La visita del Papa del 25 al 28 de septiembre ha provocado una movilización inédita en Francia, con cientos de miles de inscritos, donaciones masivas y un renovado interés por la fe.
Foto: Vatican news
Redacción (10/09/2026 16:49, Gaudium Press) Francia se prepara para vivir uno de los acontecimientos eclesiales y sociales más significativos de las últimas décadas con la visita del Papa León XIV, prevista del 25 al 28 de septiembre. Lo que inicialmente parecía ser un viaje apostólico más se ha convertido en un fenómeno que desborda el ámbito religioso y que ya está teniendo un profundo impacto en la vida pública del país.
Las cifras hablan por sí solas. Las entradas para la vigilia juvenil en el Stade de France, con capacidad para 80.000 personas, se agotaron en menos de una hora. Más de 400.000 fieles se han inscrito para participar en la misa papal en París y las autoridades estiman que hasta medio millón de personas podrían concentrarse en la plaza de la Concordia y los Campos Elíseos.
En Lourdes, uno de los principales centros de peregrinación de Europa, las inscripciones se cerraron un mes antes de lo previsto al alcanzarse el límite de 150.000 participantes. A ello se suma la ocupación total de hoteles en París, Metz y Lourdes, una situación que recuerda la extraordinaria movilización que vivió Francia durante la Jornada Mundial de la Juventud de 1997.
Un antes y un después
Más allá de las cifras, muchos observadores consideran que este viaje podría marcar un antes y un después en la relación entre Francia y el catolicismo. Uno de los aspectos que más ha sorprendido es la respuesta económica de los fieles y simpatizantes. Desde el lanzamiento de la campaña de recaudación de la Archidiócesis de París, el pasado 10 de julio, las donaciones no han dejado de llegar, incluso durante el verano, un periodo tradicionalmente poco activo para este tipo de iniciativas.
Según explicó Sylvie Bretones, responsable de la campaña, la archidiócesis recibió cerca de 200 donaciones diarias —entre cheques y transferencias— hasta alcanzar los dos millones de euros a finales de agosto. La aportación media ronda los 200 euros, el doble de la media habitual en Francia, y algunas contribuciones han superado los 10.000 euros.
Lo más significativo es que numerosos donantes no son practicantes habituales ni participan regularmente en la vida parroquial. Algunos parecen acercarse nuevamente a la fe después de años de distancia, mientras que otros buscan respuestas ante los desafíos éticos, culturales y sociales del momento actual. Por ello, la Iglesia francesa ha anunciado que estudiará este fenómeno tras la visita papal, al considerar que podría reflejar un despertar religioso que no aparece todavía en las estadísticas de asistencia dominical.
El entusiasmo suscitado por la visita también está relacionado con la influencia que el pontificado de León XIV ha tenido en Francia durante los últimos meses. Su encíclica Magnifica Humanitas, dedicada a la inteligencia artificial y la dignidad humana, se ha situado entre los libros más vendidos del verano, incluso fuera de los círculos eclesiales. Del mismo modo, sus intervenciones sobre la paz y las cuestiones relacionadas con el final de la vida han tenido una amplia repercusión en un país marcado históricamente por un fuerte secularismo.
La voz del Pontífice, de manera inesperada para muchos, ha vuelto a despertar interés entre personas que habitualmente no miran hacia la Iglesia en busca de orientación. Otro signo de este momento será la vigilia juvenil del 24 de septiembre en la iglesia de la Madeleine, donde distintas figuras del mundo católico francés —desde el dominico Paul-Adrien hasta los creadores del canal Dos Discípulos— se unirán en una oración común, un gesto poco frecuente en un contexto eclesial habitualmente diverso y fragmentado.
Un despliegue de seguridad excepcional
La magnitud de los actos ha llevado también a preparar un amplio dispositivo de seguridad. El ministro del Interior, Laurent Núñez, anunció la movilización de 15.000 agentes en París y Lourdes, además de la creación de una burbuja de seguridad alrededor del Papa durante sus desplazamientos en papamóvil. Hasta el momento, los servicios de inteligencia franceses no han detectado amenazas concretas ni planes de alteración del orden público.
Con información de Religión en Libertad





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