La Asociación Católica de Propagandistas abre el proceso para su fundador, quien dedicó su vida a formar laicos valientes llamados a llevar a Cristo a la vida pública.

P. Ángel Ayala – Foto: CEU
Redacción (19/02/2026 11:02, Gaudium Press) La Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) comenzará este 20 de febrero la causa de canonización de su fundador, el sacerdote jesuita Ángel Ayala, un hombre que marcó el apostolado laical en España del siglo XX.
En 1908, el jesuita español reunió a ocho miembros de la Congregación Mariana de los Luises, inspirada en la espiritualidad de San Luis Gonzaga, y les propuso discernir una misión común: “Veamos qué quiere el Señor de nosotros”. Entre ellos se encontraba el joven Ángel Herrera Oria, quien más tarde sería obispo de Málaga y cardenal de la Iglesia.
Un año después, nacería la Asociación Católica Nacional de Jóvenes Propagandistas, que con el tiempo se transformó en la ACdP, una asociación privada de fieles laicos que, según sus estatutos, busca responder a su vocación a la santidad mediante la evangelización de la vida pública y el ordenamiento de las estructuras sociales según las exigencias del Reino de Dios.
Un apóstol de los laicos en tiempos convulsos
El Padre Ángel Ayala fue un hombre de vida espiritual, y también un formador visionario. En un contexto marcado por el avance del secularismo y las tensiones sociales de principios del siglo XX, comprendió que el futuro de la Iglesia debía pasar por los laicos y su compromiso con la vida pública.
“Fue un gran asceta que se conquistó a sí mismo”, señaló Pablo Sánchez Garrido, secretario nacional para las causas de canonización de la ACdP. “Inicialmente experimentó su propia vocación como una lucha interior. Cuando la vio con claridad, la abrazó con todo su corazón. Era una persona decidida, un apóstol que también quería formar a otros, que quería invitarlos a llevar a Cristo a todos los ámbitos de la sociedad”.
Tenía un fuerte temperamento que supo canalizar
Sánchez explicó que el sacerdote, pese a tener un temperamento muy fuerte, lo canalizó en la formación de líderes. “Toma a laicos y jóvenes, los forma y los lanza a la vida pública para realizar un apostolado social, cultural, educativo, periodístico… todos ámbitos que en España estaban completamente desatendidos porque el secularismo era muy fuerte”, afirmó.
La fundación de la ACdP coincidió con la Semana Trágica de Barcelona, una revuelta en la que se incendiaron conventos e iglesias y donde hubo mártires. El Padre Ayala, firme en su misión, también padeció la disolución de la Compañía de Jesús durante la Segunda República y debió esconderse durante la Guerra Civil Española.
A pesar de las persecuciones, su fe se mantuvo inquebrantable. Fue él quien impulsó los primeros mítines católicos en teatros y plazas de toros, donde los laicos predicaban y defendían públicamente la fe, una novedad para la época.
Su prioridad fue siempre la formación espiritual y doctrinal. En su obra Formación de los selectos, hablaba de las “minorías selectas”, una expresión que podría parecer elitista, pero que en su pensamiento tenía otro sentido: “Para él, un líder, un selecto, podía ser tanto un obrero evangelizador como un profesor universitario”, explicó el postulador.
Gracias a este espíritu, la ACdP dio origen a instituciones clave como la Federación de Estudiantes Católicos, el Instituto Social de los Trabajadores, la Editorial Católica y la Biblioteca de Autores Cristianos.
“Insistió en la primacía de lo espiritual; ese es el punto de partida. Sin eso, estamos hablando de un líder político o sindical”, subrayó Sánchez. Para el jesuita, “un líder es un apóstol, alguien que tiene la necesidad de llevar la fe a la esfera pública, a la esfera social, dondequiera que falte, y sin miedo, sin cobardía”.
Un legado en la evangelización pública
La ACdP es hoy una de las organizaciones eclesiales más activas de España, especialmente a través de su red educativa: la mayor del país, con más de 250.000 alumnos formados en sus centros. Su labor educativa y evangelizadora continúa el impulso misionero del padre Ayala, quien soñó con un laicado fuerte, culto y comprometido.
“Si vivieran hoy, el padre Ayala y su discípulo Herrera Oria estarían en las redes sociales, en la primera línea de la evangelización en el mundo digital o en cualquier otro campo emergente de evangelización”, aseguró el postulador.
La vida del jesuita muestra una trayectoria coherente y apasionada:
• Nació en Ciudad Real el 1 de marzo de 1867, en una familia manchega de raíces alicantinas.
• Estudió Derecho y Filosofía y Letras en las Universidades de Salamanca y Deusto.
• Ingresó en el Noviciado de San Jerónimo (Murcia) en 1892, donde se formó en Humanidades, Retórica, Filosofía y Teología.
• Fue ordenado sacerdote en Sevilla en 1903 y profesó sus votos perpetuos en Chamartín de la Rosa en 1906.
Su vida estuvo entregada a Dios, guiada por la fidelidad. Supo responder a su tiempo con inteligencia y audacia, comprendiendo que la verdadera reforma del mundo comienza con la formación del corazón humano.
La causa de canonización del Padre Ángel Ayala no solo busca reconocer su santidad personal, sino también poner en valor un modelo de liderazgo cristiano capaz de inspirar a los laicos de hoy, llamados a transformar la sociedad con la fuerza de la fe y la caridad.
Con información de Religión en Libertad






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