jueves, 30 de junio de 2022
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Hallazgos de polen en el Santo Sudario de Turín apoyan fuertemente su autenticidad

Valencia (Jueves, 07-06-2012, Gaudium Press) Importantes hallazgos sobre el polen hallado en el Santo Sudario de Turín, fueron expuestos en reciente congreso de sindonología realizado en Valencia-España, por Marzia Boi, investigadora de la Universidad de las Islas Baleares, experta en Palinología, la ciencia que estudia el polen. Los resultados de su investigación son contundentes en el sentido de apoyar la autenticidad de la reliquia de la Sabana que cubrió el cuerpo muerto de Cristo.

s.jpgAfirmó Marzia Boi, en el informe presentado en Valencia que «los restos de polen de la Sábana Santa, que hasta ahora han sido puestos en relación con el origen geográfico de la reliquia, revelan que aceites y ungüentos fueron aplicados tanto al cadáver como a la tela. Estos descubrimientos tienen un significado etnocultural relacionado con costumbres funerarias muy antiguas. Estas partículas, indestructibles con el pasar del tiempo, retratan un rito funerario de hace 2000 años y gracias a las mismas, es posible descubrir que plantas fueron usadas para preparar el cadáver conservado en la tela».

La científica explicó también que los elementos de oleo empleados junto al cadáver y el Sudario fueron claves para que los diferentes tipos de polen «como ingredientes fortuitos, hayan quedado impregnados y escondidos en el tejido del sudario como invisible evidencia de un evento histórico extraordinario». Los cadáveres en la tradición judía de entonces, eran tratados con aceites y ungüentos característicos.

Las investigaciones de Boi contradicen resultados emitidos por otros pesquisadores. En el año 1999 dos científicos judíos, Danin y Baruch, publicaron en su libro «Flora of the Shroud» (La Flora de la Sábana Santa) que el polen presente en el lino sagrado provenía principalmente de la especie Gundelia. Entretanto, las investigaciones de Boi concluyeron, tras examen con microscopio electrónico, que el polen no es de Ridolfia ni Gundelia sino de Helichrysum, siendo este el polen más abundante (29,1%), seguido por el de Cistaceae (8,2%), el de Apiaceae (4,2%) y el de Pistacia (0,6%).

«Todas las plantas mencionadas [arriba] son de polinización entomófila: sus pólenes se mueven con la ayuda de insectos y no del aire; esto demuestra que ha habido contacto directo o con las plantas o con los productos de uso funerario… la lista de pólenes revela residuos de las plantas más usadas en los antiguos ritos fúnebres. Los pólenes reconocidos dejan claro que el Sacro Lino fue ungido con aceites y ungüentos, así como probablemente el cuerpo que envolvía», dice la investigadora italiana de la Universidad de las Baleares.

El Cuerpo del Sudario de Turín fue ungido con fino aceite usado para altas personalidades

Del Helichrysum se producía un óptimo aceite, usado para ungir tanto las telas funerarias como los cadáveres. Y la presencia del Helichrysum también da un dato especial, adicional y confirmatorio de que el sudario recubría el cuerpo de Cristo: «Haber identificado correctamente el polen de Helichrysum, erróneamente llamado [antes] de la flor de la Gundelia, confirma y garantiza que el cuerpo envuelto en la tela era de una importante personalidad», dice Boi. No era a todos a quienes se les aplicaba ese fino aceite.

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Marzia Boi

Los usos de este aceite de Helichrysum «en los ritos funerarios antiguos está documentado en varios países desde Arabia hasta Grecia». En suma, «los pólenes dominantes en la Sábana Santa son la imagen de un rito funerario según los usos de hace 2000 años en Asia Menor», concluye la científica.

Todos estos hallazgos -entre otros, como los recientes relacionados con errores en la prueba del Carbono14-, tornan cada vez más inverosímil la desacreditada hipótesis de la falsificación medieval del Sudario de Cristo.

Mantener esa conjetura implica necesariamente concebir a un muy improbable y astuto falsificador, quien hubiera previsto que siglos después investigadores provistos de aparatos electrónicos que él desconocía, encontrarían restos de plantas ubicables en Medio Oriente en la época de Cristo, que eran empleadas en ritos funerarios usados en la época de Cristo, en preparaciones oleaginosas utilizables cientos de años antes de la supuesta falsificación. Es decir, supondría un falsificador sabedor de muy específicos conocimientos botánicos de más de mil años atrás y con capacidad para mezclar de manera históricamente correcta, todos los ingredientes.

En definitiva, la verdad va saliendo a la luz, vencedora…

Con información de Vatican Insider

Gaudium Press / S. C.

 

 

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