Los historiadores estiman que San Agustín predicó alrededor de 8.000 sermones a lo largo de su vida, de los cuales solo unos 500 han sobrevivido. Cada texto recuperado representa, por lo tanto, una valiosa contribución para profundizar nuestra comprensión de su pensamiento y ministerio pastoral.
Foto: Biblioteca da diocese de Pelplin/ Vatican News
Redacción (13/07/2026 09:45, Gaudium Press) Un descubrimiento extraordinario está causando gran revuelo en el mundo de la teología, la filología clásica y los estudios patrísticos. Dos sermones hasta ahora desconocidos de San Agustín de Hipona (354-430), Doctor de la Iglesia y uno de los más grandes Padres de la Iglesia, han sido identificados en un manuscrito medieval del siglo XII conservado en la Biblioteca Diocesana de Pelplin, en el norte de Polonia.
El descubrimiento fue realizado por el profesor Christian Tornau, especialista en latín de la Universidad de Würzburg, Alemania. En 2024, la Asociación del Monasterio de Bad Doberan (en Alemania) lo contactó para analizar un códice latino que perteneció a la abadía cisterciense de Bad Doberan y que actualmente se encuentra en Polonia, en un monasterio filial. El manuscrito contiene seis sermones atribuidos a Agustín. Cuatro ya eran conocidos por los investigadores, pero dos eran completamente inéditos.
El tema de los sermones: el nigromante de Endor
Los dos sermones giran en torno a un enigmático episodio del Antiguo Testamento: la historia del nigromante de Endor, narrada en el primer libro de Samuel, capítulo 28. Poco antes de una batalla contra los filisteos, el rey Saúl, desesperado porque Dios ya no responde a sus oraciones, se disfraza y consulta a una mujer que invoca espíritus. Ella hace aparecer el espíritu del profeta Samuel, quien anuncia la derrota y la muerte inminente de Saúl.
Este pasaje siempre ha generado debate teológico, pues parece afirmar que invocar a los muertos, aunque prohibido, es posible, y grandes exégetas de la Antigüedad, como Orígenes, Eustacio de Antioquía y Gregorio de Nisa, ya abordaron este tema. Quizás algunos copistas medievales consideraron de poco interés un análisis homilético de este tema (que Agustín, por cierto, trata en De diversis quaestionibus ad Simplicianum y De octo Dulcitii quaestionibus).
Agustín explora estas interpretaciones, presentando las posibilidades a los fieles sin imponer una respuesta definitiva inmediata, un enfoque típico de su estilo didáctico y retórico.
El primer sermón, predicado un domingo, concluye con la cuestión de la teodicea y las diferentes interpretaciones. El segundo, pronunciado el miércoles siguiente, profundiza en el análisis. Agustín concedió a sus oyentes tiempo para reflexionar, demostrando confianza en su capacidad para abordar cuestiones complejas.
Autenticidad confirmada
Ante casos históricos de textos atribuidos erróneamente a Agustín, Tornau actuó con cautela. Analizó los textos con su colega Clemens Weidmann y organizó un curso de verano en Viena en 2025 con unos 20 especialistas en latín. El consenso fue unánime: el estilo, el humor, el contenido y el usus scribendi (método de escritura) son auténticamente agustinianos.
El manuscrito del siglo XII es relativamente tardío para un texto de Agustín. Los investigadores creen que pudo haber sido copiado de una copia anterior en la Abadía de Amelungsborn, en Baja Sajonia, cuya biblioteca fue destruida durante la Guerra de los Treinta Años. Se espera que una edición crítica de los dos sermones, preparada en colaboración con el Corpus Scriptorum Ecclesiasticorum Latinorum (CSEL), se publique en 2026.
Importancia del descubrimiento
San Agustín predicó miles de sermones a lo largo de su vida como obispo de Hipona (actual Argelia), pero solo se conservan unos 500. Cada nuevo texto hallado es un tesoro que enriquece nuestra comprensión de su teología, especialmente en temas como la gracia, el libre albedrío, el misterio de la iniquidad y la acción de Dios en la historia.
Si bien no se trata de un descubrimiento de la magnitud de las 30 homilías encontradas en Maguncia (Alemania) en 1990, representa una valiosa adición al vasto corpus agustiniano. Como señaló el profesor Tornau, estos sermones complementan la obra de uno de los pensadores más influyentes de la civilización occidental, cuyos escritos —como las Confesiones y La Ciudad de Dios— conservan su relevancia en la actualidad.
Con información de la Universidad de Würzburg.





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