Tras años de búsqueda intelectual entre el budismo, las filosofías orientales y el pensamiento hermético, Lázár Kovács Ákos vivió una experiencia que cambió su vida mientras leía un libro sobre Jesucristo.

Foto: lazarkovacsakos.hu
Redacción (06/10/2026 17:16, Gaudium Press) Lázár Kovács Ákos es un intelectual y profesor universitario húngaro especializado en filosofía, teología y cinematografía. Durante años dedicó su vida al estudio y a la búsqueda de respuestas espirituales, alejándose de la fe católica y explorando distintas corrientes de pensamiento. Sin embargo, una experiencia inesperada en una biblioteca lo llevó a descubrir una certeza que, según reconoce hoy, superó todo lo que hasta entonces había conocido, la fe en Dios.
Kovács Ákos ha sido presidente de la Asociación Cinematográfica Católica Húngara y es miembro de Signis, la Asociación Mundial de Comunicación Católica. Ha estudiado en Oxford y Austria, habla húngaro, inglés y alemán, y cuenta con formación universitaria en filosofía, teología y cinematografía. Pero su camino hacia el catolicismo comenzó durante una etapa de su vida la cual se dedicó a buscar respuestas en otras tradiciones espirituales. Estudió el budismo, el pensamiento oriental y distintas corrientes herméticas y vitalistas, convencido de que el conocimiento podía ofrecerle las respuestas que buscaba. Hoy, sin embargo, sostiene que aquella búsqueda intelectual no fue suficiente. “No sé si Dios me ama, pero creo que Dios me ama. La fe es más fuerte que el saber. Yo antes pensaba que el saber era lo más importante, pero la fe es más importante”, afirma en un testimonio grabado para el Congreso Internacional Eucarístico de Budapest. Y añade, “La fe puede mover montañas, acallar mares, levantar a los muertos”.
El budismo y el pensamiento oriental
En su recorrido espiritual tuvo especial importancia la obra del filósofo y escritor húngaro Béla Hamvas (1897-1968), un autor interesado por diversas tradiciones espirituales, entre ellas el pensamiento oriental, el zen, el sufismo y la cábala. Hamvas había trabajado como librero hasta que, en 1948, el régimen comunista confiscó su librería y le prohibió publicar. A pesar de ello, continuó escribiendo y estudiando de manera autodidacta, llegando a trabajar con textos en sánscrito, hebreo y griego.
En ese ambiente intelectual y espiritual comenzó también la búsqueda de Kovács Ákos. Pero después de años de estudiar diferentes tradiciones, decidió concentrar su atención en una figura concreta: Jesucristo. Fue entonces cuando llegó a sus manos El Señor, del sacerdote y teólogo alemán Romano Guardini.
Guardini escribió El Señor, publicado en 1937, a partir de sus reflexiones sobre Jesucristo y de su experiencia acompañando a jóvenes católicos universitarios. La obra presenta diferentes episodios y aspectos de la vida de Jesús para ser leídos y meditados pausadamente. Kovács Ákos estaba leyendo precisamente este libro cuando ocurrió lo que considera el momento decisivo de su conversión. “Yo estaba sentado, solo, en la Biblioteca Széchényi, cuando de repente quedó claro que Dios estaba allí, conmigo”, relata.
La experiencia, según explica, no fue simplemente una conclusión intelectual. La describió como una experiencia de la presencia de Dios. “Él me escuchaba, Él no estaba muerto y yo no estaba solo. En esta soledad total y absoluta, Él se sentó en mi regazo. O hizo que yo me sentara en su regazo. Y estallé en lágrimas. Fue el momento más feliz de mi vida, supongo”, recuerda. Para el intelectual húngaro, aquel instante significó el final de una larga etapa de búsqueda. “Diría que Dios se hartó de mis extravíos, mis luchas, mi egoísmo, y decidió tirar de la manta, sacarme de esa cosa oscura y apestosa en la que estaba”, afirma.
Y considera que aquella experiencia tuvo una fuerza capaz de iluminar incluso los años anteriores: “Creo que dos minutos de felicidad —con Dios— pueden dar luz a los años de oscuridad que tuve que sufrir, la que yo mismo me preparé, y a otros a mi alrededor”.
La fe no cerró su mundo, sino que lo abrió
Después de su conversión, Kovács Ákos no abandonó su interés por el conocimiento. Al contrario, considera que la fe le permitió mirar la realidad con una perspectiva todavía más amplia. “Creo que nunca el mundo estuvo tan abierto para mí como ahora. Y espero que se abrirá y ampliará aún más cuando yo muera. No tengo miedo de morir”, asegura. Al hablar de la muerte y de aquello que espera encontrar después de esta vida, el intelectual se emociona. Su esperanza cristiana no está marcada por el miedo, sino por la confianza en Dios. Esa misma confianza se refleja en la manera en que habla de su vida cotidiana y de la providencia divina. “Él es mi Padre en el Cielo, sabe lo que necesito, me alimenta y me sostiene. Es bueno ser hijo de un Padre así. No podría pedir más. Su misericordia con nosotros es increíble”, afirma.
Kovács Ákos reconoce que durante mucho tiempo buscó respuestas en numerosos sistemas de pensamiento. Sin embargo, su experiencia con Cristo le llevó a otra conclusión y es que la fe no es enemiga de la razón ni del conocimiento, sino una realidad que, para él, los trasciende. Por eso, su testimonio termina con una invitación a la confianza y a la misericordia. “Este es mi mensaje, seamos misericordiosos unos con otros y con Dios, incluso si Él parece estar escondido. Tenemos que darle la oportunidad de que esté presente en nuestras vidas”.
Su testimonio, pronunciado en húngaro y acompañado de subtítulos en inglés, muestra así el recorrido de un hombre que pasó de buscar respuestas en numerosas tradiciones espirituales a encontrar en Cristo una certeza que, según sus propias palabras, llegó a ser más fuerte que todo su conocimiento “La fe es más fuerte que el saber”.
Con información de Religión en Libertad.





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