El Papa ha dirigido una carta al superior de la FSSPX, donde, a la par de reconocer el bien que realizan, advierte que las consagraciones de obispos sin mandato pontificio sería un pecado “de extrema gravedad”.

Foto: Archivo – Vatican Media
Redacción (30/06/2026 08:46, Gaudium Press) A pocas horas que se realicen las consagraciones episcopales de cuatro obispos de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, previstas para mañana 1 de julio en Êcone, el Papa León XIV ha dirigido una carta al P. Davide Pagliarani, Superior General de esa Fraternidad, en la que pide “con todo el corazón: ¡Den marcha atrás!” en su intención de las ordenaciones.
El Pontífice “reconoce la adhesión a la vida litúrgica, el compromiso en la formación sacerdotal, el celo apostólico y el deseo de fidelidad a la Tradición” de muchos en la Fraternidad, pero “consciente de la responsabilidad que el Señor me ha confiado como Sucesor del Apóstol Pedro”, manifiesta que “el acto cismático que llevaren a cabo”, privaría a los fieles que participan de su vida comunitaria “de la recepción lícita y, en algunos casos, incluso válida de los sacramentos que ellos aman y buscan para la propia santificación”.
León XIV expresa además, que “La Iglesia está dispuesta a un camino de diálogo y entendimiento que el Espíritu Santo puede hacer posible y fecundo”.
A continuación el texto completo de la carta del Papa:
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Al Reverendo
Padre Davide Pagliarani
Superior General
de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X
Con ánimo paterno deseo dirigirme a usted y, por su medio, a los obispos, a los sacerdotes, a los seminaristas y a los fieles vinculados a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, consciente de la responsabilidad que el Señor me ha confiado como Sucesor del Apóstol Pedro.
La Iglesia reconoce la adhesión a la vida litúrgica, el compromiso en la formación sacerdotal, el celo apostólico y el deseo de fidelidad a la Tradición que caracterizan a muchas personas y comunidades afines a esa Fraternidad. Lo antes dicho ha motivado una actitud de atención y benevolencia que mis Predecesores les han manifestado constantemente.
Con este espíritu, y lleno de afecto cristiano, les ruego y les pido con todo el corazón: ¡Den marcha atrás! Los exhorto a que consideren atentamente el bien espiritual de los fieles, porque el acto cismático que llevaren a cabo los privaría de la recepción lícita y, en algunos casos, incluso válida de los sacramentos que ellos aman y buscan para la propia santificación.
La Iglesia está dispuesta a un camino de diálogo y entendimiento que el Espíritu Santo puede hacer posible y fecundo.
Ruego por ustedes, porque desgarrar la Túnica inconsútil de Cristo es un pecado de extrema gravedad. El Señor ilumine sus conciencias y mueva sus corazones. Por la autoridad recibida de Cristo, con el alma afligida, pero aún llena de esperanza, tengo el deber de pedirles que desistan de su intento y confío estas plegarias al Corazón Inmaculado de María, Madre del Buen Consejo.
Vaticano, 29 de junio de 2026, Solemnidad de los santos Apóstoles Pedro y Pablo.
LEÓN PP. XIV



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