viernes, 30 de enero de 2026
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Denuncian su obstinado anticristianismo y manipulación informativa de la BBC

Periodistas y analistas acusan a la cadena británica de haberse convertido en “una máquina de propaganda” donde los hechos importan poco.

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BBC Londres

Redacción (28/01/2026 16:23, Gaudium Press) Según un reportaje de Religión en Libertad, durante décadas, la BBC fue considerada un modelo mundial de objetividad y rigor informativo. Sin embargo, los últimos años han dejado al descubierto una gran crisis de credibilidad dentro de la cadena pública británica, marcada —según diversos analistas— por un sesgo ideológico cada vez más evidente, donde el anticatolicismo ocupa un lugar central.

Del mito de la imparcialidad a la manipulación abierta

El programa Panorama, uno de los más reconocidos de la cadena, unió diferentes partes del discurso con la clara intención de hacer decir a Trump lo que nunca dijo: instar a sus seguidores a tomar por la fuerza el Capitolio. Lo más grave fue la omisión del pasaje en el que el exmandatario exhortaba a manifestarse de forma pacífica y patriótica.

El escándalo estalló tras la filtración de un informe interno elaborado por Michael Prescott, consultor independiente encargado de supervisar las normas editoriales de la BBC hasta comienzos de 2025. En el documento, publicado por The Telegraph el 9 de noviembre, Prescott expresaba su persistente preocupación por la BBC debido a su cobertura sesgada de temas como la raza, el género, la guerra en Gaza y la política internacional. El resultado fue devastador: demandas millonarias, dimisiones en la cúpula directiva y una grieta aún más profunda en la reputación del medio.

Un sesgo que se extiende al cristianismo

Más allá de los errores en materia política, diversos ex trabajadores han denunciado una tendencia aún más preocupante: el anticristianismo sistemático. Catherine Utley, periodista de la BBC entre 1983 y 2012, describió dos episodios reveladores.

El primero, durante el incendio de Notre-Dame en 2019, cuando observó que “mientras ardía el símbolo más majestuoso e importante de la cristiandad francesa, durante toda la retransmisión en directo de ‘mi’ BBC no se mencionó ninguna de estas palabras: ‘cristiano’, ‘cristianismo’, ‘católico’, ‘adoración’, ‘sagrado’, ‘misa’, ‘Semana Santa’”. Según Utley, el suceso fue tratado como si se tratara simplemente de una atracción turística o algo por el estilo.

El segundo episodio ocurrió durante la visita de Benedicto XVI a Londres, cuando fue reemplazada de forma repentina e inexplicable por un colega que no tenía ningún conocimiento de temas eclesiásticos. A su juicio, el relevo no fue casual, “parecía que la BBC lo había elegido precisamente por eso. Era de esperar, ya que ahora solo hay un tema católico al que se da importancia: el escándalo de los abusos sexuales”.

Silencio ante sus propios abusos

Paradójicamente, la misma cadena que ha hecho de los abusos eclesiásticos un tema recurrente fue escenario de uno de los mayores escándalos sexuales en la historia mediática británica. Scotland Yard tuvo que investigar al famoso presentador Jimmy Saville, descrito por los servicios de inteligencia como un ‘peligroso depredador sexual’.

Se presentaron hasta cuatrocientas denuncias en su contra, que incluían abusos a menores y actos de necrofilia. Lo más inquietante, según varios analistas, es que Saville logró durante cuarenta años engañar no solo a sus víctimas, sino a toda una nación, mientras altos mandos de la BBC habrían sido, al menos, cómplices por omisión.

En lugar de hacer autocrítica, la cadena lanzó en 2006 el documental Sex Crimes and the Vatican, que pretendía denunciar los abusos dentro de la Iglesia Católica. El resultado, según el sociólogo Massimo Introvigne en Avvenire, fue un trabajo plagado de errores garrafales y que constituía una simple acusación anticlerical, salpicada de afirmaciones rotundamente falsas o basadas en el desconocimiento de los principios más elementales del derecho canónico.

El ataque a Benedicto XVI

El documental, además, dirigió sus dardos directamente contra Benedicto XVI, presentando falsedades sobre su papel en la Congregación para la Doctrina de la Fe. Entre las acusaciones, se sostenía que la carta De delictis gravioribus —firmada por el entonces cardenal Ratzinger en 2001— había sido un regalo a los pedófilos. Sin embargo, el texto introducía justamente una disciplina más severa y extendía los plazos de prescripción para perseguir los delitos de abuso.

No obstante, la BBC ha reconocido en otras ocasiones su manipulación de temas históricos relacionados con la Iglesia. En una polémica reciente, tuvo que rectificar y admitir que ocultó la oposición de la Iglesia a Hitler en uno de sus documentales sobre la Segunda Guerra Mundial.

Nigeria: el dolor cristiano minimizado

Otro ejemplo del sesgo anticristiano de la cadena, según el análisis de Valerio Pece en Il Timone, es la cobertura sobre Nigeria. En su intento de equilibrar la narrativa, la BBC insistió en que los grupos islamistas habrían asesinado solo a 3.000 cristianos en ocho meses, frente a las 7.000 víctimas que reportan diversas fuentes independientes.

Además, la cadena subraya reiteradamente que también han muerto musulmanes moderados, diluyendo el carácter de persecución religiosa. “Convertir a Trump en el eje central de la historia para evitar enredarse en los hechos puros y duros” —señala Pece— ha sido una estrategia frecuente de la BBC. Pero este enfoque, lejos de informar, no es periodismo de investigación, sino desvío de la atención.

Lenguaje ideológico y censura interna

El giro ideológico de la cadena llegó a un extremo insólito en 2025, cuando la veterana presentadora Martine Croxall fue reprendida formalmente por corregir en directo el término personas embarazadas por mujeres mientras leía el teleprompter.

Durante un informe sobre los riesgos del calor extremo, Croxall —sorprendida por el lenguaje neutro— sustituyó espontáneamente la expresión pregnant people por women, acompañando el gesto con un leve arqueo de cejas. La BBC consideró la corrección una falta grave, argumentando que los mensajes de apoyo recibidos en redes sociales confirmaban la idea de que la presentadora había expresado un punto de vista personal en las controversias sobre la identidad trans.

De punto informativo a máquina de propaganda

Para Valerio Pece, la conclusión es evidente: la BBC, “en tiempos gloriosa cadena de televisión, hoy es una triste máquina de propaganda, donde si los hechos contradicen la teoría, peor para los hechos”.

El mito de la imparcialidad británica parece haberse derrumbado definitivamente. En su lugar, ha quedado una redacción dominada por agendas ideológicas y un notorio desprecio hacia la fe cristiana, lo que, según sus críticos, explica buena parte de su creciente descrédito como medio informativo.

Con información de Religión en Libertad

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