El Arzobispo de Luanda exhortó a los cientos de miles de peregrinos presentes a regresar a sus hogares más dispuestos a servir, reconciliarse y cuidar de los demás, subrayando que “la fe cobra su mayor sentido cuando produce resultados concretos en la vida de las personas”.

Foto: Jornal Borges.
Redacción (09/09/2026 12:18, Gaudium Press) Cientos de miles de peregrinos reunidos en el santuario de Nuestra Señora de la Concepción de Muxima en Angola —conocida localmente como Mamã Muxima (Madre del Corazón)—, fueron exhortados a procurar que su peregrinación transforme su manera de vivir, de servir y de relacionarse con los demás al regresar a sus hogares.
En la homilía de la misa de clausura de la peregrinación anual, el arzobispo de la arquidiócesis de Luanda, Mons. Filomeno do Nascimento Vieira Dias, señaló que el camino cristiano no puede reducirse a los kilómetros recorridos por los peregrinos hasta el santuario mariano.
“La peregrinación cristiana es mucho más que desplazarse de un lugar a otro”, afirmó el arzobispo Dias durante la celebración eucarística del domingo 6 de septiembre.
Para el prelado, el verdadero destino de una peregrinación no es simplemente Muxima, sino la transformación del propio peregrino.
“El verdadero sentido del viaje reside en el cambio interior que este debe inspirar”, señaló, explicando que desplazarse “en autobús, carro, moto o bicicleta” solo adquiere un significado espiritual cuando lleva a los cristianos a “salir de sí mismos, abrir el corazón a Dios y dejarse transformar a lo largo del camino”.
Esa transformación, señaló, debe acompañar a los peregrinos al regresar a sus hogares. “Tras la peregrinación, regresen a sus comunidades con una renovada disposición para vivir y servir. No vuelvan siendo los mismos”, dijo el arzobispo Dias.
“La peregrinación debe ayudar a cada persona a examinar su propia vida y a discernir qué necesita cambiar”, afirmó.
El arzobispo advirtió, en efecto, contra la tendencia a considerar la peregrinación como un acontecimiento religioso aislado. El viaje, sostuvo, “no termina con nuestro regreso a casa, sino que continúa a través de las decisiones y actitudes que adoptamos tras la experiencia”.
Para él, allí es donde la fe cristiana demuestra su valor: cuando la oración y la devoción se traducen en acciones concretas.
Por ello, exhortó a los peregrinos a regresar a sus hogares más dispuestos a servir, reconciliarse y cuidar de los demás, subrayando que “la fe cobra su mayor sentido cuando produce resultados concretos en la vida de las personas”.
La exhortación se extendió a la imitación personal de Cristo y de los santos. “La peregrinación también debe llevarnos a decir: ‘Quiero ser como tú’”, afirmó Mons. Dias, al describir el Santuario de Muxima como un lugar donde la devoción debe convertirse, en última instancia, en una forma de vida.
María, modelo de disponibilidad y oración
El arzobispo situó a la Virgen María en el centro de este llamado a la transformación, presentándola no solo como objeto de devoción, sino como modelo de disponibilidad y cuidado.
Exhortó a los cristianos a inspirarse en el ejemplo de María, haciéndose más presentes para quienes atraviesan dificultades y adversidades. “Ella es una oración viva por cada uno de sus hijos”, afirmó.
Desde esta perspectiva, la devoción mariana en Muxima debe conducir a una mayor disposición para acompañar a los demás, especialmente a quienes atraviesan situaciones difíciles.
Con información de Aciafrica.





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