viernes, 09 de enero de 2026
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“Dios no abandona a sus hijos”: capellán militar explica cómo celebra la Misa en el frente de guerra

El padre Patrick Riffle, capellán de la Marina estadounidense, comparte su experiencia llevando la Eucaristía a los soldados desplegados en zonas de combate, con la ayuda de un pequeño pero poderoso kit de Misa.

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Foto: screenshot YouTube

Redacción (08/01/2026 09:51, Gaudium Press) ¿Alguna vez te has preguntado cómo se celebra la Misa en medio del ruido de los helicópteros, la tensión del combate o la soledad del desierto? Para los capellanes militares, llevar el sacrificio eucarístico a los hombres y mujeres en uniforme es una verdadera misión de fe.

Durante el congreso SEEK 2026, realizado en Denver, Colorado en Estados Unidos, el padre Patrick Riffle, capellán de la Marina de los Estados Unidos, ofreció a ChurchPOP una mirada exclusiva al interior de un kit de Misa de campaña, el pequeño pero poderoso conjunto de elementos que permite hacer presente a Cristo incluso en los lugares más inhóspitos.

SEEK es un evento anual organizado por la Comunidad de Estudiantes Universitarios Católicos (FOCUS), una organización dedicada a evangelizar y formar a jóvenes en la fe, especialmente dentro del ámbito universitario. En este contexto, el testimonio del padre Patrick conmovió a los asistentes.

La Misa en medio del combate

“En el ámbito militar, pasamos mucho tiempo celebrando la Misa en lugares no tradicionales. Por eso, particularmente en la Marina y el Cuerpo de Marines, utilizamos lo que llamamos un kit de Misa de campaña como este”, explicó el sacerdote mientras mostraba cuidadosamente los objetos que guarda en su mochila.

Su vida pastoral transcurre entre bases, portaaviones, campos de entrenamiento e incluso zonas de conflicto activo. “Primero que nada, llegar al lugar. Muchas veces viajamos en helicóptero, así que usamos lo que se llama nuestro craneal, que nos permite estar seguros mientras estamos a bordo del helicóptero”, comentó.

Una vez en el destino, el capellán saca de su kit cada objeto: “Dentro del kit de Misa tenemos todo lo que necesitamos para celebrar la Misa. Llevamos un pequeño misal y un atril para colocarlo. Tenemos la patena, nuestro pequeño cáliz y todos los manteles litúrgicos que necesitamos”, explicó.

Pero hay algo que no puede faltar, incluso en medio del viento y el polvo, las velas. “También tenemos unas velas muy prácticas que cuentan con una pequeña protección contra el viento para que no se apaguen”, añadió sonriente.

El padre Patrick también mostró una pequeña campana para la consagración —“en caso de que tengamos un monaguillo”—, un detalle que revela el respeto y cuidado con que los capellanes procuran mantener la solemnidad del rito, incluso cuando el altar es una caja de municiones o una piedra improvisada en medio del campo.

Cristo entre los uniformes

El padre Patrick explicó que los capellanes de la Marina atienden a todos los servicios marítimos, la Marina, los Marines y la Guardia Costera. Su misión va más allá de lo litúrgico, acompañan a los soldados espiritualmente, los confiesan, oran con ellos antes de las misiones y los confortan en momentos de temor o pérdida.

“Fui reclutado mientras estaba en el seminario”, recuerda el sacerdote. Estudió en el Colegio Norteamericano de Roma, donde una presentación sobre la capellanía naval lo marcó. “Fue clave en mi discernimiento para realizar trabajo misionero como sacerdote diocesano”, cuenta.

Tras su ordenación, sirvió seis años en una parroquia, experiencia que describe como fundamental para entender las necesidades humanas. Luego, decidió dar un paso más, “Después de esos años en la parroquia, partí al entrenamiento básico”.

Completó la escuela de capellanía y lleva ya diez años en servicio activo. Su labor lo ha llevado a distintos destinos, desde portaaviones y bases a lo largo de Estados Unidos, hasta Okinawa, Japón, donde acompañó a tropas desplegadas en misiones internacionales.

La Eucaristía en el frente

El simple gesto de un sacerdote que despliega su pequeño altar es un signo poderoso del amor de Dios. Cada Misa en campaña es un acto de esperanza. Allí, entre uniformes, cascos y fusiles, Cristo se hace presente.

“Celebrar la Eucaristía en medio del campo de batalla nos recuerda que Dios no abandona a sus hijos, sin importar dónde estén”, afirma el capellán.

El padre Patrick Riffle y tantos otros capellanes militares son un testimonio de que la fe no conoce fronteras. Con cada Misa, llevan consuelo, fortaleza y la paz del Evangelio a quienes más lo necesitan: los hombres y mujeres que arriesgan su vida cada día.

Con información de ChurchPop

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