A través del Secretariado Nacional de Pastoral Social (Cáritas Colombiana), la Iglesia ha puesto en marcha la campaña nacional de recaudo y ayuda humanitaria “Con Colombia, hasta el último rincón”
Redacción (18/08/2026 09:02, Gaudium Press) Tras el devastador terremoto de magnitud 7,4 registrado el pasado 10 de agosto —con epicentro en San José del Palmar (Chocó) y que ha afectado severamente a 15 departamentos del país—, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) ha convocado a los fieles de todas las diócesis, parroquias y comunidades religiosas a unirse en una Jornada Nacional de Oración para encomendar a las víctimas y activar la solidaridad material en favor de las familias golpeadas.
La catástrofe, que deja ya cerca de 300 fallecidos, cientos de desaparecidos y decenas de miles de viviendas dañadas o colapsadas en regiones como el Eje Cafetero y el suroccidente colombiano, ha llevado a la jerarquía eclesial a hacer un vehemente llamado a la unidad, la fe y la fraternidad para afrontar la emergencia.
Oración eclesial y consuelo a los afligidos
Bajo las orientaciones de un subsidio litúrgico preparado por el episcopado, los templos de todo el país dedicaron intenciones especiales por el eterno descanso de los fallecidos, la pronta recuperación de los heridos y el consuelo de quienes aguardan noticias de sus seres queridos desaparecidos.
Monseñor Francisco Javier Múnera, presidente de la CEC, enfatizó que ante un drama de esta magnitud la respuesta de la Iglesia debe basarse en un tríptico indisoluble: “Traducir la solidaridad en oración, en presencia y acompañamiento, y en servicio operativo”. Asimismo, los prelados destacaron la labor abnegada de los cuerpos de socorro, médicos y voluntarios que trabajan en el rescate entre los escombros.
La caridad en acción: “Con Colombia, hasta el último rincón”
A través del Secretariado Nacional de Pastoral Social (Cáritas Colombiana), la Iglesia ha puesto en marcha la campaña nacional de recaudo y ayuda humanitaria “Con Colombia, hasta el último rincón”. Las diócesis más golpeadas —entre ellas Cali, Pereira y Manizales— han habilitado centros de acopio en los templos y canales bancarios para movilizar víveres, medicinas y fondos dedicados no solo a la contención de la emergencia inmediata, sino a la futura fase de reconstrucción.
En la Arquidiócesis de Cali, donde el sismo causó severos daños en históricas edificaciones y templos del centro histórico —como la Catedral de San Pedro Apóstol y el templo de San Francisco—, monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez hizo un llamado a mantener la serenidad recordando las palabras del Señor: “Soy yo, no tengan miedo”, alentando a los ciudadanos a reconstruir con fe la vida de las comunidades afectadas.
Comunión con la Iglesia Universal
La tragedia en suelo colombiano ha resonado en la Iglesia universal. El Papa envió un mensaje de cercanía y una primera ayuda de emergencia de 100.000 euros canalizada a través del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, mientras que episcopados hermanos de América Latina —como la Conferencia del Episcopado Mexicano— se han sumado a las jornadas de oración y recolección de ayuda fraterna.
El episcopado colombiano insistió en que el trabajo de ayuda debe ser articulado, próspero y constante, recordando que la recuperación de los territorios afectados requerirá de un compromiso sostenido en el tiempo para devolver la esperanza a los miles de damnificados.





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