En sus reflexiones sobre el Evangelio de este 6º Domingo del Tiempo Ordinario, el Papa León destacó que “el cumplimiento de la Ley es el amor”.
Redacción (16/02/2026 08:24, Gaudium Press) En sus habituales reflexiones sobre la lectura del Evangelio del domingo, antes de la recitación del Ángelus, el Papa León XIII explicó ayer cómo “Jesús nos invita a entrar en la novedad del Reino de Dios”.
Observó que el pasaje del Evangelio relataba que, tras proclamar las Bienaventuranzas —en su “Sermón de la Montaña”—, Jesús revela el verdadero significado de los preceptos de la Ley de Moisés: “no sirven para satisfacer una necesidad religiosa exterior a fin de sentirnos bien ante Dios, sino para hacernos entrar en la relación de amor con Dios y con los hermanos”.
Esto también explica por qué Él dice que no vino para abolir la Ley, “sino para llevarla a la perfección”, enfatizó además el Vicario de Cristo.
Los mandamientos son un camino para comenzar a conocer a Dios
“El cumplimiento de la Ley es precisamente el amor, que realiza su profundo significado y su fin último”. El Papa explicó que se trata de “adquirir una ‘justicia superior’ a la de los escribas y fariseos, una justicia que no se limita a la observancia de los mandamientos, sino que nos abre al amor y nos envuelve en el amor”. Para ilustrar esta enseñanza, Jesús examina ciertos preceptos de la Ley que se refieren a situaciones concretas de la vida y, a través de antinomias, destaca “la diferencia entre una justicia religiosa formal y la justicia del Reino de Dios”. Por un lado, recuerda los preceptos dejados por Moisés: “Habéis oído lo que se dijo a los antiguos”, y, por otro, afirma: “Yo, sin embargo, os digo”.
Este enfoque, enfatizó León XIV, es “muy importante”, indicando que “la Ley fue dada a Moisés y a los profetas como un medio para comenzar a conocer a Dios y su proyecto sobre nosotros y la historia”. Pero ahora “Él mismo vino a nuestro encuentro en la persona de Jesús, que cumplió la Ley, haciéndonos hijos del Padre, y dándonos la gracia de entrar en relación con Él como hijos, y como hermanos entre nosotros”.
Un amor grande
La lección que debe extraerse de las acciones de Cristo es que “la verdadera justicia es el amor, y que en cada precepto de la Ley, debemos percibir una exigencia de amor”. De hecho, observó León XIV, “no basta no matar físicamente a una persona, si después la matamos con palabras o no respetamos su dignidad”. Del mismo modo, añadió, “no basta ser formalmente fiel al cónyuge y no cometer adulterio, si en esta relación faltan la ternura recíproca, la escucha, el respeto, el cuidado mutuo y el caminar juntos en un proyecto común”.
Así, el Papa concluyó, resaltando que “el Evangelio nos ofrece esta preciosa enseñanza: no basta una justicia mínima, es necesario un amor grande, que es posible gracias a la fuerza de Dios”. Y, luego, invitó a los fieles a invocar juntos a la Virgen María —“que dio al mundo a Cristo, Aquel que lleva a la perfección la Ley y el proyecto de la salvación— para que Ella interceda por nosotros, nos ayude a entrar en la lógica del Reino de Dios y a vivir su justicia”.





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