Durante décadas, el personaje de Superman ha funcionado en el imaginario popular como una suerte de mesías sin religión. Pero ahora son muchos que están buscando otro mesías.
(10/04/2026 10:03, Gaudium Press) No se necesita ser ‘conspiranoico’ para sospechar en Supermán una versión laica y sin Dios de un mesías a lo cristiano.
Desde su creación en 1938 por dos jóvenes estadounidenses —Jerry Siegel y Joe Shuster— el personaje fue revelando con el tiempo unos rasgos que a muchos les pareció dibujar un cuadro de ‘salvador’: un ser enviado por su padre desde otro mundo, criado en la tierra por padres adoptivos, con poderes sobre humanos, y que a los 33 años asume una misión de salvación de la humanidad y está dispuesto a morir por ella. Incluso a veces aparenta morir y luego resucita.
Hasta en una versión de la saga, Man of Steel, el personaje entra en una iglesia católica, conversa con un cura, y escoge dar el paso en la decisión más importante de su vida.
Pero es claro que a pesar de los rasgos mencionados, su figura es bien para un mundo post-cristiano, que acepta y hasta busca la intervención de alguien poderoso, pero sin Iglesia y sin sacramentos, sin referencia a Dios, con una moral laica y floja, que no representa gran problema de conciencia para los caminantes de este mundo, y que simplemente mantiene las cosas funcionando para que cada uno siga su ritmo, el ritmo de sus actos buenos y por supuesto el de sus pecados. No problem, be happy.
Al final, buena parte de los superhéroes hollywoodenses tienen algo, o mucho, de ese tipo de mesías sin Dios.
Sin embargo, parece que ahora son muchos los jóvenes de esta cultura pop occidental a los que ya no los satisface el ‘mesías-Superman’.
Inclusive empiezan a aparecer aquí y allá, actores muy famosos que no solo no reniegan de su fe, sino que la exhiben, aunque no desconozcan que esto no será simpático y a cierta midia y ciertos directores del stablisment mediático y del entretenimiento internacional.
Es una que antes de ir a la gala de los Oscar dice que fue a misa, mientras los periodistas quedaban con la boca abierta. Es otro que sin miedo aparece con la cruz de la ceniza del primer miércoles de cuaresma, grande en su frente. Es otro que un día le da vacaciones a su traje y poderes de superhéroe del mundo Marvel, para hacer de presentador en un documental sobre el vaticano. De hecho, uno de los actores que más se identifica con el kriptoniano de traje azul y calzoncillos rojos, nunca ha ocultado sus raíces católicas La religión, ¿dejando de ser vergonzante y otra vez de moda?
Lo que sí es cierto es que hay unas noticias que tiene esperanzados a muchos y preocupados a algunos: las conversiones de adultos jóvenes al catolicismo en un mundo pos-cristiano.
En un entorno marcado por la fragmentación digital y el relativismo, donde muchos no saben de donde vienen, para donde van, y ni siquiera qué son, numerosos jóvenes están redescubriendo el catolicismo no como una imposición heredada, sino como una forma de rebeldía contracultural y una búsqueda de orden.
Lo menos que se puede decir de ellos, es que no encontraron en el universo Marvel o DC Comics las respuestas a sus aspiraciones más profundas, que siguen siendo las aspiraciones de todo ser humano, desde Adán, pasando por Tutankamon, y terminando en los lectores de J.K Rowling o del Señor de los Anillos.
Muchos habitantes de este mundo digital de la dopamina acelerada y pantallitas negras, están siendo atraídos por la claridad de la buena fe, por las respuestas que esa fe da a su vida, por la linda ‘parafernalia’ litúrgica de una fe de 2.000 años, por las procesiones, los rosarios, las cofradías y las insignias, que los conecta con un Salvador que murió sangrante pero que sí es Dios inmortal. Y quieren habitar junto a este Redentor, bondadoso, como los pollitos cobijados en la lluvia bajo las alas de la gallina. Paradojas de este mundo, que ve que el guión escrito de descreencia total ya no sirve. Se están saliendo del guión…
Los conversos suelen destacar que la estructura lógica de la doctrina y la solidez de una tradición que “se remonta a Cristo”, ofrece un refugio seguro frente a la incertidumbre y la “fluidez” de la cultura secular cambiante de la Inteligencia Artificial.
Este fenómeno está sorprendiendo incluso malamente a algunos dentro de la Iglesia, que ya habían cantado la victoria del progresismo fluido, y que ahora se muerden la lengua cuando ven a ‘niños’ de 18 años con rosario en mano o niñas de 20 usando bellas mantillas blancas o negras, o leyendo el catecismo y hasta clásicos de la espiritualidad cristiana. Pues qué se le va a hacer, Dios es el Dios de las sorpresas, de las buenas sorpresas.
Además, estos sienten que llegan a una gran ‘familia’, la Familia, con propiedades no solo en todo el mundo, sino también en el reino celestial, en una época en que para los profetas del ateísmo la propia institución familiar debía ser una reliquia de museo, al lado del radio de transistores o del teléfono con cables.
Es claro que los profetas del ateísmo, sus secuaces y sus jefes, no gustan de eso. Pero el problema es que se siente una fuerza nueva, cargada de potencia. Que no viene de Kriptón, sino de Aquella que dijo un día que su Corazón triunfaría, y que es más terrible que un ejército en orden de batalla.
Porque la batalla contra el general Zod hasta ahora comienza…
Por Saúl Castiblanco








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