Włóki, un pequeño pueblo de Polonia, se convirtió el 28 de junio en sede del primer santuario europeo dedicado a San Charbel Makhlouf, donde los fieles veneran una reliquia ósea del monje maronita.
Redacción (22/08/2026 17:52, Gaudium Press) En un pequeño pueblo del valle del Bajo Vístula, cerca de Bydgoszcz, Polonia, una iglesia que durante años acogió una creciente devoción a San Charbel Makhlouf se convirtió oficialmente en santuario. La iglesia de Nuestra Señora Reina de Polonia, en Włóki, fue elevada a esta categoría el pasado 28 de junio, convirtiéndose en el primer santuario de Europa dedicado al monje maronita libanés.
La decisión culminó un proceso de siete años marcado por el crecimiento de la devoción popular. Lo que comenzó con una misa mensual para pedir la intercesión de San Charbel por las personas enfermas terminó reuniendo a numerosos fieles procedentes de distintos lugares de Polonia y del mundo.
La iniciativa fue impulsada por el párroco, el padre Bartosz Wojtaszek, a partir de experiencias personales y de testimonios de personas cercanas a él. Las primeras celebraciones, realizadas cada día 7 del mes, reunían apenas a una docena de personas. Con el paso del tiempo, la asistencia aumentó hasta llenar la pequeña iglesia.
El crecimiento de esta devoción no respondió a una campaña institucional, sino a la iniciativa de los propios creyentes. Marcin Jarzembowski, portavoz de la diócesis de Bydgoszcz, destacó precisamente este aspecto durante el proceso de reconocimiento del santuario. “El culto a San Charbel no fue impuesto desde arriba, sino que surgió de la genuina piedad de los fieles”.
Para el portavoz, el caso de Włóki también representa una colaboración entre los sacerdotes y la comunidad. “El santuario es un ejemplo de cooperación entre clero y laicos, que juntos construyen una Iglesia viva”.
La presencia permanente de reliquias de San Charbel y de un icono realizado por la artista Agata Śpikowska contribuyó a consolidar el lugar como punto de oración y peregrinación. La ceremonia de apertura estuvo presidida por el obispo Krzysztof Włodarczyk. El templo recibió a feligreses y peregrinos llegados de diferentes regiones de Polonia y de otros países, en una celebración que puso de manifiesto el crecimiento de esta devoción.
Durante la ceremonia, el obispo recordó que la existencia de un santuario no constituye un objetivo en sí mismo, sino un medio para acercar a los fieles a Cristo. La llegada de peregrinos internacionales mostró, además, que la devoción al santo libanés ha comenzado a adquirir una dimensión que supera las fronteras de su país de origen.
Una reliquia de San Charbel en el interior del templo
Uno de los elementos más importantes del nuevo santuario se encuentra en uno de sus altares laterales. Allí se conservan reliquias de San Charbel, entre ellas un fragmento de hueso colocado en un relicario con forma de cedro libanés, además de un trozo de madera de su ataúd.
El templo también cuenta con una escultura del ermitaño y con una imagen basada en una fotografía tomada en 1950 en Annaya, Líbano. Según la tradición vinculada a la imagen, en ella habría aparecido de manera inexplicable la figura de San Charbel junto a un grupo de seminaristas estadounidenses. La devoción también queda reflejada en el libro de oraciones y peticiones ubicado en el vestíbulo de la iglesia. En apenas dos semanas, sus páginas se llenaron de mensajes de personas que acudieron al santuario para expresar sus preocupaciones, pedir ayuda o agradecer favores recibidos.
San Charbel Makhlouf nació en Líbano en 1828 y desarrolló una vida llena de oración, el silencio y la austeridad. Ingresó en la Orden Libanesa Maronita y pasó buena parte de su vida religiosa entre el monasterio y la ermita de San Pedro y San Pablo, en Annaya.
Su figura comenzó a adquirir una gran relevancia entre los fieles después de su muerte, especialmente por los numerosos testimonios de personas que atribuyeron curaciones y otros favores a su intercesión.
El monasterio de Annaya, donde se encuentra su tumba, ha registrado más de 45.000 casos considerados milagrosos y atribuidos a la intercesión del santo, según los datos difundidos por la institución.
La creación del santuario de Włóki supone así un nuevo capítulo en la expansión de su culto. El pequeño templo polaco se suma a los lugares de peregrinación vinculados al santo y ofrece a los fieles europeos un espacio permanente para venerar sus reliquias y pedir su intercesión. La historia del santuario comenzó con apenas una docena de personas reunidas para una misa mensual. Siete años después, aquella iniciativa se ha convertido en un punto de peregrinación internacional dedicado a uno de los santos libaneses con mayor difusión entre los católicos de distintos países.
Con información de Religión en Libertad






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