Un experto en secularización expuso en la Universidad CEU San Pablo tres claves —secularización, politización y polarización— para entender el catolicismo español contemporáneo

Foto: Religión Confidencial
Redacción (03/07/2026 11:53, Gaudium Press) El repunte de la identificación católica entre los jóvenes españoles, conocido como “giro católico”, presenta un marcado desequilibrio de género: es un fenómeno predominantemente masculino y prácticamente inexistente entre las mujeres. Así lo expuso el sociólogo Rafael Ruiz Andrés, de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y especialista en procesos de secularización, durante las jornadas científicas sobre polarización y politización de la religión organizadas por la Universidad CEU San Pablo, en el marco del Grupo de Investigación SOCOIDEL.
Según los datos presentados por Ruiz, los varones jóvenes triplican a las mujeres en la práctica religiosa —de acuerdo con cifras del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS)— y, por primera vez, el número de católicos supera al de católicas en la franja de 18 a 24 años.
Tres claves de comprensión
El sociólogo, que inauguró el ciclo de ponencias dirigido por José Francisco Serrano Oceja y Elena Cebrián, estructuró su intervención en torno a tres procesos: la secularización, la politización y la polarización del hecho religioso en España desde los años sesenta.
Sobre la secularización, Ruiz situó su origen en la década de 1960, un proceso que, a diferencia de las secularizaciones anteriores (siglo XIX y principios del XX), afectó de manera transversal a todos los sectores sociales, con independencia de su origen ideológico o religioso. El experto señaló casos como el del País Vasco —antes bastión católico y hoy secularizado— o Andalucía, que invirtió su tendencia gracias a la religiosidad popular. Este proceso, explicó, comenzó por la esfera social —el abandono de la misa dominical y de la confesión— y se caracterizó por un fuerte subjetivismo religioso, coincidiendo además con una fractura interpretativa en torno al Concilio Vaticano II.
En cuanto a la politización, Ruiz remontó el fenómeno hasta Constantino, aunque situó su repunte contemporáneo en la primera década del siglo XXI, cuando las cuestiones morales —más que las económicas— comenzaron a condicionar el voto. Identificó la primera legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero como punto de inflexión, con leyes como la del matrimonio entre personas del mismo sexo, el aborto o la asignatura de Educación para la Ciudadanía, que provocaron una respuesta de la Conferencia Episcopal Española bajo el liderazgo del cardenal Antonio María Rouco Varela, cuyo momento culminante fue la manifestación “La familia sí importa”, con más de 500.000 asistentes. En esa misma etapa surgieron movimientos católicos como Abogados Cristianos o Hazte Oír, junto con plataformas laicistas como Europa Laica.
El sociólogo también destacó el papel de VOX en la repolitización del debate religioso, coincidiendo con lo que describió como un vaciamiento del componente cristiano en el ideario del Partido Popular, y citó ejemplos recientes de instrumentalización política de lo religioso por parte de distintos actores políticos, tanto de izquierda como de derecha.
De la caída de los matrimonios religiosos a la polarización afectiva
Uno de los datos más llamativos aportados por Ruiz fue la caída de los matrimonios canónicos en España: si en el año 2000 el 75% de las bodas se celebraban por la Iglesia, hoy esa cifra se sitúa en torno al 20%, un descenso que, según el sociólogo, se ha acelerado especialmente entre los jóvenes y varía notablemente según las regiones.
Citando datos de la Fundación Pluralismo y Convivencia, el ponente indicó que el catolicismo genera en la sociedad española más polarización que el islam, especialmente en debates como la presencia de la religión en la escuela pública o la casilla de asignación tributaria a la Iglesia en la declaración de la renta. Ruiz introdujo además el concepto de “polarización afectiva” —distinta de la ideológica—, basada no tanto en posiciones doctrinales como en la percepción de quién es percibido como aliado o como adversario.
Con información de Religión Confidencial





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