lunes, 05 de octubre de 2026
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Papa León XIV en el Ángelus: San Francisco trabajó con gran fruto en la viña del Señor

Ayer domingo 4 de octubre, el Papa León XIV presidió la oración del Ángelus en la Plaza de San Pedro e invitó a los fieles a seguir el ejemplo de San Francisco de Asís en el cuidado de la Iglesia. Con nuestras decisiones, construimos o destruimos la Iglesia.

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Foto: Vatican Media

Redacción (05/10/2026 10:18, Gaudium Press) Al comentar el Evangelio del día (Mt 21, 33-43), el Pontífice comparó la Iglesia con la viña del Señor, de la cual cada cristiano tiene responsabilidad.

El Papa recordó que Jesús es el Hijo de Dios enviado al mundo, “pero rechazado precisamente por aquellos que deberían haberlo acogido con los brazos abiertos”. “Aquel que vino para traer la salvación recibe una condena; aquel que quiere dar la vida es condenado a muerte”, afirmó. Al mismo tiempo, la enseñanza de Cristo “revela la misericordia cada vez mayor de su Padre” e invita a reflexionar sobre “las tantas crueldades que azotan al mundo y a la historia de los pueblos”.

Dios transforma el mal en redención

Ese rechazo violento, destacó León XIV, no quebranta la voluntad de Dios. En su infinita justicia, el Señor transforma el mal en redención: “La piedra que los constructores desecharon se ha convertido en piedra angular” (Mt 21, 42; cf. Sal 118, 22). “¡Así es como el Todopoderoso guía la historia, socorriéndonos en todas nuestras caídas: Dios nunca descarta nuestra vida!”, exclamó el Papa. San Francisco: trabajador en la viña del Señor

Partiendo de la imagen de la parábola, el Santo Padre subrayó: “la viña que hay que cultivar con justicia es la Iglesia, que construimos o perjudicamos con nuestras decisiones”.

En el octavo centenario de la muerte de San Francisco de Asís, el Papa recordó al santo como “un obrero que trabajó con gran fruto en la viña del Señor: San Francisco de Asís, a quien el propio Jesús pidió que reparara su Iglesia”.

Inspirado por el Crucificado, Francisco “edificó, ante todo, su propia vida sobre el cimiento de Cristo, compartiendo su pobreza, su alegría y sus sufrimientos, hasta llegar a la señal mística de los estigmas”. Hombre de oración ardiente y lleno de caridad, fue un ejemplo para los primeros frailes. “San Francisco la reparó en virtud de la fe en el Señor Jesús, sanando las fisuras de la discordia con el testimonio del amor fraterno”, afirmó León XIV.

Construir la concordia entre los pueblos

Ocho siglos después, el carisma de San Francisco sigue dando frutos, de los que dan testimonio la familia franciscana y los dones de su legado espiritual en el Pueblo de Dios. “Por eso, mientras celebramos el año jubilar franciscano, imploremos con perseverancia el don de la paz y comprometámonos sinceramente a construir la concordia entre los pueblos”, exhortó el Papa.

León XIV concluyó pidiendo la intercesión de María Santísima, unido espiritualmente a los fieles reunidos en el Santuario de Pompeya para la Súplica a la Virgen del Santo Rosario.

Tras el Ángelus, el Papa reforzó el llamamiento a rezar el Rosario por la paz, especialmente por Tierra Santa, y encomendó a la oración de los fieles el encuentro sobre Amoris laetitia y las familias, que iniciará el próximo 7 de octubre.

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