Se trata de la iglesia del cementerio San Carlos Borromeo. El párroco hace maromas lingüísticas para justificar el acto. ¿Actuará el Arzobispo?

P. Soroka – Foto: erzdioezese-wien.at
Redacción (19/03/2026 11:54, Gaudium Press) Crece la repercusión, en contra, del espectáculo “discoteca silenciosa” que se realizará en una iglesia en el cementerio más grande de Viena, la iglesia del cementerio San Carlos Borromeo, el próximo 17 de abril, desde las 20:00 horas hasta las dos de la madrugada del día siguiente, todo con la venia del párroco, P. Jan Soroka.
Se le llama “discoteca silenciosa” porque los asistentes bailan escuchando música en sus auriculares y no por altavoces. Entretanto, la parafernalia adjunta es la misma: dos DJ’s emitirán músicas por dos canales, sonidos desde el pop hasta el rock y similares, todo previo pago de una tasa de 15 euros.
La asociación de cementerios vieneses así promociona el evento: “Disfruta de una discoteca silenciosa en uno de los edificios modernistas más impresionantes de Viena […] el interior histórico de la iglesia se transformará por una noche en un espacio de baile con un ambiente tranquilo, a la vez que lleno de energía”.
El párroco y rector de la iglesia de San Carlos Borromeo, por su parte, hace equilibrismos y maromas lingüísticas para justificar que un espacio aún sagrado se utilice para el acto profano: “Una discoteca silenciosa puede demostrar, a su manera, que la fe no se trata solo de silencio y reflexión, sino también de alegría y entusiasmo por la vida”, dice el P. Soroka. La vida en el cementerio trasciende todas las fronteras y “nos muestra que la vida continúa después de la muerte, que estamos llamados a la vida eterna”, sustenta.
Sin embargo, y muy a pesar de toda palabrería, el derecho canónico es muy claro, p. ej. en su canon 1210: “En un lugar sagrado sólo puede admitirse aquello que favorece el ejercicio y el fomento del culto, de la piedad y de la religión, y se prohíbe lo que no esté en consonancia con la santidad del lugar. Sin embargo, el Ordinario puede permitir, en casos concretos, otros usos, siempre que no sean contrarios a la santidad del lugar”. No se sabe que el acto ‘lúdico’ haya sido autorizado por el nuevo Arzobispo.
Además, no son pocos los fieles ya escandalizados, no solo en Austria, lo que permite recordar que el canon 1211 expresa que “Los lugares sagrados quedan violados cuando, con escándalo de los fieles, se cometen en ellos actos gravemente injuriosos que, a juicio del Ordinario del lugar, revisten tal gravedad y son tan contrarios a la santidad del lugar, que en ellos no se puede ejercer el culto hasta que se repare la injuria por un rito penitencial a tenor de los libros litúrgicos”.





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