La reunión del Pontífice con las víctimas iba a durar una hora, pero se prolongó hasta casi dos.

Foto: Vatican Media
Redacción (02/10/2026 11:01, Gaudium Press) Reporta la agencia Zenit las declaraciones de personas que sufrieron abusos sexuales relacionados con la Iglesia en Francia, tras el encuentro que sostuvieron con el Papa el pasado 27 de septiembre en Lourdes. La reunión con el Pontífice iba a durar una hora, pero se prolongó hasta casi dos.
Desde el año 2021, cuando se produjeron unos informes globales de abusos en contexto eclesiásticos en el país galo, alrededor de 2,000 personas se han dirigido al organismo reparador de la Iglesia.
Los siete supervivientes que se reunieron con el Papa León representaban diferentes capítulos de esa historia trágica.
Uno de ellos había sido víctima de abusos por parte del abad Pierre, el sacerdote célebre por fundar el movimiento Emaús y defender a las personas sin hogar. Su reputación pública se vio profundamente afectada en 2024, cuando salieron a la luz acusaciones de agresión sexual por parte de más de dos docenas de mujeres, incluidas acusaciones que involucraban a mujeres que eran menores de edad en ese momento.
Tras el encuentro en Lourdes, cinco participantes hablaron con periodistas. Olivier Mardi, cofundador del grupo de defensa Voix Libérées de Touraine, afirmó que el Papa había escuchado atentamente y era consciente de que el peligro de abusos no había desaparecido. “No es ningún ingenuo”, declaró Mardi, subrayando que la Iglesia debe permanecer vigilante. Añadió que el Pontífice había respondido positivamente a las propuestas concretas de los supervivientes, dejando claro que seguirían vigilando su cumplimiento.
Jérôme Guillement, quien testificó ante la comisión que elaboró el informe de 2021, describió las palabras del Papa como cuidadosamente elegidas y afirmó que el intercambio fue sincero.
Para Jean-Marie Delbos, testigo clave en el escándalo de abusos en la escuela Bétharram (colegio católico privado, del que alrededor 200 exalumnos presentaron denuncias), el encuentro también tuvo una dimensión profundamente personal. Tras haber perdido la fe unos 65 años antes, asistió a misa por primera vez en casi seis décadas y recibió la bendición del Papa.
Otra participante, Véronique Garnier, fue víctima de abusos por parte de un párroco en la ciudad de Nancy y ahora participa en el grupo Fei & Résilience.
El Vaticano por su parte informó que León XIV agradeció a los sobrevivientes su doloroso testimonio y reafirmó su compromiso de garantizar que lo que sufrieron no le vuelva a suceder a nadie más. El Papa también oró con algunos de ellos al finalizar sus conversaciones. Los participantes comentaron que parecía estar familiarizado con sus casos y atento a lo que tenían que decir, pero no presentaron la reunión como una resolución: esperan ver si sus propuestas se traducen en decisiones.
Una de las propuestas, planteada por Delbos, fue la disolución de la congregación religiosa Bétharram, que gestiona instituciones en África y Latinoamérica. Según los informes, las peticiones más generales de los supervivientes se referían a medidas prácticas y a la rendición de cuentas.
Ese mismo día, el Papa se dirigió a los obispos franceses, elogiando los esfuerzos de la Iglesia para afrontar los abusos mediante la escucha, la búsqueda de la verdad, la justicia, el perdón, la reparación y la prevención. El cardenal Jean-Marc Aveline de Marsella, describió un cambio en la perspectiva de los obispos: aprender a ver los abusos desde el punto de vista de las víctimas, afirmó, es algo que promovió un exigente proceso de conversión y prevención que debe continuar en cooperación con los supervivientes y la Iglesia en general.





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