Una joven de Michigan experimenta una curación inexplicable tras orar al Beato Solanus Casey, lo que podría impulsar su canonización.
Foto: Diócesis
Redacción (04/04/2025 08:22, Gaudium Press) Católicos de muchos lugares el mundo confían con todo el corazón en el poder de la oración y la intercesión de santos y beatos. Un ejemplo reciente es el de Mary Bartold, una joven de DeWitt, Michigan, cuya vida cambió gracias a sus constantes oraciones al Beato Solanus Casey, reconocido por su ministerio de sanación y compasión. Según Mary y su familia, la desaparición de dos tumores que habían sido diagnosticados en su cuerpo se debió a la intervención del Beato, sin la necesidad de un tratamiento médico tradicional.
La historia de Mary comenzó a finales de abril de 2024, cuando, con tan solo 16 años, empezó a experimentar intensos dolores abdominales mientras estudiaba. La joven, que cursaba segundo año en la escuela secundaria católica Lansing-Michigan, no comprendía el origen de esos dolores.
Los médicos realizaron una tomografía computarizada y una ecografía abdominal que revelaron la presencia de dos tumores, uno en cada ovario: el uno tenía 7,3 centímetros y el otro de 1,5 centímetros.
El diagnóstico fue como una tormenta en cielo despejado para Mary y su familia. La preocupación por su salud creció al saber que los tumores eran teratomas, tumor de origen embrionario formado por varios tipos celulares, lo que requería una cirugía para su extirpación. En ese momento, ella se sintió angustiada, especialmente por el temor de no poder ser madre. En un esfuerzo por encontrar una solución, los padres de Mary, Susan y Rick Bartold, decidieron llevarla a la University of Michigan Health, donde consultaron a médicos católicos. Según Susan, “elegimos a profesionales católicos específicamente para asegurarnos de que ‘entendieran lo que estaba sucediendo’ y ‘tomaran decisiones morales que no estuvieran guiadas por creencias seculares’”. Médicos que valoraran bien el sentido católico de la maternidad.
Tras la valoración, los médicos la programaron para cirugía. Sería el 2 de agosto de 2024; pero antes de esa fecha, la familia de Mary decidió realizar una peregrinación a la tumba del Beato Solanus Casey en Detroit, conocido por sus milagros y por su tierna piedad. Susan, la madre de Mary, organizó una novena en la que participaron amigos, familiares y la comunidad católica. Para toda la familia, la figura de Casey era símbolo de fe y conexión personal, ya que el beato había trabajado en el Monasterio de San Buenaventura en Detroit y había sido fundamental en la fundación del Comedor Social Capuchino para los necesitados. “La vida de Casey es una inspiración”, expresó Susan, quien añadió que no dudaba que él podría haber ayudado a sus propios padres en tiempos de pobreza.
A medida en que se acercaba la fecha de la esperada operación, Susan intensificó sus oraciones al Beato, pidiendo fervorosamente por la sanación de su hija. En un momento intenso de oración recordó que el 30 de julio de 2024, el día en que Mary debía someterse a la resonancia magnética preoperatoria, coincidía con el día festivo de Solanus Casey. En esa ocasión, Susan rezó: “Solanus, hoy es tu día festivo. Lo hago por ti. Sé que tienes una gran noticia”.
El 31 de julio, la familia Bartold recibió una llamada sorprendente de los médicos: tras revisar las imágenes de Mary, los radiólogos concluyeron que los tumores habían desaparecido por completo.
“Mi primer pensamiento fue que… fue un error”, comentó Mary, pero los estudios posteriores confirmaron que ya no había rastros de los tumores.
La familia, atónita, desconcertada, pero infinitamente agradecida, no dejó de expresar su asombro por lo ocurrido.
“Nos olvidamos del poder de la oración y esto es solo un testimonio del poder de la oración”, compartió Susan. El día en que se suponía que Mary debía ser operada, la familia regresó a la tumba del Beato Solanus Casey para agradecer por la curación recibida. Allí, presentaron la documentación del caso ante el Centro Solanus Casey con la esperanza de que el milagro de Mary ayude a avanzar el proceso de canonización del beato.
Cabe recordar que, en 2017, el Papa Francisco reconoció un milagro relacionado con el Beato Solanus Casey, el cual involucraba la curación de una mujer con una afección cutánea genética tras orar ante su tumba en Detroit. Si el Vaticano confirma este nuevo milagro, podría acelerar el proceso de canonización de Casey, quien es un modelo de santidad y fe.
La familia Bartold se mantienen firmes en su apoyo a la canonización del Beato Solanus Casey. Mary, por su parte, expresó que se sentiría “honrada” si su historia fuera la que contribuyera a que Casey fuera reconocido como santo. “Merece ser canonizado”, afirmó con determinación. Este caso se suma a los muchos testimonios de personas que creen en la intercesión de Casey para la sanación, y resalta la profunda fe y esperanza que ofrecen las oraciones de intercesión.
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