Dios “te sueña mejor” dijo León, en emotiva visita al centro penitenciario femenino de Brians 1.

Foto: Screenshot Youtube Vatican Media
Redacción (10/06/2026 10:23, Gaudium Press) Ya los periodistas han agotado el término “histórico” para referirse a actos puntuales del Papa en España. Al final, todo está siendo verdaderamente histórico. También están exhaustas expresiones como “punto auge” o “punto culminante”, o “más significativo”, pues cada encuentro lo está siendo en su género.
Sin embargo, especialmente tocante fue la visita que el Pontífice realizó hoy al centro penitenciario femenino de Brians 1, donde escuchó testimonios, y dirigió una palabra a reclusas, capellanes y voluntarios.
“Gràcies a tots pel vostre acolliment tan ple de simpatia i cordialitat!”, comenzó diciendo el Pontífice en Catalán. “Me siento edificado por el testimonio que nos han compartido Montse y Josefina. Muchas gracias”, se congratuló el Pontífice, por sus palabras y gestos de afecto al sucesor de Pedro: una le dijo al Pontífice que había reencontrado la fe en prisión; la otra contó que la fe y Jesús le dan la fuerza diaria para soportar las penurias de la reclusión. Palabras tuvo también el Papa para resaltar el empeño de capellanes y voluntarios de la pastoral penitenciaria diocesana de Sant Feliu de Llobregat.
Recordó León que “todo ser humano es ‘digno’ por el mero hecho ‘de haber sido querido, creado y amado por Dios’ (cf. Magnifica humanitas, 52). No existe, pues, ninguna situación que haga al Señor apartar de nosotros su mirada. Es una verdad consoladora que nos acompaña en todo momento y que nos recuerda cómo su amor misericordioso está siempre por encima de cuánto bien o mal hayamos hecho”.
Esas palabras son especialmente dicientes para los presentes. “Cuando os venga la tentación de sentiros menos y penséis que no vale la pena seguir adelante, ‘alzad vuestra mirada’ hacia Aquel que, a través de la presencia de tantas personas, nunca deja de mostraros su amor y cercanía”, anunció León XIV.
La identidad está por encima de los errores
“Aunque el agobio y la tristeza marquen algunos momentos de vuestro camino, recordad que los errores de la vida no determinan la identidad de una persona”, afirmó, para recordar luego que “San Agustín, en sus Confesiones, nos comparte su itinerario vital y nos habla de ello; si confiamos en la gracia divina y nos dejamos guiar y transformar por ella, descubrimos cómo en nuestra vida el pasado no condena el futuro, sino que nos ofrece la posibilidad de cambiar nuestras decisiones y elecciones.”
Lo que es central es hacer “espacio al Señor en nuestro corazón” y buscar “su rostro. Dejémonos acompañar por su amor. Aferrémonos a Él, que nos invita continuamente a la esperanza y nos muestra un horizonte maravilloso que ninguna barrera física puede impedirnos alcanzar. Hoy, Él continúa hablándonos en lo profundo de nuestras conciencias para hacernos descubrir que tiene su morada en medio de nosotros. Sólo espera que le demos una oportunidad”.
A todos los presentes, y a la Iglesia, el Pontífice lanzó un convite: “os invito a seguir soñando el sueño de Dios. A cada uno os digo: ¡Dios te ama como eres, pero te sueña mejor! El Señor nos permite a todos empezar siempre de nuevo, pues ser humano y ser cristiano no consiste en no equivocarse sino en crecer en la capacidad de convertirse, arrepentirse, enmendarse y, sobre todo, de reconciliarse y de perdonar”.
Al final, el Pontífice encomendó a todos a la intercesión de la Virgen de la Merced.





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