miércoles, 12 de agosto de 2026
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“Lo que le pidas, ella lo obtendrá”: la historia de Santa Filomena

La historia de una joven mártir cuya devoción creció a partir de los numerosos favores atribuidos a su intercesión

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Redacción (12/08/2026 16:01, Gaudium Press) Santa Filomena es una de las figuras más singulares de la devoción católica. De su vida se conocen pocos datos, pero la tradición y los testimonios de sus devotos han mantenido viva su veneración, especialmente por los favores y milagros atribuidos a su intercesión.

En 1802, trabajadores que realizaban excavaciones en las catacumbas de Santa Priscila, en Roma, descubrieron una tumba que contenía los restos de una joven. En la sepultura aparecía una inscripción que fue interpretada como Pax tecum Filumena, es decir, La paz sea contigo, Filomena.

A partir de este hallazgo surgió la identificación de los restos con una joven cristiana llamada Filomena, considerada por la tradición una virgen y mártir de los primeros tiempos del cristianismo. Según la tradición, Filomena había consagrado su virginidad a Dios desde muy joven. Cuando un emperador romano quiso casarse con ella, la joven rechazó sus propuestas porque había decidido permanecer fiel a su compromiso con Cristo.

Su negativa habría provocado la ira del emperador, quien ordenó encarcelarla y someterla a distintos tormentos. Finalmente, Filomena fue ejecutada por mantenerse firme en su fe cristiana.

Después del descubrimiento de su tumba, comenzaron a difundirse testimonios de gracias y curaciones atribuidas a su intercesión. Su devoción se extendió entre los fieles y llegó a despertar una especial admiración dentro de la Iglesia. El 13 de enero de 1837, el Papa Gregorio XVI aprobó la veneración pública de Santa Filomena. A partir de entonces comenzaron a levantarse altares, capillas e iglesias dedicadas a ella, mientras aumentaba el número de personas que acudían a su intercesión. La fiesta de Santa Filomena se celebra tradicionalmente el 11 de agosto.

Una de las frases que se atribuyen al Papa Gregorio XVI resume la confianza que despertó esta devoción, “Reza a Santa Filomena. Todo lo que le pidas, ella lo obtendrá para ti”.

Una santa querida por grandes devotos

La devoción a Santa Filomena también fue promovida por reconocidos santos y sacerdotes. Entre ellos se encuentra San Juan María Vianney, el Santo Cura de Ars, quien manifestó una profunda confianza en su intercesión y acudía a ella ante distintas necesidades. A él se atribuye la conocida expresión “A Santa Filomena, Dios no le niega nada”. También San Pío de Pietrelcina fue uno de los santos que manifestó devoción hacia Santa Filomena.

Esta confianza ha hecho que, durante generaciones, muchos católicos recurran a ella especialmente en momentos de enfermedad, dificultades, necesidades familiares y situaciones en las que esperan recibir una gracia especial. El Padre Chris Alar también ha hablado sobre esta devoción y sobre los testimonios relacionados con su intercesión. Al referirse a quienes buscan una ayuda especial, afirmó: “Si necesitas un milagro en tu vida, reza a esta santa. Esta santa es única como ninguna otra”.

Una oración para pedir su intercesión

La devoción a Santa Filomena invita a los fieles a acercarse a Dios con confianza y a pedir la intercesión de la joven mártir. Una de las oraciones tradicionales comienza pidiendo al Señor el perdón de los pecados por medio de su intercesión:

“Te suplicamos, Señor, que nos concedas el perdón de nuestros pecados por la intercesión de Santa Filomena, virgen y mártir, que siempre fue agradable a tus ojos por su eminente castidad y por la práctica de toda virtud. Amén.”

También se puede pedir su intercesión directamente, “Gloriosa virgen y mártir, Santa Filomena, aquí me tienes postrado ante el trono en el que ha complacido a la Santísima Trinidad colocarte. Lleno de confianza en tu protección, te ruego que intercedas por mí ante Dios.” La oración continúa pidiendo fortaleza en las pruebas, protección ante los peligros y la gracia necesaria para afrontar las dificultades de cada día, “Esposa de Cristo, confórtame en el sufrimiento, fortaléceme en la tentación, protégeme de los peligros que me rodean, alcánzame las gracias que necesito y, en particular, (aquí se especifica la petición).”

Finalmente, la oración pone en manos de Dios la vida y la muerte del creyente, “Sobre todo, asísteme en la hora de mi muerte. Santa Filomena, poderosa ante Dios, ruega por nosotros. Amén.”, La devoción concluye con una acción de gracias a la Santísima Trinidad, “Oh Dios, Santísima Trinidad, te damos gracias por las gracias que concediste a la Santísima Virgen María y a tu sierva Filomena, por cuya intercesión imploramos tu misericordia. Amén.”

La historia de Santa Filomena continúa despertando devoción entre quienes encuentran en ella un ejemplo de fidelidad a la fe y recurren a su intercesión en momentos de necesidad. Su celebración cada 11 de agosto es, para sus devotos, una oportunidad para recordar su testimonio y elevar sus peticiones a Dios por medio de su intercesión.

Con información de Religión en Libertad

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