“Muchos han probado la cosmovisión dominante y la han encontrado vacía”.

Mons. Fredrik Hansen, Obispo de Oslo – Foto: Seminario y Universidad de St. Mary
Redacción (26/10/2026 11:09, Gaudium Press) En una de las regiones más secularizadas del mundo, la Iglesia crece. Las parroquias escandinavas registran un aumento sin precedentes de conversiones, confirmaciones y catecumenados de adultos. Según sus responsables, muchos llegan después de haber probado la cultura dominante y haberla encontrado vacía.
«La Iglesia se está fortaleciendo gracias a un auge de las conversiones al catolicismo», explica Ragnhild Aadland Høen, responsable de asuntos públicos del Consejo de Obispos Católicos de Noruega, en declaraciones recogidas por Jonathan Luxmoore para OSV News. «Y donde antes había sentimiento anticatólico, los prejuicios de la sociedad han disminuido mucho. Los jóvenes se encuentran en parroquias de todo el país, mientras otros muestran un interés positivo como no habíamos visto antes».
Sus palabras coinciden con el anuncio del Obispo de Oslo, Fredrik Hansen, que aprovechó la Jornada Mundial de las Misiones del 18 de octubre para presentar los planes del primer sínodo de la historia de su diócesis, dedicado a las necesidades y los desafíos de la evangelización.
«Algo significativo está ocurriendo»
Aadland Høen cuenta que muchos jóvenes han descubierto la fe tras «experiencias aterradoras» con prácticas paganas y de la Nueva Era. Añade que la Iglesia en Noruega registra un aumento notable de confirmaciones y de cursos de iniciación cristiana para adultos.
En Dinamarca también se perciben señales de interés, aunque con un ritmo más moderado. «El crecimiento no es tan marcado aquí como en Noruega y Suecia», reconoce Nik Bredholt, presidente del consejo parroquial de la catedral de San Ansgario de Copenhague. «Pero muchos descubren la Iglesia católica a través de internet y vienen a nuestras misas en una búsqueda sincera de Dios. Algo significativo está ocurriendo claramente».
Bredholt subraya que la Iglesia danesa procura que los nuevos fieles comprendan bien la doctrina católica y que su paso no sea un mero «gesto conservador y contracultural».
Una minoría que fue perseguida
Los católicos sufrieron una dura represión en la Escandinavia posterior a la Reforma, cuando las iglesias luteranas se convirtieron en confesiones oficiales.
En Noruega, la Constitución reformada en 2014 sigue declarando «establecida» a la Iglesia luterana, pero ya no exige que los ministros del Gobierno sean miembros practicantes y dispone que las demás comunidades religiosas reciban apoyo «en igualdad de condiciones». En los países donde las iglesias luteranas de Estado conservan su peso se han planteado reivindicaciones de reformas similares.
Inmigración y conversos ilustres
Con datos de 2025, la Iglesia católica cuenta en Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia con 406.000 fieles, 419 sacerdotes y 349 religiosas, distribuidos en siete diócesis, en una región que suma 28 millones de habitantes.
Su rápido crecimiento en la última década se apoya en la llegada de católicos procedentes de Polonia y de otros países, y en una sucesión de conversiones de personalidades conocidas. El Cardenal Lars Anders Arborelius, carmelita descalzo y antiguo luterano, se convirtió en 2017 en el primer cardenal de la historia de Suecia. En 2021 la revista Fokus lo eligió «sueco del año», y su nombre se barajó como posible papable en 2025. En 2023, el novelista y dramaturgo noruego Jon Fosse, también converso del luteranismo, recibió el Premio Nobel de Literatura.
Aadland Høen, que dejó el luteranismo para hacerse católica cuando rondaba los treinta años, considera que el prestigio cultural de conversos célebres como Fosse ha hecho visible e interesante a la Iglesia, y que los numerosos lugares de peregrinación antiguos de Escandinavia atraen a quienes buscan la verdad religiosa.
«Esta es una de las regiones más secularizadas del mundo, y muchos han probado la cosmovisión dominante y la han encontrado vacía», afirma. «Para todo el mundo es evidente que los católicos están en la Iglesia porque creen de verdad en algo. Si les moviera la convención social, no estarían allí. Dan testimonio de la fe cristiana con mucha fuerza, y eso llama la atención e impresiona a la gente».
Una sola conferencia episcopal para cinco países
Aunque mantienen sus consejos nacionales, los ocho obispos de la región forman una única Conferencia Episcopal Escandinava, con secretaría en Copenhague, encargada de coordinar el trabajo pastoral mediante «deliberaciones y decisiones conjuntas». La preside desde 2024 el monje trapense Erik Varden, Obispo de Trondheim y también antiguo luterano, que en febrero de 2026 predicó los ejercicios espirituales de Cuaresma al Papa y a la Curia romana.
La secretaria general de la Conferencia, la hermana Anna Mirijam Kaschner, de las Misioneras de la Preciosa Sangre, cree que los pastores de los distintos países tienen lo suficiente en común para actuar como un solo cuerpo. En su asamblea plenaria de otoño, los obispos pidieron más apoyo para los pobres y las personas sin hogar, así como para las culturas indígenas, e invitaron a los católicos a alzar la voz contra el «populismo creciente» y el «endurecimiento del discurso público».
«Aunque seguimos siendo una presencia pequeña, tenemos potencial para seguir creciendo, si somos capaces de retener a quienes se han unido a nuestra Iglesia y alimentar su fe», señala la religiosa. «La Iglesia ofrece claramente un conjunto de valores distinto de los de la sociedad liberal y permisiva de hoy, y eso atrae a la gente».
Raíces medievales y financiación pública
Los hallazgos arqueológicos también han acompañado este crecimiento. En agosto se descubrió en Groenlandia, junto a un antiguo asentamiento nórdico, la última de seis iglesias católicas medievales halladas hasta ahora. Groenlandia pertenece a la diócesis de Copenhague, la más extensa del mundo, que abarca además toda Dinamarca y las islas Feroe. Estos hallazgos han puesto de relieve las antiguas raíces católicas de la región y han reforzado la reivindicación de que los católicos reciban el mismo trato que los luteranos.
En Noruega, una ley de 2020 permite a la Iglesia católica recibir ayuda estatal, igual que a las demás comunidades religiosas, y hoy percibe unos 26 millones de dólares anuales. Aadland Høen explica que, pese al impulso que esa financiación ha supuesto para la acción pastoral, los obispos animan a los fieles a aportar directamente más dinero, por temor a que la Iglesia pierda en el futuro la ayuda pública a causa de su disciplina canónica y su enseñanza moral.
A su juicio, tampoco cabe dar por hecho que los escandinavos sean liberales por naturaleza, ya que muchos se acercan a la fe católica después de amargas «experiencias liberales» de permisividad sexual y ruptura familiar.
Sínodos, catequesis y una carta pastoral
«Nuestros países comparten una historia y una identidad comunes. Nos vemos como naciones hermanas, y la Iglesia católica ofrece un marco institucional para estrechar esos lazos», afirma Aadland Høen, que actúa como enlace de los obispos noruegos con el Gobierno y las instituciones públicas.
Además del sínodo anunciado en Oslo, la Iglesia en Suecia aprovechó la Jornada de las Misiones para presentar un nuevo curso nacional sobre «qué significa hacerse católico». Por su parte, una carta pastoral conjunta de la Conferencia Episcopal Escandinava, fechada el 25 de octubre, expondrá los planes para crear equipos sinodales en toda la región que estudien la ampliación de la acción pastoral de la Iglesia.
Con información de OSV / InfoCatólica.





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