martes, 01 de septiembre de 2026
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“Entra”: la inesperada llamada que llevó a Isabel Gómez de la incredulidad de la universidad a la fe católica

Una ecografía, el nacimiento de su hijo y una misteriosa llamada frente a una catedral marcaron el camino de regreso a Dios de una mujer que durante años vivió alejada de la Iglesia.

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Foto: CatolicoActivo

Redacción (31/08/2026 16:57, Gaudium Press) Durante años, Isabel Gómez estuvo convencida de haber dejado atrás la fe católica. Profesora de profesión y vinculada durante un tiempo a la política de izquierdas, llegó a perder completamente sus creencias durante su paso por la universidad pública catalana. Incluso participó brevemente como candidata de la CUP.

Nada hacía pensar entonces que terminaría regresando a la Iglesia. Sin embargo, dos acontecimientos aparentemente independientes comenzarían a remover poco a poco aquellas convicciones: el nacimiento de su hijo y una inesperada entrada en la catedral de Terrassa. Isabel  ha contado su historia de conversión en una entrevista concedida al periodista Javier Navascués y publicada originalmente en InfoCatólica. Su regreso a la fe, explica, no ocurrió de un día para otro. Fue un proceso lento, marcado por pequeños acontecimientos que fueron abriendo una brecha en las certezas que había construido durante años.

El primer gran cambio llegó con la maternidad. Durante su primera ecografía, cuando apenas llevaba ocho semanas de embarazo, Isabel escuchó por primera vez el corazón de su hijo. Aquel sonido, produjo en ella un gran impacto. “Ahí empieza a cambiar todo. Mi conversión lenta empieza en ese instante, gracias a Dios y a través de mi hijo”, recuerda.

Aquella experiencia transformó especialmente su manera de comprender la vida humana. Hasta entonces se había situado lejos de las posiciones de la Iglesia respecto al aborto, pero escuchar el latido de su propio hijo hizo que comenzara a cuestionarse muchas de sus ideas. La posibilidad de que la ley permitiera terminar con la vida de aquel niño cuyo corazón acababa de escuchar le produjo horror. Su embarazo tampoco fue sencillo. El pequeño nació prematuramente, con apenas 1,6 kilos, y tuvo que permanecer en una unidad neonatal. Aquellos días reforzaron todavía más en Isabel la conciencia del valor de aquella vida que había comenzado a crecer dentro de ella. Pero aquel cambio no significó todavía su regreso a la Iglesia.

Una llamada frente a la catedral

Pasaron los años y aquella búsqueda interior continuó, aunque Isabel todavía no era plenamente consciente de hacia dónde la estaba conduciendo. El momento decisivo ocurrió un sábado, mientras paseaba sola por Terrassa. Al pasar frente a la catedral, sintió una palabra que según relata, fue clara y directa: “Entra”. Su primera reacción fue ignorarla y continuar caminando. No quería entrar. Sin embargo, aquella llamada volvió a repetirse. “Entra”. Finalmente, Isabel decidió hacer caso. Entró en la catedral sin saber muy bien qué esperaba encontrar. Para su sorpresa, en aquel momento se estaba celebrando la Santa Misa.

Se sentó en el último banco. No conocía prácticamente el desarrollo de la celebración ni sabía qué estaba ocurriendo a su alrededor. Había pasado de sentirse completamente alejada de la fe a encontrarse, casi sin buscarlo, dentro de una iglesia y participando de una Misa. Aquel instante se convertiría en otro de los grandes puntos de inflexión de su historia.

Mirando ahora hacia atrás, Isabel entiende que su conversión no comenzó realmente aquel día frente a la catedral. La entrada en la iglesia fue, más bien, la culminación de un proceso que Dios había ido preparando silenciosamente. Primero fue aquel latido escuchado durante una ecografía. Después, el nacimiento prematuro de su hijo y la experiencia de contemplar su fragilidad. Y finalmente, aquella palabra inesperada frente a la catedral: “Entra”.

Lo que durante años había parecido una ruptura definitiva con la fe comenzó a convertirse en un camino de regreso. La historia de Isabel Gómez muestra así que una conversión no siempre llega acompañada de un acontecimiento extraordinario o de una experiencia repentina. A veces comienza con algo tan sencillo como escuchar el corazón de un hijo, hacerse preguntas que antes parecían innecesarias o responder a una llamada interior que invita simplemente

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