jueves, 09 de julio de 2026
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Ordenados 28 Diáconos permanentes en diócesis del Brasil

Los diáconos permanentes son ministros ordenados llamados a ejercer el ministerio de la Palabra, de la Liturgia y de la Caridad, colaborando con el obispo y los presbíteros en la misión evangelizadora de la Iglesia.

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Foto: Cléia Costa/Diócesis de Imperatriz.

Redacción (09/07/2026 11:10, Gaudium Press) Una celebración histórica marcó la vida de la Diócesis de Imperatriz, en el Estado de Maranhão, Brasil, el sábado 4 de julio en la Catedral de Nuestra Señora de Fátima, donde se llevó a cabo la ordenación de 28 diáconos permanentes, el primer grupo en la historia de la Diócesis.

Inspirados en el lema “Hacednos siervos unos de otros por la caridad” (Gal 5, 13b), los nuevos diáconos inician oficialmente el ministerio, colocándose al servicio de Dios y del pueblo.

Mons. Vilsom Basso, obispo de la Diócesis de Imperatriz, presidió la celebración eucarística y confirió el primer grado del sacramento del Orden a los 28 hombres casados y padres de familia, ordenándolos diáconos permanentes.

Para el obispo, la ordenación del primer grupo de diáconos permanentes representa un momento de gracia para toda la Diócesis y refuerza la comunión y el servicio como marcas de la misión evangelizadora:

La ordenación de 28 diáconos es una bendición para la Diócesis. Los frutos vendrán: frutos de comunión con el obispo, con los padres y de servicio en las comunidades. Toda la Iglesia gana con 28 hombres que dicen ‘sí’ al Diaconado Permanente, colocándose también al servicio de los pobres. ¡Alabado sea Dios!”

El neo diácono André Campos, representante del grupo, destacó que la ordenación marca el inicio de una nueva etapa de compromiso con la misión confiada por la Iglesia: “nuestra misión comienza hoy. Fuimos tocados por Dios para corresponder a ese llamado. Agradecemos a los padres que nos acompañaron en todo el proceso formativo y a nuestras familias, que también dijeron ‘sí’ a nuestro llamado. Que en nuestra misión, Cristo aparezca cada vez más y podamos seguir con serenidad, sabiduría y testimonio, colaborando con la iglesia y con nuestra diócesis por medio del ministerio diaconal”.

El camino vocacional es compartido por las esposas y por los hijos, que acompañan de cerca el discernimiento, la formación y la misión asumida por los futuros diáconos. Francilda Ramos, esposa del neo diácono André, resaltó que ese compromiso es asumido por toda la familia:

Hoy, el ‘sí’ de André no es un ‘sí’ aislado, sino un ‘sí’ de nuestra familia. Vivimos este momento con mucha alegría y caminamos juntos para que ese llamado se concrete en el servicio a la comunidad. Agradecemos a Dios por esa vocación y, en el ‘sí’ de André, también decimos ‘sí’ como familia a la misión que la Iglesia nos confía, y con certeza otras esposas y familias de otros diáconos viven este importante momento”.

El Diaconado Permanente

El Diaconado Permanente es un ministerio presente desde los inicios de la Iglesia. Siete hombres “de buena reputación, repletos del Espíritu de sabiduría” (Hch 6, 1-6), fueron escogidos para ser los primeros diáconos.

Las primeras orientaciones sobre la formación de los diáconos y sobre el estatuto jurídico fueron propuestas por San Pablo VI en 1967 y, posteriormente, retomadas por el Código de Derecho Canónico en 1983.

El Diaconado Permanente constituye el primer grado del sacramento del Orden en la Iglesia Católica, seguido por el presbiterado y por el episcopado. Los diáconos permanentes son ministros ordenados llamados a ejercer el ministerio de la Palabra, de la Liturgia y de la Caridad, colaborando con el obispo y los presbíteros en la misión evangelizadora de la Iglesia.

Entre sus atribuciones están la proclamación del Evangelio, la administración del Bautismo, la asistencia a los matrimonios, la celebración de las exequias y el servicio de la caridad junto a las comunidades.

Los nuevos diáconos concilian la vida familiar, profesional y el servicio eclesial. A lo largo de los últimos años, recorrieron un proceso de formación humana, espiritual, pastoral y académica, concluyendo también el Curso Superior de Teología, en preparación para el ejercicio del ministerio que ahora asumen.

Con información de Vatican News.

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