lunes, 26 de octubre de 2026
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No querían ser escenografía electoral: Obispos hablan de foto con Trump, pero reivindican orar

Continúa el debate por la foto del encuentro de 12 obispos con el presidente americano la semana pasada.

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Foto: Casa Blanca

Redacción (26/10/2026 16:11, Gaudium Press) Continúa el debate, y también el malestar en algunos sectores, acerca de una particular foto que circuló la semana pasada, en la cual se ve al presidente Trump rodeado de varios prelados católicos, uno de ellos apoyando su mano sobre el hombro del presidente americano. Algunos primerísimos informes decían que el rápidamente reconocible era el Arzobispo de Denver, Mons. James Golka, y que no estaban identificados los otros, hecho que fácilmente sería subsanable con el paso de las horas, siendo los obispos en cualquier lugar personalidades públicas.

La reunión de los obispos con Trump ocurrió el pasado 22 de octubre.

Tras la difusión de la foto, rápidamente salió a dar declaraciones Chieko Noguchi, directora ejecutiva de asuntos públicos y portavoz principal de la Conferencia de Obispos Católicos de los EE.UU. (USCCB), quien afirmó que “esto no es algo organizado por la USCCB, ni estaba relacionado con ella”, declarando que no tenía mayor información.

La Casa Blanca, en un presumible deseo inconfesado de recabar el apoyo de los católicos para las próximas elecciones de medio término del 3 de noviembre, salió a dar explicaciones del encuentro.

En declaraciones al National Catholic Reporter, Taylor Rogers, la portavoz del gobierno, afirmó que “nunca ha habido un mejor presidente para los católicos estadounidenses que el presidente Trump”, enumerando que “ha puesto fin a la instrumentalización del gobierno federal contra los cristianos, ha defendido y ampliado con orgullo nuestros derechos religiosos, ha indultado a activistas provida, ha detenido la mutilación química de los niños de nuestra nación y ha protegido los derechos de los padres”.

Posteriormente, un funcionario de la Casa Blanca, ofreció la lista de los prelados asistentes: dos arzobispos en funciones, el de Denver y el de Milwaukee, uno emérito, Mons. Joseph Naumann, y nueve obispos más.

La foto circuló con la velocidad de la web, y las reacciones no se hicieron esperar, azuzando el interés público por saber cómo se había organizado todo.

Mons. Scott Bullock, Obispo de Rapid City y uno de los asistentes, dio pistas sobre la convocatoria.

Contó el prelado que un representante de la Heritage Foundation —prestigioso centro de estudios conservador— lo invitó al encuentro: “Lo único que sé es que uno de sus líderes o empleados se puso en contacto conmigo para preguntarme si me interesaría asistir”, declaró el Obispo, al tiempo que afirmó que ni sabía cuántos otros obispos habían sido invitados, ni podía “asegurar que todos los obispos supieran que esto iba a ocurrir”, pero que “la USCCB no desconocía la existencia de esta reunión”.

El Obispo de Rapid City negó cualquier intencionalidad política de su parte en ese encuentro: “En realidad, no se concibió como una reunión política en sí misma. No estábamos promoviendo a ningún candidato ni nada por el estilo”, sino que había sido la ocasión para hablar con el staff de la Casa Blanca sobre prioridades para los católicos, como el aborto, la libertad de elección escolar y las implicaciones éticas de la fertilización in vitro, entre otros, y que la oración con el presidente americano se enmarcaba en la exhortación que hace San Pablo en la primera carta a Timoteo, de rezar por quienes ejercen la autoridad. “Fuimos allí, oramos y le pedimos al Señor que dotara a nuestros líderes de sabiduría y que, además, les ayudara a mantenerse humildes”, afirmó.

Algo similar ha dicho Mons. Golka, en declaraciones al Denver Catholic.

El Arzobispo afirmó que “sabía que algunas personas podrían molestarse” por el evento, y que este podría ser “utilizado con fines políticos”. “Pero mientras rezaba sobre ellos, pensé que esto es lo que hacemos los católicos. Rezamos por las personas. No importa si estamos de acuerdo o en desacuerdo en algo, siempre rezamos por nuestro país y por nuestros líderes”, dijo. Afirmó también el Arzobispo que durante la reunión se expuso al presidente elementos de doctrina católica. “Como católicos, estamos llamados a compartir nuestra fe a tiempo y a destiempo y a dar testimonio de la dignidad de cada persona humana”, señaló al Denver Catholic, excluyendo cualquier intención de un “respaldo” al presidente. “Esa nunca fue mi intención”, declaró.

Ante la polvareda levantada, también se ha pronunciado el Arzobispo de Milwaukee, Mons. Jeffrey Grob, en declaración con fecha de ayer, publicada en la página web del Arzobispado que tiene un título equivalente a un resumen: “A public apology – Arzobispo Jeffrey Grob” (Una disculpa pública).

En el comunicado, Mons. Grob ofreció excusas públicas tras el encuentro del 22, encuentro que fue después difundido por el gobierno sin su consentimiento, generando el malestar señalado. En la línea de lo declarado por otros prelados asistentes, Mons. Grob afirma que la intención era interceder por asuntos de importancia para la Iglesia y orar: “Por favor sepan que mi intención nunca fue causar confusión, ira o decepción entre las personas confiadas a mi cuidado”. El arzobispo concluye con pesar: “Lamento profundamente que algo tan sagrado para un grupo de líderes religiosos, la oración a nuestro Padre Celestial, fuera manipulado de esa manera”.

En ese sentido también habló el Obispo de Des Moines, Mons. William Joensen, aunque atribuyendo cierta responsabilidad a los que promovieron la difusión con fines electorales del encuentro:

“Ojalá hubiera sido más astuto y menos ingenuo, a diferencia de aquellos que se aprovecharon de nuestro encuentro con fines políticos partidistas”, escribió. Manifiesta que buscará “ser más prudente y sabio de cara al futuro, sin dejar por ello de mantener mi firme disposición a dialogar con los líderes políticos de todos los niveles y a rezar por ellos”.

En suma, lo que parece haber ocurrido es que un grupo significativo de obispos fueron invitados a la Casa Blanca a tratar de temas de interés para la Iglesia y el Estado, y que ese encuentro fue la ocasión para invocar las bendiciones de Dios sobre el gobernante y el gobierno, algo que la Iglesia tiene como misión, incluso en la liturgia oficial.

Pero que el encuentro quiso ser presentado como un apoyo político al gobierno, en un momento neurálgico en que algunas encuestas muestran un decreciente apoyo de católicos al gobierno americano, y un alto porcentaje de indecisos, en previsión de las elecciones del próximo 3 de noviembre, en las que se renovará toda la cámara baja y cerca de la tercera parte del senado. Algunos de los asistentes han reconocido que no percibieron ese peligro, y ahora aclaran su intención y piden excusas a quienes se dolieron con el empleo político realizado.

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