Al acto, organizado por la capellanía de presidencia, acudieron el nuevo presidente, la primera dama, el vicepresidente y varios ministros.

Foto: Jesse Arce
Redacción (29/08/2026 08:06, Gaudium Press) Tras una bella tarde soleada de cielos azules profundos, a las 6 y 30 pm de ayer dio inicio en la Plaza de Bolívar de Bogotá, la “Oración por Colombia – Gran velatón por las víctimas y familias afectadas en el terremoto”, en alusión al sismo de 7,4 grados ocurrido el pasado lunes 10 de agosto, con un trágico saldo de 331 víctimas mortales, cerca de 4.500 personas heridas y 152 desaparecidas, en más de 400 municipios de varias regiones del país.
Concluidas desde hace varios días la atención directa a las víctimas, los reportes oficiales indican que cerca de 200.000 edificaciones resultaron averiadas y 36.000 destruidas por ese terremoto, alcanzado con esta afectación a más de 400.000 personas, por lo que las labores de reconstrucción y vuelta a la normalidad aún están iniciando.
Al acto, organizado por la Capellanía presidencial —a cuya cabeza está el P. Rodolfo Londoño de la Espriella, de los Siervos del Espíritu Santo— acudió el presidente recién posesionado, Abelardo de la Espriella, la primera dama, el vicepresidente José Manuel Restrepo con su esposa, varios ministros, el alcalde de Bogotá y el gobernador de Cundinamarca, entre otras autoridades.
Inició el acto de forma solemne con la interpretación del Himno Nacional por parte de la Orquesta Sinfónica nacional, que fue seguido de las palabras de la primera dama, Ana Lucía Pineda, quien expresó que “mi corazón está con las víctimas, sus familias y cada una de las personas que resultaron damnificadas”. Ella también dio gracias “a cada donante, a los voluntarios, a las empresas, a las organizaciones y a todas las personas que tendieron su mano e hicieron posible llegar a los territorios afectados con gestos de amor, ayudas humanitarias y acompañamiento psicológico. Hoy elevamos nuestra mirada a Dios”, pues la jornada de oración también tenía la intención de favorecer la generosidad en las ayudas a los damnificados por el sismo, que aún se necesitan.
Tras la intervención de diversas agrupaciones musicales, se realizó una meditación en 7 actos, en la que diversos líderes religiosos y laicos elevaron al cielo sus plegarias, haciéndose partícipes del dolor de los que sufren, pidiendo mantener la esperanza en el país e invocando el necesario auxilio divino para todas las labores post-terremoto y el destino de Colombia.
El acto concluyó con la coronación por parte del presidente de una imagen de la Virgen de Fátima, portada por los Heraldos del Evangelio, imagen a la que la primera dama colocó el rosario en sus manos, seguida de una solemne procesión.









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