viernes, 09 de octubre de 2026
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Corredentora: para el Cardenal Müller es una “verdad contenida en la revelación”

“No se trata de una atribución engañosa ni de una exageración entusiasta, sino de una verdad objetivamente contenida en la Revelación”, sostuvo el purpurado en encuentro.

card muller

Cardenal Müller – Foto: Vatican.va

Redacción (09/10/2026 11:13, Gaudium Press) Luisella Scrosati, en La Nueva Bussola Quotidiana, https://lanuovabq.it/it/corredentrice-il-cardinale-mueller-una-verita-contenuta-nella-rivelazione , ha hecho un resumen de la intervención del Cardenal Gerhard Müller en el encuentro De Maria nunquam satis, habido en Roma entre el 7 y el 8 de octubre.

“Por tanto, cuando en la piedad y la teología católicas se llama a María ‘Corredentora’, no se trata de una atribución engañosa ni de una exageración entusiasta, sino de una verdad objetivamente contenida en la Revelación. Este título no debe silenciarse […], sino que requiere una explicación en el contexto global de la obra divino-humana de redención realizada por Cristo —Hijo de Dios y de María—”: este ha sido el núcleo de la tesis allí expuesta por el antiguo prefecto para la Doctrina de la Fe.

Siendo así, el título, referido a la Virgen, no debe silenciarse, sino explicarse dentro del contexto global de la obra de redención divino-humana de Cristo, Hijo de Dios y de María.

Fundamento doctrinal: la redención católica y la causalidad participada

El Cardenal Müller fundamentó el título en la concepción católica de la Redención que, a diferencia de la protestante, restituye la gracia y sana la naturaleza, haciéndola capaz de verdadera cooperación.

Citó el purpurado alemán a santo Tomás de Aquino (Summa Theologiae, I, q. 23, a. 8, ad 2): que los hombres puedan ser co-causas de la redención no se debe a una carencia del poder divino, sino a que Dios se sirve de causas intermedias para conservar la belleza del orden de las cosas y para comunicar a las criaturas la dignidad de la causalidad. Es preciso comprender que servirse de causas intermedias (que son también verdaderas causas) no indica carencia en Dios, y que la participación de la dignitas causalitatis se arraiga en la sabiduría y la omnipotencia divinas: es ese el argumento que disuelve las objeciones a muchos títulos marianos, incluido el de Corredentora.

María: cumbre de la causalidad participada

El cardenal Müller afirmó que “la mariología es la culminación de la antropología católica y el criterio de la ortodoxia católica”, y que toda la redención depende de que Dios “haya comunicado a María la dignitas causalitatis en la ejecución de su voluntad salvífica universal”.

Por eso la cooperación de María aparece como el vértice perfecto e insuperable de esa causalidad participada. La Virgen la recibe y la ejerce como mujer preservada de la culpa original, colmada de la plenitud de la gracia y predestinada a ser Madre de Dios.
Por ello está vinculada “de modo único, intrínseco y esencial a la obra salvífica de Cristo”. Su fiat abarca, además de la Encarnación, su colaboración en la redención a través de la cruz de su Hijo, junto a la cual estuvo y donde su alma fue traspasada por una espada, y lo hizo en nombre de toda la humanidad.

La nueva Eva, socia Christi

María fue predestinada como nueva Eva, “compañera y ayudante de Cristo”, el nuevo Adán. Esto no significa que ella sostenga la obra de Cristo, sino que recibe la salvación y coopera para que la Iglesia y cada uno de sus miembros se dejen unir, en la fe y el amor, a Cristo su Cabeza.

Respuesta a quienes se escandalizan

A quienes objetan que llamar a la Virgen de corredentora, haría que el título de Redentor fuese transferido a una mera criatura, el Cardenal responde que también los títulos cristológicos se aplican por analogía a nosotros, como cuando somos llamados hijos de Dios y lo somos. Quien conozca las reglas de la teología católica no puede hallar motivo de escándalo en el uso analógico de los títulos cristológicos y soteriológicos. Este uso, analógico y no unívoco, debe llevar no a la desconfianza sino a “una comprensión más profunda”. Luisella Scrosati deduce que los redactores de la nota Mater populi fidelis no dominan propiamente ni esas reglas ni el sentido de la analogía.
Jerarquía de verdades

Recuerda el cardenal Müller que este principio, afirmado en particular por el último concilio ecuménico, no es una división mecánica entre doctrinas importantes y secundarias, como si estas últimas pudieran descuidarse o callarse. La corredención mariana no es, pues, una verdad periférica que se pueda omitir por razones ecuménicas, sino una verdad analógica que debe comprenderse y exponerse en conexión con los dogmas principales de la fe.

Tampoco puede sostenerse que el título apareciera solo desde la baja Edad Media: que una verdad de fe esté contenida en la Revelación no debe confundirse con su formulación conceptual, que se concreta y precisa con el tiempo.

En ese sentido, Luisella Scrosati sugiere que una definición dogmática sería lo más adecuado para precisar los contenidos, mostrar su conexión con los demás dogmas y evitar malentendidos.

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