viernes, 04 de septiembre de 2026
Gaudium news > Antiguas catedrales de Inglaterra se convierten en palcos de shows y discotecas silenciosas

Antiguas catedrales de Inglaterra se convierten en palcos de shows y discotecas silenciosas

La justificación oficial es económica. “Las catedrales no reciben financiación regular del gobierno y muy poca de la Iglesia de Inglaterra”.

7

Foto: Silent Discos in Incredible Places/ Facebook

Redacción (04/09/2026 11:08, Gaudium Press) Las majestuosas catedrales medievales de Inglaterra, símbolos de la historia cristiana británica, se enfrentan a una profunda crisis financiera. Sin financiación gubernamental regular y con escaso apoyo de la propia Iglesia de Inglaterra (anglicanismo), cerca de tres cuartas partes de ellas operan con pérdidas. Para mantener sus puertas abiertas —con costes diarios que pueden alcanzar decenas de miles de libras—, estos templos ancestrales están abriendo sus puertas a artistas pop, a “discotecas silenciosas” (donde la gente usa auriculares) e incluso colaborando con clubes nocturnos. Esto genera ingresos y atrae a nuevos públicos, pero también provoca acusaciones de profanación.

El periodista Edward Pentin, del National Catholic Register, describió esta realidad en detalle en un reportaje publicado el 3 de septiembre. Según Pentin, este otoño se celebran semanalmente los llamados “conciertos a la luz de las velas” en varias catedrales medievales. No se trata de música sacra ni clásica.

En la Catedral de Worcester, fundada en el año 680, reconstruida por San Wulfstan y lugar de sepultura del rey Juan (firmante de la Carta Magna), se interpretarán éxitos de Whitney Houston. Otras noches, bandas cover tocaran músicas de intérpretes famosos. La abadía de Selby, en Yorkshire, célebre por el vitral del siglo XIV conocido como la “Ventana Washington”, que inspiró la bandera estadounidense, acogerá homenajes a grupos como los Beatles y Queen.

Mientras tanto, la catedral de Wells, que data de 1175 y es la primera catedral completamente gótica del país, ofrecerá concierto en honor a otro famoso el 21 de noviembre. Prácticamente todas las catedrales medievales inglesas acogen estos eventos, con la excepción de la abadía de Westminster y la catedral de Christ Church en Oxford. La empresa española Fever se encarga de la organización comercial de estos eventos, que comenzó con música clásica en 2021 y posteriormente amplió su programación a versiones de pop y rock.

Aún más controvertidas, según informa Pentin, son las “discotecas silenciosas” promovidas por la empresa londinense MEGA Events. Los participantes llevan auriculares y bailan al ritmo de éxitos de los años 80 y 90, con luces proyectadas. Una de las más recientes tuvo lugar en Canterbury —la iglesia madre de Inglaterra durante siglos y lugar del martirio de Santo Tomás Becket— en la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María. Varios bares y puestos de venta de alcohol y recuerdos se alinearon en los pasillos de la nave. Catedrales como las de St. Albans, Truro, Durham y Salisbury también organizan fiestas similares.

Anglicanismo “ya no cree en el poder de atracción del Evangelio”

La reacción online a la discoteca silenciosa de Canterbury fue abrumadoramente negativa, incluso entre los anglicanos. El comentarista Adrian Hilton calificó el evento como una “desacralización de un espacio sagrado”. Tim Dieppe, del grupo Christian Concern, afirmó que la Iglesia de Inglaterra “ya no cree en el poder de atracción del Evangelio y recurre a la música secular”.

En 2024, una petición contra las primeras discotecas en iglesias reunió más de 3000 firmas y se celebró una vigilia de oración frente a la catedral. Sin embargo, la oposición ha disminuido y los eventos se han vuelto rutinarios, lamenta Cajetan Skowronski, organizador de las protestas iniciales. También criticó el anuncio del pasado 1 de septiembre: la Catedral de San Pablo en Londres firmó un contrato de cuatro años con una discoteca para la celebración de conciertos. “Ahora nos invitan a convertir San Pablo en una discoteca y bailar sobre las tumbas de héroes nacionales como Nelson, Wellington, Wren y Fleming”, escribió. Los descendientes de Lord Nelson consideraron la iniciativa un insulto a su memoria.

