miércoles, 01 de abril de 2026
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Canadá: anciana va al hospital con dolor de espalda y médica joven le ofrece eutanasia

¡Dejen de ofrecer la muerte a personas que aún tienen aventuras por vivir!”, escribió Amanda Achtman. En Canadá se está ofreciendo la eutanasia como moneda corriente.

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Miriam Lancaster Foto: screenshot Amanda Achtman / X

Redacción (01/04/2026 11:05, Gaudium Press) Casos recientes en Canadá están generando un intenso debate sobre el rumbo del programa de Muerte Asistida Médica (MAiD – Medical Assistance in Dying), la eutanasia y el suicidio asistido legalizados en el país desde 2016. En lugar de priorizar cuidados paliativos, tratamientos y apoyo a la vida, los relatos indican que la opción de morir ha sido ofrecida de forma prematura o como alternativa a problemas tratables.

Uno de los casos más recientes involucra a Miriam Lancaster, de 84 años. En abril de 2025, la anciana ingresó al Vancouver General Hospital (VGH) con fuertes dolores de espalda. Sin realizarle ningún examen previo, una médica joven le propuso de inmediato el procedimiento MAiD, afirmando que “es una opción que acabará con el dolor para siempre”.

Afortunadamente, la señora Lancaster estaba acompañada por su hija, quien rechazó la propuesta. Posteriormente se descubrió que padecía osteoporosis y tenía una fractura de pelvis. Tras recibir el tratamiento adecuado en otro hospital, recuperó la movilidad en aproximadamente un mes y regresó a su casa. La familia ahora se pregunta: ¿qué habría pasado si la anciana, posiblemente en un momento de depresión o vulnerabilidad, hubiera estado sola en el hospital?

Costos hospitalarios vs. “solución única”

En Ontario, otro caso emblemático es el de Roger Foley, quien lucha contra la ataxia cerebelar, una enfermedad neurológica degenerativa que afecta la coordinación motora y el equilibrio. Hospitalizado en Ontario en 2018, fue informado de que el costo diario de su internación sería de unos 1.500 dólares canadienses. En lugar de buscar soluciones para su atención domiciliaria o tratamiento, los profesionales del hospital le propusieron el MAiD como alternativa “más simple y barata”. Foley grabó las conversaciones y presentó una demanda judicial contra el hospital y el gobierno provincial, denunciando coerción.

¿Ascensor o eutanasia?

En la provincia de Quebec, la ex-paralímpica Christine Gauthier, cuatro veces campeona mundial de canotaje de velocidad y veterana de las Fuerzas Armadas canadienses, relató haber recibido una propuesta de suicidio asistido tras quejarse de la demora en la instalación de un ascensor en su casa. A pesar de tener un contrato y múltiples notificaciones, la empresa responsable del servicio sugirió el MAiD como “opción” ante la dificultad de acceso.

Fractura de tobillo y muerte asistida

Un informe de la Comisión sobre el fin de la vida en Quebec reveló datos preocupantes: entre el 1° de abril de 2018 y el 31 de marzo de 2019, se registraron tres procedimientos MAiD en personas que únicamente habían sufrido una fractura de tobillo.

Estos casos ilustran una tendencia señalada por los críticos del programa: la expansión gradual del MAiD, que dejó de estar restringido a situaciones terminales y comenzó a ofrecerse como “solución” para dolores crónicos, discapacidades, costos hospitalarios o falta de accesibilidad. En Canadá, el número de muertes por MAiD ha crecido año tras año, representando un porcentaje significativo del total de fallecimientos.

Una cuestión de dignidad humana

Para la Doctrina Social de la Iglesia y la tradición católica, la vida humana es un don sagrado de Dios, desde su inicio hasta su fin natural. La eutanasia y el suicidio asistido contradicen el principio fundamental de que nadie tiene el derecho de disponer directamente de la vida ajena ni de la propia, incluso en presencia de sufrimiento.

Casos como los de Miriam Lancaster, Roger Foley y Christine Gauthier lanzan una seria advertencia: cuando la muerte comienza a presentarse como una “opción terapéutica” o una solución económica, el riesgo es que personas vulnerables, ancianas, con discapacidades o en momentos de debilidad sean presionadas, aunque sea sutilmente, a elegir dejar de vivir.

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