Tenía fama, dinero y éxito, pero la crisis lo llevó a buscar la respuesta que no encontraba en los reflectores.

Foto: screenshot Instagarm @EWTN
Redacción (16/09/2026 17:21, Gaudium Press) Manuel Capetillo Jr. había conocido el éxito como actor de telenovelas y disfrutaba de una vida que, desde fuera, parecía completa. Sin embargo, detrás de la fama existía un vacío que no conseguía llenar. Una tragedia personal, seguida de un período de dolor y depresión, terminó convirtiéndose en el comienzo de un camino que lo llevaría a encontrarse con Cristo y a descubrir una profunda devoción por la Virgen María y el Santo Rosario.
Conocido por sus participaciones en producciones como Soledad y Seducción, el actor mexicano atravesó una etapa especialmente difícil después del asesinato de un amigo. El dolor lo llevó a cuestionarse muchas cosas y a buscar respuestas en distintos caminos, hasta que comenzó a comprender que aquello que necesitaba no era simplemente una solución pasajera, sino volver su vida hacia Dios.
En una entrevista para el programa Tertulias de Fe, de EWTN, Capetillo recordó aquella etapa de su vida y la frase que terminó marcando el inicio de su conversión “La única manera que me dijeron que podía salir adelante era con Dios”.
Pero acercarse a Dios no significó para él construir una fe a su propia medida. Poco a poco comprendió que necesitaba conocer la fe católica, formarse y descubrir qué significaba realmente vivir una relación con Cristo dentro de la Iglesia.
El paso que cambió su vida
Uno de los momentos decisivos llegó cuando decidió prepararse seriamente para recibir el sacramento de la Reconciliación. Antes de acudir al confesionario, comenzó a estudiar el Catecismo de la Iglesia Católica y leyó La fe explicada. También realizó un profundo examen de conciencia. Durante mucho tiempo había tenido dudas sobre la necesidad de confesar los pecados ante un sacerdote. Pensaba que, si Dios conocía todo, no era necesario acudir a otra persona para pedir perdón. “Yo era de esos que decía: ¿para qué confesarnos con un sacerdote si Dios lo sabe todo?”, recordó.
Sin embargo, aquella primera confesión terminó siendo una experiencia que describió como liberadora. Después de recibir la absolución y escuchar las palabras del sacerdote —“Vete y no vuelvas a pecar”—, experimentó algo que no esperaba. “Sentí cómo se liberaba mi alma del pecado y mi corazón se llenaba de gozo y paz”, relató en una entrevista concedida al semanario Desde la Fe.
A partir de entonces comenzó una nueva etapa. Su relación con Dios dejó de ser una búsqueda distante y empezó a convertirse en una vida de fe concreta, marcada por la oración, los sacramentos y una creciente cercanía con la Virgen María.
Tiempo después, Capetillo escuchó hablar de Medjugorje, entonces parte de Yugoslavia y actualmente ubicada en Bosnia y Herzegovina, donde desde 1981 algunas personas han afirmado experimentar apariciones de la Virgen María. Movido por lo que había escuchado, decidió peregrinar hasta aquel lugar. Una noche, alrededor de las 11 o 12, subió a la montaña junto a un grupo de mexicanos hasta el sitio relacionado con el inicio de los relatos de las apariciones.
Para ese momento, el actor reconoce que todavía estaba dando sus primeros pasos en la vida espiritual. Su fe había comenzado a crecer, pero la oración todavía no ocupaba un lugar constante en su vida. “Iba con mi fe tambaleante, en gracia de Dios, pero con una fe muy no fortalecida en la vida de oración. Me daba flojera el Rosario y agarraba a veces un Ave María ahí”, recordó. “Pero llegué porque ya le había puesto el camino a Dios, ya le había dicho que sí”.
“Huele a rosas”
Mientras el grupo se encontraba en la montaña, uno de los peregrinos comenzó a decir que percibía un intenso aroma a rosas. Poco después, otras personas afirmaron sentir lo mismo. Capetillo, sin embargo, no comprendía qué estaba sucediendo. Fue entonces cuando escuchó a alguien decir, “No, aquí está la Madre de Dios”.
La reacción del actor fue inmediata. En medio de sus dudas y consciente de su propia historia, se dirigió interiormente a la Virgen. “Aquí está la Virgen. Me va a ver, me va a ver. Tengo pena, porque yo he sido un pecador, madre. Soy un pecador, pero si me permites oler lo que ellos huelen, te lo pido con el corazón”. Según su testimonio, poco después también pudo percibir aquel aroma.
Más allá de la experiencia extraordinaria que asegura haber vivido, aquel momento descubrió a María como una madre que lo conducía hacia Cristo. Desde entonces, su devoción mariana fue creciendo y el Rosario, que antes le costaba rezar, comenzó a ocupar un lugar central en su vida.
La transformación de Capetillo no quedó reducida a una experiencia personal. Con el paso del tiempo comenzó a hablar públicamente de la importancia de la oración, de la conversión y de la consagración a la Virgen María. Para el actor, la espiritualidad mariana tiene una especial importancia en un mundo que, según considera, necesita recuperar su relación con Dios. Su llamado no se dirige únicamente a quienes viven una consagración religiosa, sino también a las familias, matrimonios, sacerdotes y laicos. “Hoy la gracia que se necesita en el mundo, en la Iglesia, en los laicos, en las familias, en los matrimonios, en los sacerdotes, en toda la Iglesia, en los consagrados, es esa espiritualidad de consagrarse a María Santísima”, afirmó.
Y explicó que esta consagración tiene como finalidad última llevar a las personas hacia Jesucristo, “A través del Corazón Inmaculado de María Santísima, a la consagración total a Jesucristo por medio de ella”.
Con información de ChurchPop





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