necesidades.
La nota jocosa la puso el piloto, quien también agradeció al Papa que fuera hincha del Real Madrid, como él también lo era. Claro, el Papa no deja de ser el Papa de todos los fieles, también de los catalanes, y por eso hizo León una leve y clasuda alusión al Barcelona, que vamos, él vino a predicar la unidad, en un mundo, también el futbolístico, harto fragmentado.
En cierto momento el piloto, el comandante Martínez Nuñez, hizo caer en cuenta al Pontífice que estaban siendo escoltados por un avión caza de la Fuerza Aérea Española, cuyo piloto, metido en su burbuja o gota de agua y desde la cabina del Airbus era visible, en el saludo que le estaba haciendo con la mano al Papa. Pero no quedó la cosa ahí. Se logró establecer comunicación con esa aeronave, pues el piloto del caza quería hablar con el escoltado: el Papa le dijo que era un “gran honor” tener esa compañía, y envió un saludo también por su intermedio a todos los integrantes de la Fuerza Aérea.
Estaba todavía el avión en el aire, cuando el Papa sale de la cabina del piloto y se dirige a la sección de pasajeros, donde atendió solícito al resto de la tripulación, pues cada uno quería la foto del recuerdo inmortal. De parte del Pontífice, y así ha sido durante todo el viaje, sonrisa serena, amabilidad, generosidad, disponibilidad, paz.
Así llegaba pues León a Barcelona, inicio de una etapa, que ya venía predispuesta por lo que ha sido una gira sí triunfal, pero bajo signo de la paz. (CCM)






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