martes, 20 de octubre de 2026
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“Mamá, soy rebelde: cómprame una virgen”: las jóvenes españolas que sorprenden a sus padres ateos

Las medallas marianas y los rosarios vuelven a despertar el interés de las jóvenes españolas, incluso entre hijas de familias alejadas de la religión. ¿Es solo una moda o el comienzo de una búsqueda espiritual?

Amigas y medallas en la plaza

Redacción (20/10/2026 16:02, Gaudium Press) La Virgen María vuelve a estar presente en el día a día de muchas jóvenes españolas. Las medallas religiosas y los rosarios han comenzado a ganar visibilidad entre las nuevas generaciones, en un fenómeno que combina estética, identidad y, en algunos casos, un renovado interés por la fe católica. La tendencia ha llamado la atención de la periodista Nuria Labari, quien, en un artículo publicado en El País bajo el título Mamá, soy rebelde: cómprame una virgen, analiza el regreso de los símbolos religiosos entre las jóvenes y la sorpresa que provoca en algunos hogares secularizados.

“No hace falta ser católica para colgarse una virgen”, señala Labari al referirse al llamado catholic-core, una tendencia que incorpora medallas marianas y rosarios como accesorios de moda. Sin embargo, más allá de su valor estético, la presencia de estos objetos plantea una pregunta: ¿qué lleva a algunas jóvenes a interesarse por símbolos de una tradición religiosa de la que, en muchos casos, sus familias se han distanciado?

Padres ateos ante el interés religioso de sus hijas

Uno de los aspectos que más llaman la atención de la periodista es la reacción de las familias. Labari describe a madres y padres agnósticos y ateos, que observan con desconcierto cómo sus hijas comienzan a interesarse por la Virgen María y por objetos vinculados al catolicismo. La situación resulta paradójica. Durante décadas, la rebeldía juvenil se asoció con el rechazo de las creencias y las costumbres religiosas heredadas de los padres. Ahora, en determinados ambientes, parece surgir una tendencia inversa, jóvenes criadas en hogares alejados de la práctica religiosa que encuentran atractivo en símbolos cristianos que quizá apenas conocen.

El fenómeno no significa necesariamente que todas estas jóvenes estén regresando a la Iglesia o que tengan una fe definida. Para algunas, puede tratarse de una elección estética para otras, de una manera de expresar su identidad o de acercarse a preguntas sobre el sentido de la vida, la espiritualidad y la trascendencia. Lo significativo es que los símbolos católicos vuelven a despertar curiosidad en sectores de la sociedad que durante años consideraron la religión una realidad cada vez más distante de las nuevas generaciones.

¿Acercamiento incipiente a la castidad?

En su artículo, Labari plantea también la preocupación de algunos padres ante la posibilidad de que el interés religioso de sus hijas las acerque a valores como la castidad, la pureza virginal o la maternidad como destino. Esta inquietud refleja una visión extendida en ciertos sectores de la cultura contemporánea, que identifica la moral católica con una limitación de la libertad de las mujeres. Sin embargo, desde la perspectiva cristiana, la figura de la Virgen María ofrece una comprensión diferente de la libertad, la dignidad femenina y la respuesta personal a Dios. María no es presentada por la Iglesia simplemente como un modelo de obediencia pasiva, sino como una mujer que responde libremente a una llamada divina. Su sí en la Anunciación constituye una decisión personal que ocupa un lugar central en la historia de la salvación.

Del mismo modo, la castidad, entendida en la tradición católica como una virtud relacionada con el dominio de sí mismo y la integración de la afectividad y la sexualidad, no se propone exclusivamente a las mujeres, sino también a los hombres. No se trata, desde esta perspectiva, de negar la libertad, sino de orientar las decisiones personales hacia una concepción integral del amor y de la dignidad humana. Por eso, el regreso de las medallas marianas puede abrir una oportunidad para superar los estereotipos y descubrir el significado religioso de una figura que, para millones de católicos, continúa siendo un modelo de fe, fortaleza y entrega libre a Dios.

¿Una moda pasajera o un renovado interés por la fe?

Uno de los datos más relevantes mencionados en el artículo es el del informe de la Fundación SM citado por Labari. Según la información recogida por la periodista, el porcentaje de jóvenes que se consideran católicos en España habría aumentado 13,4 puntos entre 2020 y 2025. Este dato invita a observar con atención los cambios en la relación de las nuevas generaciones con la religión. Aunque el uso de símbolos católicos no demuestra por sí mismo una conversión ni permite afirmar que exista un despertar religioso generalizado, sí puede ser un indicio de que la cuestión espiritual continúa presente entre los jóvenes.

Labari relaciona esta tendencia con la falta de identidad y de horizontes que experimentan muchos de ellos. En una sociedad acelerada, expuesta constante a las pantallas y la multiplicación de estímulos, la búsqueda de sentido puede adquirir una importancia particular. La fe ofrece respuestas a preguntas fundamentales sobre el origen y el destino del ser humano, el sufrimiento, el amor y la esperanza. Para quienes se acercan a ella, el descubrimiento de la tradición cristiana puede comenzar de formas muy distintas, una conversación, una experiencia personal, la curiosidad por una oración o incluso una medalla de la Virgen. Naturalmente, llevar un rosario o una imagen mariana no significa necesariamente creer en Dios. Pero tampoco sería acertado descartar que ese primer acercamiento pueda despertar preguntas más profundas y conducir a un conocimiento mayor de la fe.

Al final de su reflexión, Labari plantea una pregunta sobre las necesidades de las nuevas generaciones y la falta de espacios para su búsqueda personal: “La juventud, sea o no religiosa, necesita espacios para esa búsqueda íntima, y nosotros apenas les ofrecemos lugares donde sobrevivir. Hemos fallado. Y cuando todo falla, ¿qué les queda a las jóvenes? Tal vez la Virgen. O la revolución”. Sus palabras ponen de manifiesto una preocupación que trasciende el uso de accesorios religiosos, la necesidad de que los jóvenes encuentren lugares donde puedan formular sus preguntas, construir su identidad y explorar sus inquietudes sin que sus búsquedas sean reducidas a una simple tendencia.

 

Con información de Religión en Libertad

 

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