Una Treintena a San José terminó coincidiendo con los seis días que su hija Gemma pasó en una UCI neonatal.
Redacción (16/09/2026 16:55, Gaudium Press) Durante el embarazo, un matrimonio decidió encomendar a San José la llegada de su hija. Como preparación para su nacimiento, ofrecieron una Treintena al santo, sin imaginar que los últimos seis días de esa oración coincidirían con uno de los momentos más difíciles que vivirían como padres. “Hace seis meses nos faltaban 6 días para terminar una Treintena a San José que habíamos ofrecido por la llegada al mundo de nuestra hija. No sabíamos que esos mismos 6 días serían los que Gemma pasaría en una UCI neonatal”.
El nacimiento de Gemma no ocurrió como sus padres lo habían esperado. La pequeña tuvo que permanecer ingresada en cuidados intensivos neonatales, mientras ellos afrontaban la incertidumbre y el temor propios de una situación que escapaba completamente de sus manos. “Su llegada no fue como la habíamos planeado. Dios, en su infinita sabiduría, permitió que atravesáramos una prueba que nos hizo sentir pequeños, impotentes y profundamente necesitados de Él. Pero no nos hizo atravesarla solos”.
“San José podía quedarse haciendo guardia”
En medio de aquellos días, la devoción a San José adquirió para ellos un gran significado. El santo, a quien la tradición cristiana reconoce como esposo de la Virgen María y padre adoptivo de Jesús, se convirtió para el matrimonio en una figura a la que podían confiar a su hija cuando ellos tenían que abandonar el hospital. Cada vez que llegaba el momento de salir de la UCI neonatal y dejar a Gemma bajo el cuidado del personal médico, los padres se aferraban a la confianza de que no estaban dejando sola a su pequeña. “Cuando teníamos que dejar a nuestra chiquita detrás de las puertas de la UCI, nos aferrábamos a una certeza: San José podía quedarse haciendo guardia cuando nosotros no podíamos estar ahí”.
Para ellos, esa oración no eliminó el miedo ni hizo desaparecer de inmediato la difícil situación que estaban atravesando, pero sí les ayudó a vivir aquellos días desde la confianza en Dios. “Y así lo sentimos. Él cuidó de nuestra niña. Nos sostuvo cuando tuvimos miedo y nos ayudó a confiar en que Dios seguía siendo bueno incluso cuando nuestra historia no estaba saliendo como la habíamos imaginado”.
Mientras Gemma permanecía hospitalizada, sus padres continuaron rezando la Treintena que habían ofrecido durante el embarazo. Faltaban precisamente seis días para concluirla cuando comenzó esta inesperada etapa de su historia familiar. Cada jornada transcurrió entre la preocupación por la salud de su hija, las visitas a la UCI y la oración, esperando el momento en que finalmente pudieran llevarla a casa. Entonces ocurrió una coincidencia que el matrimonio vivió con especial significado. “Seis días después terminamos aquella Treintena. Y seis días después, también pudimos llevar a nuestra hija a casa”.
La pequeña pudo regresar finalmente junto a sus padres, poniendo fin a aquellos días de angustia y dando paso a una nueva etapa para la familia. Seis meses después de aquella experiencia, Gemma se encuentra fuerte y sana. Sus padres decidieron entonces hacer público el testimonio que hasta ese momento habían conservado como una experiencia íntima de su familia.
Al compartir las fotografías y recordar aquellos días, quisieron transmitir especialmente la importancia de la oración y de confiar en Dios incluso cuando las circunstancias no corresponden a lo que se había esperado. “Hoy miro a Gemma, seis meses después, fuerte, sana, sonriente y rodeada de amor, y siento la responsabilidad de contar esta parte de nuestra historia”.
El matrimonio considera que su experiencia puede servir de consuelo a otras familias que estén atravesando momentos de incertidumbre, especialmente a quienes esperan noticias sobre la salud de un ser querido o enfrentan una situación que no habían previsto. “Porque si nosotros conocimos la compañía y el patrocinio de San José en uno de los momentos más difíciles de nuestra vida, ¿cómo no querer que otros también lo conozcan?”
Su deseo, explican, es que el testimonio de lo vivido por su familia pueda llevar a otras personas a descubrir en San José un intercesor al que acudir en medio de las dificultades. “Quizás compartir estas fotos haga que alguien descubra que, cuando todo parece incierto, hay un padre que sabe quedarse, acompañar en silencio y llevarnos de la mano hacia Dios”.
Una nueva Treintena a San José
Después de aquella experiencia, el matrimonio decidió comenzar nuevamente una Treintena a San José, pero esta vez con una intención diferente, invitar a otras personas a sumarse a la oración y presentar ante el santo sus propias necesidades. La invitación está dirigida especialmente a quienes atraviesan una situación inesperada, tienen miedo, esperan una respuesta o rezan por la salud y el bienestar de alguien querido. “Si estás atravesando algo que no salió como esperabas, tienes miedo, esperas una respuesta o estás pidiendo por alguien que amas… ven a la carpintería”.
Para los padres de Gemma, aquella oración que comenzó durante el embarazo quedó unida para siempre a los seis días que su hija pasó en la UCI neonatal. Hoy, seis meses después, recuerdan esos días desde la gratitud y vuelven a poner su confianza en San José, a quien consideran un compañero de oración y custodio de su familia.
Con información de ChurchPop






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