jueves, 27 de agosto de 2026
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Papa León XIV defendió el servicio militar como una “misión noble”

Lo hizo al recibir a una delegación del Ordinariato Militar de Portugal.

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Foto: Archivo

Redacción (27/08/2026 14:52, Gaudium Press) El Papa León XIV elogió el lunes pasado la profesión militares por su entrega al servicio de la patria, al recibir en audiencia privada a una delegación del Ordinariato Militar de Portugal, que visitó Roma con motivo del 60.º aniversario de su fundación.

Durante el encuentro en el Palacio Apostólico, el Pontífice reconoció el valor de la vocación castrense y afirmó que cada soldado cumple diariamente la tarea de proteger la soberanía de su nación, velar por el cumplimiento de la ley y garantizar la seguridad de sus conciudadanos frente a la injusticia.

León XIV invitó a los militares a imitar el ejemplo del centurión de Cafarnaún, proponiéndoles vivir virtudes como la obediencia, la disciplina, la abnegación, la lealtad, el compañerismo, la entrega, la responsabilidad y el coraje. Con ello, subrayó que la autoridad y la fortaleza propias de la milicia deben ir siempre acompañadas de humildad y apertura a Dios, recordando que ningún poder humano sacia por sí solo la sed de eternidad que solo Cristo puede colmar.

Un servicio noble, pero llamado a la rectitud moral

Las palabras del Papa llegan en un contexto de debate eclesial sobre el uso de la fuerza, luego de que en su enciclíca Magnifica Humanitas expresara algunas afirmaciones sobre la doctrina de la guerra justa, privilegiando que hoy existen medios eficaces como el diálogo, la diplomacia y el perdón, para resolver los conflictos, sin negar por ello el derecho a la legítima defensa.

Este pasaje generó no pocas lecturas apresuradas, que llevaron a algunos a presentar al Pontífice como un pacifista absoluto, para quien toda guerra sería siempre injustificable. Sin embargo, el propio León XIV ha insistido en que la autodefensa en sentido estricto permanece intacta, y sus recientes palabras a los militares portugueses confirman que su magisterio no descalifica la profesión de las armas, sino que llama a purificar su ejercicio.

Lejos de una condena genérica, el Papa reafirma así que el servicio militar, cuando se vive con rectitud moral, disciplina interior y sentido de responsabilidad ante Dios y ante el prójimo, constituye una verdadera vocación de servicio y de protección de los más débiles. La milicia, entendida en esta clave, no se opone al Evangelio: puede convertirse en un camino de virtud, siempre que esté ordenada a la defensa de la justicia y no al mero uso arbitrario de la fuerza.

Como recuerda la tradición de la Iglesia —y como el propio Vaticano experimenta a diario gracias a la protección de la Guardia Suiza—, la existencia de hombres dispuestos a servir y, si fuese necesario, a sacrificarse por la seguridad de los demás, sigue siendo hoy, como ayer, un signo de nobleza humana y cristiana.

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