La Asamblea Nacional aprobó la legalización de la eutanasia y el suicidio asistido. La Iglesia católica advirtió que la medida representa una ruptura histórica para el país y expresó su preocupación por las consecuencias éticas y sociales de esta decisión.
Redacción (18/07/2026 10:10, Gaudium Press) La Asamblea Nacional de Francia aprobó este miércoles la ley que legaliza la eutanasia y el suicidio asistido para adultos que padezcan enfermedades graves e incurables, decisión que cambia significativamente la legislación del país sobre el final de la vida. La iniciativa, impulsada por Emmanuel Macron, fue aprobada con 291 votos a favor y 241 en contra, tras más de un año de intensos debates parlamentarios.
Con esta decisión, Francia se incorpora al grupo de países que permiten la intervención médica para morir bajo determinadas condiciones. La nueva normativa autoriza que personas mayores de edad, con nacionalidad francesa o residencia legal, puedan solicitar este procedimiento cuando sufran una enfermedad grave, incurable y en fase avanzada o terminal, siempre que experimenten un sufrimiento físico o psicológico considerado insoportable y sin posibilidad de alivio.
El procedimiento establece que la solicitud deberá presentarse por escrito. Posteriormente, el médico contará con un plazo de quince días para evaluar el caso, consultar con otros profesionales y emitir una respuesta. Si la petición es aceptada, el paciente deberá confirmar su decisión tras un periodo mínimo de reflexión de dos días.
Aunque la ley señala que antes de acceder a la eutanasia se informará al paciente sobre alternativas como los cuidados paliativos, también contempla que, cuando la persona no pueda administrarse por sí misma la medicación letal, un médico o un profesional de enfermería podrá hacerlo en su lugar.
Uno de los aspectos que ha generado mayor controversia es el tratamiento de la objeción de conciencia. Si bien el texto reconoce el derecho de médicos y personal sanitario a negarse a practicar la eutanasia por motivos éticos o religiosos, también les exige derivar al paciente a otro profesional dispuesto a realizar el procedimiento. Diversos centros médicos y sociales especializados en la atención del final de la vida han manifestado su preocupación, al considerar que esta obligación limita el alcance de la objeción de conciencia y compromete la identidad de instituciones que defienden el acompañamiento al paciente sin recurrir a la eutanasia ni al encarnizamiento terapéutico.
Una ruptura histórica
La aprobación de la ley provocó una inmediata reacción de la Iglesia católica en Francia, que calificó la decisión como una ruptura histórica en la tradición jurídica y ética del país. Los obispos franceses advirtieron que la nueva legislación modifica el marco legal sobre el final de la vida y que también puede transformar la manera en que la sociedad comprende el sufrimiento, la enfermedad, la discapacidad y la vejez. Según señalaron, cuando una sociedad comienza a considerar la muerte como respuesta al dolor, existe el riesgo de debilitar la protección de las personas más vulnerables y de desplazar el esfuerzo por fortalecer los cuidados paliativos, el acompañamiento humano y la atención integral a los enfermos.
Fuentes episcopales han asegurado que negarán la comunión a políticos que hayan apoyado el proyecto.
El proceso legislativo aún no ha concluido por completo. El presidente del Senado, Gérard Larcher, anunció que presentará un recurso ante el Consejo Constitucional, que deberá examinar la conformidad de la norma con la Constitución francesa y revisar algunos de sus aspectos más controvertidos, entre ellos el periodo de reflexión y las condiciones aplicables a personas bajo tutela judicial.
Hasta ahora, Francia permitía desde 2016 la sedación profunda y continua para pacientes con enfermedades terminales. La nueva legislación supone un cambio sustancial, al autorizar que un profesional sanitario pueda intervenir directamente para provocar la muerte del paciente cuando se cumplan los requisitos establecidos por la ley.
Con información de Religión El Libertad






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