viernes, 21 de agosto de 2026
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No se puede casar fuera del altar, dice obispo en Brasil

El prelado también invitó al Sacramento de la Confesión, porque allí es donde el fiel “entra en la piscina de la gracia, confiesa sus pecados y recibe la misericordia”.

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Mons. Adair Guimarães – Foto: Wikipedia

Redacción (21/08/2026 12:54, Gaudium Press) “Cuando veo a esos jóvenes, sobre todo de clase alta, pedir para casarse en un club, pedir para casarse a la vera de la playa o de un lago, cosas de esas, quedo con el corazón triste. No saben qué es el matrimonio. Nadie se puede casar fuera del altar”, dijo Mons. Adair José Guimarães, obispo de Formosa, en el Estado de Goiás, Brasil, durante la misa del 10º. día de la Romería de Nuestra Señora de la Abadía de Muquém, el 14 de agosto.

El prelado habló sobre los estados de vida en la Iglesia, destacando el matrimonio, tema del Evangelio proclamado en la celebración.

“Eucaristía y matrimonio son cohesivos. El matrimonio que va a misa todos los domingos, que ora, que reza su Rosario, nunca se separa. El matrimonio que adora a Jesús en la Eucaristía, que ama a Nuestra Señora, nunca se separa, venga lo que venga”, resaltó.

Después preguntó a los romeros casados: “Uds. que son casados, ¿celan suficientemente por su matrimonio? Ustedes que son separados a causa de tantas cosas: adulterio, falta de santidad, falta de misa, falta de fe. ¿Saben que es hora de arrepentirse de esos pecados?” Y destacó: “Ser católico no es fácil. El matrimonio católico tiene que vivir hasta el fin”.

Silencio para la oración

“300 años de romería” y “Muquém todavía es un desafío”, dijo el obispo, al criticar la realización de bailes, borracheras y otras actividades durante el período de la romería de Nuestra Señora de la Abadía de Muquém.

“Son inconcebibles esos bailes, esas algarabías de casetas de baile, de prostitución, de borrachera. Eso no es de Dios”, dijo el Obispo de Formosa. “Yo me quedé horas en la noche despierto, escuchando esos sonidos, esas agitaciones, esa ignominia de parlantes de automóviles, un verdadero desplante ante el silencio de Dios. Y me quedé pidiendo: ‘Señor, conviértelos. Si no se convierten, dales el dolor de la carne, para que se conviertan’.”

Mons. Adair también dijo que sueña “con un Muquém silencioso, como la romería de Fátima, de Lourdes, de Loreto” y “las romerías de San Padre Pío en Pietrelcina, en Italia”, porque en ellas “escuchas el silencio”.

Conversión y Confesión

La conversión fue presentada por Mons. Adair como el segundo punto de la vida del romero. Según él, el peregrino “llega, visita a Nuestra Señora, y procura mejorar su vida” al buscar el sacramento de la reconciliación en los “confesionarios”.

“Los sacerdotes que atienden las confesiones es donde el romero entra en la piscina de la gracia, confiesa sus pecados y recibe la misericordia”, dijo el obispo, destacando que “una romería que no tiene confesión no es romería” y “un Romero que viene a la romería lleno de pecados y vuelve a casa sin confesarse, no hizo su caminata”.

Él resaltó que “muchos” políticos “bautizados en la Iglesia Católica” no “logran ser católicos porque tienen que confesarse”.

“Ese es el tribunal más terrible que tenemos en el mundo. El tribunal de la confesión. Porque un corrupto llega a confesarse, arrepentido de sus pecados: ‘Robé tantos billones o millones’” y el “padre solo va a decir: ‘Dios solo puede perdonarte si devuelves el dinero’. Por eso es mejor entrar en otra iglesia de esas, sectas, levantar la mano, entregarse a Jesús y seguir. Porque no necesitas limpiar tu conciencia”, dijo el obispo, recordando que “los políticos” que “son católicos” también “tienen que confesarse”, porque “el líder católico se confiesa”.

Con información de Acidigital.

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