El prelado afirmó también que el sacerdote que preside la misa debe ser quien proclama la Palabra de Dios en la homilía
Cardenal Woelki – Foto: Vatican Media
Redacción (01/04/2026 14:33, Gaudium Press) Al presidir la Misa Crismal en la Catedral de su sede el lunes 30 de marzo, el Cardenal Rainer Maria Woelki, Arzobispo de Colonia, pronunció una homilía centrada en la relación entre el ministerio sacerdotal y la Eucaristía.
El punto central: la sagrada liturgia como corazón del sacerdocio. El prelado recordó que, si la liturgia es, como afirma el Concilio Vaticano II, la cumbre y fuente de la vida eclesial, entonces particularmente lo es de la vida del sacerdote.
“Si bien nuestro ministerio ciertamente no termina con la celebración del culto, la celebración de la sagrada liturgia es, sin embargo, el centro de nuestro servicio sacerdotal”, dijo. Agregó que es a la vez cumbre y fuente, porque toda acción sacerdotal tiende a la comunión con Cristo y debe renovarse continuamente en esa comunión.
La homilía es propia del sacerdote
Woelki afirmó también que la homilía no puede considerarse un elemento separable de la presidencia eucarística. Recordó que, desde la antigüedad, quien preside la Eucaristía también realiza el servicio de proclamar la Palabra de Dios en la homilía durante la Santa Misa.
Por ello, advirtió “contra los intentos contemporáneos de separar la proclamación de la Palabra de Dios en la homilía de la presidencia de la celebración eucarística”, exhortando a los sacerdotes a preservar “esta importante conexión teológica y a no ceder ante una visión puramente funcionalista”.
Celebrar diariamente los divinos misterios
Otro pasaje importante de la homilía se refiere a la celebración diaria de la Santa Misa. Es claro, también para el purpurado, que no se trata de una costumbre opcional ni de una devoción privada al criterio de cada sacerdote, y recordó que la obra de la redención se realiza continuamente en la Eucaristía. “Aunque pocos fieles, si acaso alguno, participen, la celebración diaria de la Misa sigue siendo significativa y casi espiritualmente vital para nosotros, los sacerdotes”, expresó. “La Iglesia no se limita a celebrar la Eucaristía: también nace de ella”.
Woelki advierte al clero
También se refirió a la eucaristía dominical, la cual “no puede ser reemplazada ni intercambiada por nada más”, y expresó su preocupación por la creciente proliferación de celebraciones de la Palabra que, en algunos lugares, sustituyen a la Misa, incluyendo incluso la distribución de la Sagrada Comunión: “Mediante esta práctica, corremos el riesgo, poco a poco, de perder nuestra identidad católica”, ijo el Cardenal a los sacerdotes.
Se refirió a la existencia de círculos que declaran abiertamente su intención de hacer todo lo posible por independizarse del sacerdote y su ministerio. Su conclusión, al respecto, no deja lugar a dudas: “Esto, queridos hermanos, ya no es católico, y les exhorto a oponerse a todo esto desde el principio”.





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