El padre Gerald Murray, canonista en Nueva York, calificó el uso profano de estas iglesias —muchas de las cuales pertenecieron anteriormente a la Iglesia Católica— como “escandaloso y lamentable”. “Una iglesia es una casa de culto a Dios, no un lugar conveniente para bailar, cenar y escuchar música profana”, afirmó a Pentin. “Estas iglesias se construyeron para promover la práctica religiosa, y eso debe respetarse”.

Los responsables de la catedral defienden estas iniciativas como necesarias para su supervivencia. “Las catedrales no reciben financiación gubernamental regular y muy poca de la Iglesia de Inglaterra, así que debemos ser creativos”, declaró el deán de St. Albans y presidente de la Asociación de Catedrales Inglesas.

En Canterbury, el deán David Monteith recalcó que las actividades comerciales subvencionan el culto diario y que los clubes nocturnos silenciosos no son “fiestas rave en la nave”, sino eventos “apropiados y respetuosos”. Muchos argumentan que estas reuniones acercan el espacio sagrado a personas que de otro modo nunca entrarían y mantienen viva la tradición de las catedrales como centros comunitarios más allá del culto. Sin embargo, esto es una falta de respeto al carácter sagrado.

5 1

Foto: Silent Discos in Incredible Places/ Facebook

Las peticiones contra los clubes nocturnos de Canterbury han reunido más de 1600 firmas. Los organizadores de la protesta afirman que estos eventos transmiten el mensaje de que el entretenimiento importa más que Dios y no acercan a los jóvenes a Cristo. Es una profanación bailar o escuchar letras profanas en lugares de martirio, tumbas de santos y reyes, y espacios construidos para elevar la mirada hacia lo divino.

La colaboración de la Catedral de San Pablo con una discoteca, cuya licencia fue revocada en el pasado por problemas relacionados con las drogas, ha generado nuevas críticas, incluso de familiares de personalidades allí sepultadas. Este fenómeno refleja una situación más amplia: la disminución de la asistencia a esos templos, los altos costos de mantenimiento de edificios centenarios y la necesidad de diversificar las fuentes de ingresos.

Un problema también de visión, entre católica y protestante

Algunas catedrales ya han experimentado con otras atracciones seculares, como minigolf o toboganes acuáticos, con resultados dispares en cuanto a visitantes. Gavin Ashenden, converso al catolicismo y ex clérigo anglicano, señala esta profanación como resultado de las diferencias teológicas entre católicos y protestantes respecto al espacio sagrado.

En la teología sacramental católica, la Misa hace presente el sacrificio de Cristo, mientras que la concepción protestante considera el culto y los edificios sagrados principalmente como monumentos, lugares de reunión y espacios funcionales. Añadió además que vivimos en una era “que ha perdido el respeto por las cosas de Dios y considera el entretenimiento, y no la fe y el culto a Dios, como el principal interés y preocupación del ser humano”.

Los obispos católicos de Inglaterra y Gales prefirieron no hacer comentarios, alegando que no les corresponde hablar en nombre de la Iglesia de Inglaterra. Historiadores y canonistas observan que, desde una perspectiva católica, estos espacios dejaron de ser católicos durante la Reforma y que abusos similares en iglesias católicas se consideran desviaciones, mientras que en el anglicanismo el uso secular parece cada vez más normalizado.

La historiadora del arte eclesiástico Elizabeth Lev recordó episodios del pasado, como las fiestas en el mausoleo de Santa Constanza en el siglo XVII (reprimidas por el papa Clemente XIV) y los eventos nocturnos en la Basílica de Santa Croce in Gerusalemme en Roma en 2011, que llevaron a la intervención del Vaticano.

Sostiene que la mejor respuesta es que la gente vuelva a asistir y apoyar a sus iglesias, en lugar de transformar espacios sagrados en lugares de entretenimiento. “Si queremos que otros respeten nuestro espacio, debemos respetarlo nosotros mismos. Pocas mezquitas se convierten en discotecas”, concluyó.

Deje su Comentario

Noticias Relacionadas