El Fundador de los Franciscanos de María habló sobre la propuesta de sacerdotes casados y sobre una sinodalidad asfixiante.
Redacción (01/10/2026 14:17, Gaudium Press) En la entrega del resumen noticioso sobre la Iglesia, llamada Actualidad Comentada, del pasado 25 de septiembre, el P. Santiago Martín, de los Franciscanos de María, aborda diversos temas que aglutina bajo el claro título “Los liberales desafían al Papa”.
El sacerdote español se refiere primero a las declaraciones del Obispo de Amberes, “Monseñor Bonny”, quien recientemente dijo que “está preparando a estos hombres [casados] que ordenará en el año eh 2028, dentro de 2 años”, contrariando “la norma [para el rito latino] impuesta por dos concilios, los dos primeros de Letrán, 1123 y el año 1139 y pues ratificada por el concilio de Trento en el siglo XVI”.
El “argumento que da Monseñor Bonny es la necesidad, la necesidad pastoral, la necesidad, según él, le obliga”, pues ha dicho “que su diócesis de Amberes tiene solo 70 sacerdotes menores de 70 años, de los cuales un tercio, más o menos 24, son nativos originarios de Bélgica, mientras que dos tercios son extranjeros. Lo que no ha dicho, lo que calla, lo que callan, es que esa misma diócesis en los años 60 tenía 1500 sacerdotes, hoy tiene 24 porque el resto son extranjeros. En los años 60, antes del concilio, tenía 1500”.
“¿Por qué es importante destacar esto?”, pregunta el P. Martín. “Pues porque si de 1500 han pasado a 24, que ya es una caída absoluta, se debe precisamente a las políticas liberales según el espíritu del concilio, que aplicaron tanto los predecesores de Bonny como él mismo, que es uno de los obispos más liberales que hay en la Iglesia Católica”. Es decir, “no van a la raíz del problema, sino que pretenden solucionarlo siempre siguiendo ese espíritu del concilio. Y el argumento es la necesidad”.
Esa debacle, de 1500 sacerdotes a 24, “en cualquier empresa del mundo, esto habría supuesto en primer lugar la destitución de todos los dirigentes y en segundo lugar un cambio de planteamiento. ¿Cómo se ha podido llegar a esta situación extrema?”
La solución que propone el Obispo, “bueno, pues más de lo mismo y más radicalidad todavía. Curiosamente, el planteamiento de la necesidad pastoral coincide exactamente con el argumento de lo de la Fraternidad Sacerdotal S. Pío X, argumento que empleó Monseñor Lefebvre en 1976 para ordenar sacerdotes, no obispos que vino más tarde, sacerdotes, 1976, sin permiso del Papa Pablo VI y Pablo VI inmediato inmediatamente le suspendió a divinis”.
“¿Qué va a hacer monseñor Bonny? Una opción, atreverse a ordenar sacerdotes casados sin el permiso del Papa. ¿Se va a atrever? ¿Y qué hará entonces León XIV? ¿Se atreverá León XIV en ese caso, si Bonny ordena sacerdotes sin su permiso, ordena sacerdotes a hombres casados sin su permiso, se atreverá a suspenderle a divinis, como hizo Pablo VI con Lefebvre, porque había ordenado hombres sin su permiso? En aquel caso eran célibes, ¿se atrevería en el caso de que Bonny lo hiciera, a suspenderle a divinis? Y ahora supongamos que el Papa le da permiso y le dice, “bueno, una situación excepcional, doy permiso para que esta diócesis, la de Amberes, ordene hombres casados”. Es evidente que las peticiones basándose en la necesidad se van a multiplicar”.
Esta hipótesis haría que “de hecho, la ley del celibato sacerdotal que existe desde los concilios de Letrán, como he dicho, pero que ya antes, año 386, siglo IV, el Papa Siricio pide que se lleve a cabo esta exigencia de que los sacerdotes sean célibes. Si el Papa León cede a las peticiones de Bonny, aunque sea de forma excepcional, se van a multiplicar esas peticiones. Se acabó la ley del celibato para los sacerdotes. Ahora, imaginemos que Bonny consigue ese permiso del Papa, que el Papa se lo da, se acaba esta ley, por las excepciones que se van a multiplicar, la ley del celibato, el Papa tiene un problema porque habrá un sector de la Iglesia que se le echará encima sin duda”.
La culpa siempre sería del Papa…
“Pero si el Papa dice, ‘no, no, no te doy permiso’. Bonny no se atreve a romper. Bueno, ¿quién va a tener la responsabilidad? El propio Bonny será el que diga, ‘la culpa es del Papa. No tengo cura, la culpa es del Papa’. Es decir, haga lo que haga el Papa, va a tener un problema”.
