Los 147 participantes de este año se dividen en dos itinerarios paralelos, según de qué dicasterio dependa su circunscripción eclesiástica.
Papa en la audiencia con los nuevos obispos el año pasado – Foto: Vatican Media
Redacción (03/09/2026 12:49, Gaudium Press) Desde el 2 y hasta el 10 de septiembre, Roma acoge el Curso anual de formación para obispos de reciente nombramiento, encuentro que reúne este año a 147 prelados procedentes de los cinco continentes con el objetivo de fortalecer la comunión eclesial y ofrecerles herramientas concretas para el ejercicio de su ministerio pastoral.
Se trata de una tradición consolidada en el calendario eclesial: el encuentro se celebra cada mes de septiembre desde el año 2000, cuando fue impulsado por San Juan Pablo II, aunque hunde sus raíces en una experiencia formativa que el Dicasterio para la Evangelización viene ofreciendo desde 1994 a los obispos de los territorios de misión. Los medios del Vaticano lo han descrito como una suerte de “mini máster” para los pastores recién nombrados, pensado para favorecer el intercambio entre obispos de contextos culturales, sociales y eclesiales muy diversos.
Dos itinerarios, un mismo horizonte
Los 147 participantes de este año —procedentes de países como Argelia, Bangladesh, Camerún, Colombia, Costa de Marfil, Etiopía, Filipinas, Ghana, Honduras, India, Indonesia, Kenia, Madagascar, Malí, Myanmar, Namibia, Papúa Nueva Guinea, Perú, República Centroafricana, Senegal, Seychelles, Islas Salomón, Sri Lanka, Sudáfrica, Vietnam, Zimbabue, Kirguistán y Tailandia— se dividen en dos itinerarios paralelos, según de qué dicasterio dependa su circunscripción eclesiástica.
Noventa y ocho obispos siguen el programa organizado por el Dicasterio para los Obispos, bajo el lema “En Cristo, custodios de la Magnifica Humanidad en tiempos de transformación”. Los 49 restantes, pertenecientes a territorios de primera evangelización, participan en el curso promovido por el Dicasterio para la Evangelización, titulado “Servidores de la comunión en la Iglesia”, que se desarrolla en el Pontificio Colegio Misionero San Pedro Apóstol bajo el liderazgo del cardenal Luis Antonio Tagle. Ambos programas combinan conferencias, celebraciones litúrgicas, encuentros fraternos y sesiones de trabajo dirigidas por cardenales, arzobispos y altos responsables de la Curia Romana, y confluirán en jornadas conjuntas a partir del 7 de septiembre en la Pontificia Universidad Urbaniana.
La liturgia, un eje transversal del programa
Entre los numerosos temas del curso —la misión evangelizadora, la administración económica, la transparencia, la formación sacerdotal, la sinodalidad, el diálogo interreligioso, el auge de nuevas sectas y la gestión de crisis en el clero— la liturgia ocupa un lugar destacado en ambos itinerarios, señal de la importancia que la Santa Sede está concediendo a esta dimensión del ministerio episcopal.
En el curso del Dicasterio para los Obispos, monseñor Vittorio Viola, secretario del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, ofreció una intervención específica sobre la liturgia a los nuevos pastores. En el itinerario de los territorios de misión, el arzobispo Aurelio García Macías, subsecretario del mismo dicasterio, abordó las continuidades y novedades litúrgicas propias de las Iglesias de primera evangelización.
Esta atención formativa a la liturgia se inscribe en una preocupación que el propio Papa León XIV ha expresado reiteradamente desde su elección. En agosto de este año, al recibir a los participantes de un curso del Pontificio Instituto Litúrgico San Anselmo, el Pontífice insistió en que las diócesis y parroquias necesitan invertir en formación litúrgica, en particular la de los lectores, y recordó que ese esfuerzo sigue siendo una de las grandes tareas a realizar. El Papa pidió no cansarse de retomar con entusiasmo las buenas iniciativas surgidas de la reforma litúrgica y buscar, al mismo tiempo, nuevos caminos y métodos para llevarla a las comunidades.
León XIV fue más allá al precisar en qué debería traducirse ese esfuerzo formativo: en una participación fructífera del Pueblo de Dios en la liturgia, unida a celebraciones decorosas, atentas a las distintas sensibilidades y sobrias en su solemnidad. El Pontífice pidió además a los responsables litúrgicos diocesanos promover la Liturgia de las Horas y cuidar la dimensión de la piedad popular, dos aspectos que también aparecen reflejados en los contenidos del curso para nuevos obispos de este año.
En sus catequesis de las audiencias generales, el Papa ha dedicado además un ciclo completo a la constitución conciliar Sacrosanctum Concilium, deteniéndose en la dimensión eclesial de la oración litúrgica.
Para los obispos que se están formando en Roma, esta insistencia tiene una traducción muy concreta: quien preside la liturgia en su diócesis es, ante todo, custodio de una acción que no le pertenece, llamado a garantizar que las celebraciones expresen fielmente el misterio que anuncian y edifiquen, y no dispersen, la unidad del Pueblo de Dios confiado a su cuidado.
Protección de menores, otro de los grandes ejes
Junto a la liturgia, la protección de menores y la prevención de abusos ocupan un lugar prioritario en el programa. Este 4 de septiembre, monseñor Thibault Verny, presidente de la Pontificia Comisión para la Protección de Menores, se dirigió a los participantes del curso del Dicasterio para los Obispos para hablar de la cultura de la prevención y la gestión de casos de abuso. Más adelante, el arzobispo John Joseph Kennedy, secretario de la Sección Disciplinaria del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, ofrecerá orientaciones sobre la investigación y resolución de los delicta graviora, los delitos más graves cometidos dentro de la Iglesia.
Ya hacia el final del curso, especialistas del Instituto de Antropología de la Pontificia Universidad Gregoriana —entre ellos monseñor Peter Beer y el padre jesuita Hans Zollner, una de las voces católicas más conocidas internacionalmente en estos campos— abordarán la gestión de las crisis en el clero y la responsabilidad eclesial en la protección de menores y adultos vulnerables.
Peregrinación jubilar y audiencia con el Papa
El domingo 6 de septiembre, los participantes tendrán una jornada libre con la posibilidad de peregrinar a Asís, en el marco del Año Jubilar que conmemora el octavo centenario del tránsito de san Francisco. El 8 de septiembre, festividad de la Natividad de la Virgen María, todos los nuevos obispos concelebrarán una Eucaristía en la Basílica de Santa María la Mayor, presidida por el cardenal Baldassare Reina, vicario de la diócesis de Roma.
El itinerario formativo culminará el 10 de septiembre con la misa y veneración de las reliquias de San Pedro en la basílica vaticana, presidida por el cardenal arcipreste Mauro Gambetti, y con la audiencia de los 147 obispos con el Papa León XIV, que pondrá fin a varios días de formación, oración y fraternidad episcopal en la capital italiana.
Con información de Aciprensa y Vatican News





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