De acuerdo al Arzobispo Mayor de los Ucranianos, no hay un solo sacerdote católico en los territorios ocupados.

Mons. Schevchuk, Arzobispo Mayor de los Ucranianos
Redacción (28/01/2026 11:20, Gaudium Press) En un muy preocupante informe del pasado 26, el prestigioso medio católico americano National Catholic Register estampa el titular Fuerzas rusas están liquidando a la Iglesia Católica en la Ucrania ocupada (‘Russian Forces Are Liquidating the Catholic Church in Occupied Ukraine’).
Se trata de un reporte elaborado por Colby Barret y Steven Moore, quienes estuvieron en el frente de batalla, y se encontraron con hechos y estadísticas “horroríficas”. “Descubrimos que las tropas rusas no solo buscan destruir la identidad ucraniana. Rusia ha librado una campaña para erradicar la fe”, afirman sin ambigüedades.
“Las estadísticas son aterradoras. Rusia ha asesinado a 52 líderes religiosos, ha destruido o dañado más de 650 iglesias y ha buscado erradicar o reprimir a los grupos religiosos a los que se opone. En la Ucrania ocupada por Rusia, ningún grupo religioso, salvo los afiliados a la Iglesia Ortodoxa Rusa, alineada con el Kremlin, está a salvo. Personas de fe se han convertido en mártires”, aseguran.
Pero en esta persecución generalizada a la fe, “los ataques contra los católicos han sido particularmente severos”. “Los católicos ucranianos han sido atacados, silenciados y expulsados o relegados a la clandestinidad en los territorios ocupados por Rusia”.
En el 2019, habían cerca de 5 millones de católicos en Ucrania.
“Hoy, según el arzobispo mayor Sviatoslav Shevchuk, no queda ni un solo sacerdote católico en los territorios ocupados. Rusia ha prohibido formalmente a la Iglesia greco-católica ucraniana y a organizaciones católicas como los Caballeros de Colón operar en estas zonas. Iglesias católicas en Mariupol, Maryinka, Volnovakha y Lysychansk han sido destruidas, mientras que los sacerdotes que se negaron a abandonar sus parroquias sufrieron tortura y abusos. Rusia también ha atacado ciudades alejadas de sus fronteras con Ucrania, incluyendo Lviv, el centro del catolicismo en Ucrania. En septiembre pasado, conocimos a un creyente católico que perdió a su esposa y tres hijas en un ataque con misiles hipersónicos rusos”.
Para estos autores, la persecución a las denominaciones religiosas ajenas a la Iglesia ortodoxa rusa, particularmente los católicos, no son “una nota al pie de la guerra, sino un objetivo central de la campaña rusa”.





Deje su Comentario