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Los perros que tenían fe
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15 de Octubre de 2019 / 0 Comentarios
 
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Redacción (Martes, 15-10-2019, Gaudium Press) En la noche del último día de su visita a los Estados Unidos, en octubre de 1995, el Papa Juan Pablo II había programado en su agenda un encuentro con seminaristas, en el Seminario de Santa María, en Baltimore. Había sido un día muy cargado, que comenzó con una misa en el Oriole Park, en Camden Yards; un desfile por las calles del centro; una visita a la Basílica de la Asunción, la primera catedral del país; almuerzo en una cocina administrada por la Asociación Catholic Charities; un período de oración en la Catedral de María Nuestra Reina, al norte de Baltimore; y, finalmente, una rápida parada en el Seminario de Santa María.

1.jpg

Deseo del Papa: visita al Santísimo

La visita sería breve, pues el plan era simplemente saludar a los seminaristas en la escalinata del Seminario. Pero el Papa quiso conocer el edificio.

Su plan era primero hacer una visita al Santísimo Sacramento.

Cuando sus deseos fueron dados a conocer, el equipo de seguridad rápidamente entró en acción. Ellos revolvieron el edificio, prestando mucha atención en la capilla donde el Papa estaría rezando.

Canes rastreadores

Para este fin, canes altamente entrenados fueron usados para detectar cualquier persona que pudiese estar presente.

Los canes eran entrenados para localizar sobrevivientes en edificios desmoronados después de terremotos u otros desastres.

Esos canes muy inteligentes y ansiosos, rápidamente hurgaron los salones, oficinas y salas de clase y fueron, en seguida, enviados a la capilla.

Ellos subieron y bajaron por los corredores, pasando por los bancos y, finalmente, llegaron a la capilla lateral, donde el Santísimo Sacramento estaba presente.

Cuando llegaron delante del sagrario, sin embargo, ellos pararon y quedaron mirando fijamente, como proceden cuando detectan una persona escondida entre escombros.

De ojos fijos en el sagrario, ellos olían, gruñían y se negaban a salir del lugar. Ellos estaban convencidos de que descubrieron alguien allá.

Los canes solo se retiraron después de recibir órdenes de sus responsables.

Los canes estaban seguros

Queridísimos Lectores, nosotros sabemos que los canes estaban en lo correcto:

¡Ellos encontraron de hecho una persona verdaderamente viva en el sagrario! (ARM-JSG)

 

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Los perros que tenían fe

Redacción (Martes, 15-10-2019, Gaudium Press) En la noche del último día de su visita a los Estados Unidos, en octubre de 1995, el Papa Juan Pablo II había programado en su agenda un encuentro con seminaristas, en el Seminario de Santa María, en Baltimore. Había sido un día muy cargado, que comenzó con una misa en el Oriole Park, en Camden Yards; un desfile por las calles del centro; una visita a la Basílica de la Asunción, la primera catedral del país; almuerzo en una cocina administrada por la Asociación Catholic Charities; un período de oración en la Catedral de María Nuestra Reina, al norte de Baltimore; y, finalmente, una rápida parada en el Seminario de Santa María.

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Deseo del Papa: visita al Santísimo

La visita sería breve, pues el plan era simplemente saludar a los seminaristas en la escalinata del Seminario. Pero el Papa quiso conocer el edificio.

Su plan era primero hacer una visita al Santísimo Sacramento.

Cuando sus deseos fueron dados a conocer, el equipo de seguridad rápidamente entró en acción. Ellos revolvieron el edificio, prestando mucha atención en la capilla donde el Papa estaría rezando.

Canes rastreadores

Para este fin, canes altamente entrenados fueron usados para detectar cualquier persona que pudiese estar presente.

Los canes eran entrenados para localizar sobrevivientes en edificios desmoronados después de terremotos u otros desastres.

Esos canes muy inteligentes y ansiosos, rápidamente hurgaron los salones, oficinas y salas de clase y fueron, en seguida, enviados a la capilla.

Ellos subieron y bajaron por los corredores, pasando por los bancos y, finalmente, llegaron a la capilla lateral, donde el Santísimo Sacramento estaba presente.

Cuando llegaron delante del sagrario, sin embargo, ellos pararon y quedaron mirando fijamente, como proceden cuando detectan una persona escondida entre escombros.

De ojos fijos en el sagrario, ellos olían, gruñían y se negaban a salir del lugar. Ellos estaban convencidos de que descubrieron alguien allá.

Los canes solo se retiraron después de recibir órdenes de sus responsables.

Los canes estaban seguros

Queridísimos Lectores, nosotros sabemos que los canes estaban en lo correcto:

¡Ellos encontraron de hecho una persona verdaderamente viva en el sagrario! (ARM-JSG)

 

Contenido publicado en es.gaudiumpress.org, en el enlace http://es.gaudiumpress.org/content/105621-Los-perros-que-tenian-fe-. Se autoriza su publicación desde que cite la fuente.



 

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