“¿Es que acaso Monseñor Bonny no podía haber hecho esta petición en privado a través de la nunciatura, o yendo hablar personalmente con el Santo Padre, no podía haber hecho la petición en privado? Entonces podría saber si le permiten, lo hace. Si no le permiten, no hay escándalo, no hay complicación. Aquí de lo que se trata es de ponerle en aprietos al Papa. Esto es un desafío al Santo Padre”, puntualiza el P. Martín.
Por lo demás, explica, ordenar hombres casados no es solución al problema vocacional:
“Todos sabemos que se trata de una ley de la Iglesia. En la Iglesia Católica hay sacerdotes casados, los de rito griego. La Iglesia Católica de rito griego, tan católica como la Iglesia latina. Todos sabemos eso, pero también sabemos y lo sabemos todos que esa no es la solución a la falta de vocaciones. ¿Y por qué lo sabemos? Porque ahí están las iglesias protestantes cuyos pastores, cuyos sacerdotes —llamémosle pastores— bueno, cuyos pastores son hombres casados y que sin embargo, tienen la misma falta de sacerdotes que nosotros. Por lo tanto, si creen que la solución va a venir por ahí, ellos, todos sabemos que eso no es el camino para solucionar la falta de vocaciones. El camino es preguntarse, ¿qué se ha hecho mal para pasar de 1500 sacerdotes en una diócesis a 24? ¿Qué se ha hecho mal? Y eso es lo que no se atreven a preguntarse, aunque saben, conocen muy bien cuál es la respuesta. Mientras tanto, un problema para el Papa y un problema grave.”
Sinodalidad
Abordado este punto, el presbítero español pasa al de la sinodalidad.
“También esta semana, como no, ha seguido la cuestión de la sinodalidad, pero de una forma sorprendente. Por un lado, cardenal Marx, cardenal Hollerich han hablado del tema y han dicho que no hay marcha atrás, que la sinodalidad se va a aplicar porque sí y porque es lo mejor para la iglesia, etcétera, etcétera. Pero la sorpresa ha venido del arzobispo de la principal diócesis europea, Milán”.
“Es la diócesis con más católicos de toda Europa, al cual Monseñor Delpini, el Papa Francisco le castigó sin nombrarle cardenal (…) Pero ahora Delpini, que se encuentra ya a un paso de la jubilación, ha hablado y ha dicho sobre el tema de la sinodalidad lo que muchos piensan”.
“Ha dicho que esto es una complicación de vida, que esto sumerge al sacerdote que ya está asfixiado de trabajo en una sucesión ininterrumpida de reuniones que muchas veces tienen la impresión de que no sirven para nada, que tiene que leer su un, ha dicho, un volumen enorme de textos que se está convirtiendo en algo asfixiante, son palabras suyas, y ha pedido que se replantee si no toda la sinodalidad, al menos la forma en que esta se está aplicando, porque dice, esto pertenece a una Iglesia de otra época.”
“La cita es en 2028 porque porque Bonny ha dicho que él en el 2028 va a ordenar hombres casados. Y porque en el 2028 va a tener lugar la gran asamblea mundial sobre la sinodalidad. Mientras tanto, reuniones, reuniones, que ese volumen asfixiante, ese camino equivocado que acaba de denunciar Delpini y que ha dicho lo que muchos piensan. En el 2028 el Papa, o antes, el Papa tendrá que tomar decisiones. No le quedará más remedio. Le quedan 2 años todavía, pero no le quedará más remedio en esa fecha que tomar decisiones. ¿Permitirá a Bonny ordenar hombres casados? Un problema grave si lo hace porque habrá muchos que se enfrentarán con él. No se lo permitirá un problema grave si no lo hace. ¿Por qué? Porque Bonny y otros le acusarán, le harán responsable de que no haya sacerdotes en la Iglesia. ¿Corregirá el rumbo del sínodo para que no sea ese aplastante volumen de textos que cae sobre las espaldas del ya agobiado sacerdote o permitirá que siga este proceso de reuniones, de reuniones, de reuniones, que es, según Monseñor Delpini, un camino equivocado y frustrante?”
“En cualquier caso, el Papa tiene un problema porque en mi opinión los liberales, aunque hablan bien de él y dicen que es un hombre que busca la unidad, no están nada contentos con esa unidad que el Papa está buscando. Y no lo están posiblemente porque creían tener ya en la mano y bien amarrada esa Iglesia liberal que ellos desean. Y ahora se dan cuenta de que eso no está tan asegurado como ellos consideraban”.
“El Papa tiene un grave problema para poder conseguir la unidad de la Iglesia siendo fiel a la verdad, es decir, siendo fiel a Jesucristo. Por eso, una vez más, recemos por el Papa. Hasta la semana que viene, si Dios quiere”, termina.






Deje su Comentario