Excluyen o aíslan a la víctima del grupo, no dejándola participar en acciones de conjunto; insultan, se burlan, colocan apodos ofensivos; hasta agreden físicamente su persona u objetos de su pertenencia.

Foto: Unplash / La Fabbrica dei Sogni
(01/03/2026 10:17, Gaudium Press) El bullying, esta grave problemática del convivir humano, especialmente entre niños y jóvenes de la misma edad escolar, este hostigamiento sostenido, a lo largo del tiempo, se ha multiplicado a través de las redes sociales en los últimos años. Cuando terminaban las clases era un alivio psicológico para los acosados durante el período escolar. Hoy…, este acorralamiento, se extendió a las veinticuatro horas del día, a los siete días de la semana. Se ha establecido en la sociedad y en los medios de comunicación, de manera terminante.
Baja estima, depresión, ansiedad, autolesiones y, hasta intentos de suicidio, llegan a ser las graves consecuencias psicológicas que sufren las víctimas del bullying. Sin dejar de considerar las consecuencias de decaimiento de rendimiento escolar, el ausentismo primero, acabando en el abandono de la escuela o colegio. Ese niño, o jovencito, va cambiando su personalidad, antes tenía ganas de ir a la escuela, de pronto, ya no quiere ir, prefiere quedarse en casa.
La reconocida ONG “Libres de Bullying” – que se constituyó con el objeto para prevenir, detectar e intervenir en situaciones de bullying en el ámbito escolar -, alerta sobre esta forma de violencia que se desarrolla en cualquier ámbito de convivio de niños o jóvenes de edad escolar: “Sea en la escuela, en el club o en un centro de educación no formal, niños, niñas o adolescentes deciden, de manera más o menos explícita, apartar a un compañero o compañera. Para lograrlo buscan, y consiguen, humillarlo, valiéndose de recursos emocionales, verbales, simbólicos o físicos”.
Ahora también, el ciberbullying
Excluyen o aíslan a la víctima del grupo, no dejándolos participar en acciones de conjunto; insultan, se burlan, colocan apodos ofensivos, hasta agreden físicamente su persona u objetos de su pertenencia. También, en los espacios digitales a través chats, correo electrónico o sitios web, en lo que se denomina “ciberbullying”, difunden falsos rumores, videos o fotos humillantes; sufriendo el acosado a lo largo del tiempo, después del posteo inicial. El ciberacoso hiere psicológicamente muchísimo más que en el ámbito presencial, dejando estampado el acoso hacia el futuro.
Esta violencia, ejercida de manera intencional, produce enormes daños emocionales, psicológicos y hasta físicos, ante la intimidación del abusador y la desagradable pasividad de los espectadores presentes que, ante su aprobación o actuando como testigos silenciosos, refuerzan esta dinámica destructiva. Pierden su energía, andan deprimidos de mirada baja, ocultan por temor o vergüenza su problema, situación que produce hasta dolores de cabeza o de estómago por el malestar psicológico. Sin dejar de considerar la pérdida de amigos…
Los niños, generalmente, tienen más probabilidad de ser víctimas de acoso físico, siendo que las niñas sufren acoso psicológico. Sea por la apariencia física, su nacionalidad, género, discapacidad o religión, una real conducta de persecución de un alumno contra otro elegido como víctima de repetidos ataques, de los cuales no puede salir por sus propios medios, produciendo los efectos negativos citados.
El bullying es más usual de lo que creemos, es, en el ámbito educativo, el mayor de los problemas. Pensar exclusivamente en el compromiso académico sin asumir el compromiso de formar en los valores del respeto, la solidaridad, la caridad fraterna, es una visión limitada de la situación actual de la educación y el convivio entre los niños y adolescentes de hoy.
Según un estudio realizado por el organismo humanitario “Plan Internacional”, América Latina es la región del mundo con mayor promedio de casos de bullying. Especializada en derecho infantil, estima que el 70 % de los niños ha sufrido, directa o indirectamente, el hostigamiento escolar en los últimos años. Normalmente los acosados intentan esconder su situación, se sienten impotentes, tienen miedo o vergüenza, no quieren dar a conocer su situación pues se reirán de él, o podrán hacerle algo peor de lo que están sufriendo.
La UNICEF (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) da algunas señales que pueden indicar que un niño o joven está siendo víctima de bullying: marcas físicas, miedo de ir a la escuela o participar de eventos escolares, ansiedad, pocos amigos, empeora el rendimiento académico, procura estar cerca de adultos, no duerme bien, molestias físicas, parece angustiado pasando horas en internet o el celular, mostrándose reservado al respecto de lo que ve, a veces agresivo y con ataques de ira, etc.
Apoyo familiar, acercarse a Dios
María Zysman, psicopedagoga argentina y fundadora de “Libres de Bullying”, considera que la historia de adolescentes, y hasta niños, que optan por quitarse la vida, pone en escena una temática que sigue siendo considerada tabú: el suicidio de niñas y niños. Comenta que, los especialistas en salud mental vienen observando con preocupación, desde hace tiempo en sus consultas, casos cada vez más frecuentes de intentos de suicidios de niños y adolescentes. Mostrando su experiencia comenta que, “muchas veces se piensa que un suicidio de un niño no puede ser posible, pero están creciendo de forma alarmante. Hay cantidad de causas. El bullying puede ser un precipitador, como otros, para hacer que algo estaba latente”. Y alerta en el cuidado a tenerse cuando se comunican estas tristes ocurrencias: “pensar también en el impacto en la vida de los compañeritos de estos chicos”.
Frente a esta preocupante situación que podremos encontrar en nuestro ambiente propio, o cercano, se aconseja, principalmente el apoyo como familia, que el niño o el joven sienta que no está solo, que está acompañado. Animarlo a seguir adelante. La escucha, la conversación, la confianza mutua genera un espacio de diálogo.
A veces pide ayuda y se hará necesario la atención psicológica y médica por el daño producido. Es indispensable, si se descubre que la razón es el acoso escolar que está sufriendo, informar a las autoridades de la escuela.
Cuando los hombres se alejan de Dios, peor aún, cuando dan las espaldas a Dios, las consecuencias son el desastre que vivimos, dentro de los cuales el bullying es una de sus derivaciones. La humanidad ha entrado en un despeñadero que, sin la gracia de Dios, sin santidad, parece nadie podrá detener su fatídico caminar.
Que la Virgen Santísima, Madre de Misericordia, proteja a todos estos niños y niñas, jóvenes y jovencitas de esta deplorable “epidemia” del bullying.
(Publicado originalmente en La Prensa Gráfica de El Salvador, 1º de marzo de 2026)
Por el P. Fernando Gioia, EP




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