Camp Lolek, en California, fue protegido de un incendio forestal y sus fieles atribuyen el hecho a la Virgen María bajo la advocación de Nuestra Señora de Champion.
Redacción (13/01/2026 11:09, Gaudium Press) Lo que prometía ser un campamento de verano más, se transformó en un vivo testimonio de fe. En septiembre de 2024, el Camp Lolek, ubicado en California, Estados Unidos, fue inexplicablemente protegido de un voraz incendio forestal. Los organizadores no dudan en afirmar que fue la intercesión de la Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora de Champion, la que salvó el lugar.
“El fuego simplemente se detuvo en el límite de nuestra propiedad”, relató Kenny Lund, uno de los propietarios del campamento y del Centro de Retiros San Eduardo, durante una entrevista concedida a ChurchPOP en la conferencia SEEK 2026, celebrada en Fort Worth, Texas.
Las instalaciones del Camp Lolek tienen una historia que se remonta a 1941, cuando fueron fundadas por las Sisters of Social Service bajo el nombre de Camp Mariastella. Décadas después, el sitio fue adquirido por un grupo de fieles encabezados por Lund, con el propósito de mantener el espíritu católico vivo y ofrecer un espacio de encuentro con Dios, la naturaleza y la comunidad.
En septiembre de 2024, mientras se realizaban trabajos de ampliación y restauración, la región fue azotada por el Bridge Fire, un incendio forestal que llevaba semanas avanzando con fuerza y amenazando poblaciones enteras. “El fuego avanzó y amenazó a todo el pueblo; de hecho, evacuaron completamente Wrightwood, y descendía por nuestro cañón. Estaban a punto de abandonar y darse por vencidos con el campamento porque estamos totalmente rodeados de bosque”, explicó Lund.
El fuego se detiene
Fue entonces cuando ocurrió algo que nadie esperaba. “Milagrosamente, el fuego simplemente se detuvo en el límite de nuestra propiedad y ardió completamente a ambos lados. Al este, al oeste y al sur todo estaba en llamas, pero no entró ni tocó el campamento”, afirmó.
Incluso los bomberos, testigos directos del fenómeno, no lograban comprender lo sucedido. “El capitán de bomberos dijo que estaban a punto de retirarse y que el viento en nuestro cañón simplemente se detuvo. Fue como si se hubiera apagado”, recordó Lund.
El mismo capitán conversó luego con la directora del campamento —hija de Kenny—, y al escuchar su explicación, quedó sin palabras:
“Habló con mi hija, que es la directora del campamento, y le preguntó si podían quedarse allí por si el fuego se reavivaba, dijo que era algo de lo más extraño. Comentó que el viento se detuvo justo al llegar al límite de nuestra propiedad, y ella respondió: ‘Bueno, tenemos a cientos de personas orando y pidiendo la intercesión de Nuestra Señora de Champion, quien detuvo el incendio forestal más grande en la historia de Estados Unidos’. Y él dijo: ‘Pues eso fue lo que pasó, porque no tiene ningún sentido que el viento simplemente se detuviera y perdonara su campamento’”.
Con gratitud, Lund expresó: “Ese verano pudimos abrir con normalidad, seguimos acogiendo 65 retiros, y es ahora cuando realmente consideramos este lugar como tierra sagrada”.
Nombrado en honor al apodo de San Juan Pablo II, Camp Lolek busca reflejar el espíritu alegre, aventurero y profundamente mariano del santo polaco. Durante todo el año, el centro acoge retiros, actividades espirituales y encuentros juveniles, inspirados en la fe y en el amor a la Virgen María.
Nuestra Señora de Champion
La historia del milagro vivido en Camp Lolek guarda una misteriosa conexión con Nuestra Señora de Champion, título bajo el cual la Virgen María se apareció en 1859 a Adele Brise, una humilde inmigrante belga en Wisconsin. En aquel lugar, la Virgen le pidió que enseñara el catecismo y ayudara a los niños a conocer su fe.
Años más tarde, en 1871, durante el incendio de Peshtigo, el más devastador en la historia de Estados Unidos, las llamas arrasaron miles de hectáreas, pero no tocaron el santuario donde Adele y otras familias rezaban el Rosario, hecho que la tradición reconoce como una protección milagrosa.
El 28 de diciembre de 2024, el obispo David Ricken, de la diócesis de Green Bay, anunció el inicio formal de la causa de beatificación de la Sierva de Dios Adele Brise, invitando a los fieles a compartir testimonios y favores recibidos por su intercesión.
Así, más de 150 años después, el nombre de Nuestra Señora de Champion vuelve a resonar, esta vez en California, donde el fuego, una vez más, “simplemente se detuvo” ante la oración confiada de sus hijos.
Con información de ChurchPop






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