lunes, 06 de julio de 2026
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Países Bajos registra el primer caso de eutanasia en un menor de 12 años

Este caso en los Países Bajos reaviva el debate ético sobre los límites de la medicina, el valor de la vida humana a cualquier edad y el papel del Estado en decisiones tan trascendentales.

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Foto: Annie Spratt/ Unsplash

Redacción (06/07/2026 14:30, Gaudium Press) Países Bajos ha confirmado el primer caso de eutanasia en un menor de entre 1 y 12 años. El procedimiento tuvo lugar a finales de 2025 y fue anunciado por la Ministra de Salud, Sophie Hermans, el 22 de junio, durante la presentación del informe anual del comité que supervisa los casos de eutanasia y abortos tardíos en el país.

Esta es la primera vez que la ley ampliada, en vigor desde 2024, se aplica a este grupo de edad. Antes del cambio, la eutanasia solo estaba permitida para mayores de 12 años (con consentimiento) y, en casos muy específicos, para recién nacidos. La ampliación de la legislación permitió que los niños con enfermedades incurables, sufrimiento insoportable y sin perspectivas de mejoría tuvieran acceso a la muerte médicamente asistida.

Detalles del caso y criterios legales

Las autoridades neerlandesas no revelaron la identidad del niño ni detalles sobre la enfermedad que lo afectaba, por motivos de privacidad. Solo se sabe que se trataba de una enfermedad grave y terminal, con un dolor que los cuidados paliativos no podían aliviar adecuadamente. El caso fue remitido al comité de revisión, que analiza si se siguieron todos los protocolos.

La ley neerlandesa exige, para menores de esta edad:

– Diagnóstico de una enfermedad incurable;

– Sufrimiento insoportable sin perspectivas de mejoría;

– Evaluación por médicos independientes;

– Consentimiento de los padres o tutores (y, cuando sea posible, consideración de los deseos del niño).

En 2001, los Países Bajos fueron el primer país del mundo en legalizar la eutanasia. En aquel entonces, solo se aplicaba a personas mayores con enfermedades terminales, pero las posibilidades se han ampliado considerablemente con el paso de los años. Así, la eutanasia se permitió a partir de los 12 años. En 2004, entró en vigor el famoso «Protocolo de Groningen», que regulaba la eutanasia de «recién nacidos con una enfermedad grave». El Ministro de Sanidad, Ernst Kuipers (D66), anunció en 2023 una normativa complementaria que posibilitaba la eutanasia para niños de entre 1 y 12 años. Con la constante flexibilización de las leyes sobre el aborto y la creciente práctica de la eutanasia, la vida ya no es sagrada en ninguna etapa.

Reacciones y debates globales

El anuncio generó reacciones encontradas en todo el mundo. Quienes apoyan la medida argumentan que es una forma digna de evitar el sufrimiento prolongado e innecesario en casos terminales, especialmente cuando la medicina ya no ofrece alivio. Médicos y familiares informan que, en algunas situaciones, los tratamientos paliativos llegan a un límite.

Por otro lado, los críticos —incluidas organizaciones religiosas, bioeticistas y grupos provida— ven el caso como una señal preocupante de una «cultura de la muerte». Cuestionan si se pueden respetar plenamente los deseos de un niño tan pequeño y si la sociedad no está renunciando prematuramente a invertir en una excelente atención paliativa pediátrica. También existe el temor de que la expansión gradual de la eutanasia normalice la práctica y, en el futuro, amplíe los criterios más allá de los casos terminales.

Contexto internacional

Los Países Bajos se unen a un pequeño grupo de países que permiten alguna forma de eutanasia o suicidio asistido para menores. Bélgica, por ejemplo, también cuenta con una legislación similar. En la mayoría de los países, la eutanasia sigue siendo ilegal, aunque existen debates recurrentes sobre cuidados paliativos, ortotanasia (abstención de tratamiento) y directivas anticipadas.

Los especialistas en pediatría destacan que los casos de niños con enfermedades terminales son extremadamente raros y complejos. Muchos padres y médicos optan por una atención centrada en el confort, sin recurrir a la interrupción activa de la vida.

El caso en los Países Bajos reaviva el debate ético sobre los límites de la medicina, el valor de la vida humana a cualquier edad y el papel del Estado en decisiones tan trascendentales. La prioridad ética sigue siendo brindar cuidados paliativos de alta calidad.

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