Durante el 30º aniversario del medio Hispanidad en Madrid, destacados líderes empresariales defendieron públicamente que la fe influye en su forma de dirigir y poner a las personas en el centro de la empresa.

Foto: Hispanidad
Redacción (30/03/2026 17:14, Gaudium Press) El 30º aniversario de Hispanidad, prensa digital española, celebrado en el CaixaForum de Madrid, dejó un mensaje en el mundo empresarial actual: directivos, banqueros y empresarios defendiendo abiertamente la influencia de la fe cristiana en su manera de liderar. Lejos de ocultar sus convicciones, los participantes coincidieron en que la fe no solo forma parte de su vida personal, sino que constituye un criterio concreto para tomar decisiones, afrontar crisis y construir organizaciones más humanas.
El director y fundador del diario, Eulogio López, marcó el tono del encuentro con una reflexión que sorprendió: hoy, dijo, una forma de ser original es mostrarse como católicos. A partir de esa afirmación, los participantes fueron compartiendo experiencias personales y profesionales en las que la fe cristiana ha influido directamente en su modo de dirigir.
Principios como la dignidad de la persona, la vocación de servicio, la coherencia, la humildad o la escucha fueron apareciendo de forma recurrente, dibujando un nuevo enfoque del liderazgo empresarial basado en valores humanistas.
Garamendi: defensa del humanismo cristiano
Antonio Garamendi, presidente de la CEOE— Confederación Española de Organizaciones Empresariales—, abrió el turno de intervenciones con una declaración directa: “Yo soy católico, soy vasco y, por tanto, soy español”. Con estas palabras, reivindicó la importancia de expresar la fe sin complejos y siempre con respeto hacia quienes no la comparten.
Garamendi defendió el humanismo cristiano como base para comprender la función social del empresario y el derecho natural, subrayando la necesidad de poner a las personas en el centro de las cosas. Además, recordó los difíciles años del terrorismo en el País Vasco, cuando, según relató, “prácticamente mataban a una persona a la semana”.
El presidente de la CEOE evocó esa etapa como una experiencia que marcó su visión del liderazgo y de la vida empresarial, especialmente por el impacto que tuvo en numerosos empresarios que fueron asesinados, secuestrados o extorsionados. Frente a ese contexto, defendió valores como la escucha, el diálogo y la educación, que, según dijo, no están de moda, pero resultan fundamentales para construir una sociedad más justa.
Javier Marín: dignidad humana y liderazgo compartido
En esa misma línea, Javier Marín, fundador y CEO de Singular Bank y vicepresidente del IOR — Istituto per le Opere di Religione (Instituto para las Obras de Religión)—, destacó que la fe cristiana influye directamente en la forma de dirigir equipos y empresas. “Cuando uno es católico, lo primero que te viene a la cabeza es el humanismo cristiano”, afirmó.
Para Marín, la clave del éxito empresarial no está en las estructuras, sino en las personas. “No hay buenas o malas empresas, hay buenos o malos equipos”, señaló, defendiendo la necesidad de liberar todas las capacidades de quienes forman parte de una organización.
El directivo subrayó además la importancia de un liderazgo menos vertical y más distribuido, inspirado en el principio de subsidiariedad. Según explicó, este enfoque requiere honestidad, humildad y generosidad para compartir ideas.
“La innovación viene de la generosidad para compartir ideas y la humildad para que el que esté enfrente te las mejore”, aseguró.
Flórez: servir también es rentable
Héctor Flórez, presidente de Deloitte España, defendió que los valores cristianos no son únicamente una cuestión moral, sino también una vía eficaz para mejorar la gestión empresarial.
“Aplicar valores humanistas, que emanan del cristianismo, si lo sabes gestionar bien, es rentable”, afirmó.
Flórez explicó que Deloitte ha impulsado en los últimos años un modelo de liderazgo basado en el servicio. En este enfoque, los directivos no consideran que tienen el derecho de que les sirvan los demás, sino el privilegio de servir a los demás.
El presidente de Deloitte también mencionó medidas concretas adoptadas por la compañía, como políticas de reparto de beneficios entre socios y profesionales cuando se superan los objetivos, así como cambios en la organización del trabajo para facilitar una vida más equilibrada a los empleados.
Según indicó, esta apuesta ha coincidido con los mejores resultados de Deloitte en Europa durante los últimos cuatro años y con reconocimientos como una de las mejores empresas para trabajar en España.
Ángel Ron: la coherencia tiene costes
Ángel Ron, socio fundador de Viable Capital Partners y expresidente del Banco Popular, centró su intervención en la conciencia personal y en el coste de mantener los principios.
‘Rígete por tu conciencia’, aconsejó a quienes se enfrentan a decisiones difíciles. Sin embargo, advirtió que actuar con coherencia no siempre resulta fácil: “Ser congruente con los principios tiene costes y hay que vivir con ellos”.
Ron también destacó la función social de las entidades financieras, especialmente en su relación con las pequeñas y medianas empresas, y defendió que el rasgo distintivo de un gestor cristiano debe ser el respeto a la dignidad de la persona.
En su conclusión dijo: “El dirigente cristiano se realiza y realiza la empresa cuando la dirige de acuerdo con sus valores”.
Ismael Clemente: decisiones difíciles y confianza en Dios
Ismael Clemente, CEO de Merlin Properties, ofreció uno de los testimonios más personales del encuentro. Reconoció que le daba pudor hablar públicamente de estas cuestiones, recordando el pasaje evangélico que invita a actuar sin buscar reconocimiento.
Aun así, compartió episodios de su trayectoria profesional en los que la fe influyó directamente en sus decisiones. Uno de ellos fue cuando le plantearon ejecutar despidos o abandonar su puesto. Clemente optó por marcharse. “Hice lo que creía que tenía que hacer”, explicó.
Durante la pandemia, se enfrentó a otra decisión difícil, perdonar a los inquilinos de centros comerciales afectados por los cierres o convertir la deuda en financiación futura. Eligió la primera opción.
El directivo también describió su forma de afrontar la incertidumbre a través de la oración, “Ayúdame a entender qué está pasando y a tomar las decisiones que correspondan”.
Además, compartió una reflexión sobre la experiencia espiritual: “Dios no siempre se toma la molestia de hablar contigo, tú piensas que no está funcionando, pero sí funciona”.
Sandra Segimón: evangelizar con el ejemplo
La intervención más personal llegó de la mano de Sandra Segimón, presidenta ejecutiva de Sushita, quien defendió abiertamente el papel del testimonio cristiano en el mundo empresarial. “En la comunidad católica nos hace falta ser valientes”, afirmó.
Segimón citó a santa Teresita de Lisieux para advertir que “el mal avanza cuando el bien está distraído haciendo cosas que no son las que tiene que hacer”, y trasladó esta idea al ámbito empresarial. “Hacer el bien significa luchar todos los días e intentar evangelizar con nuestro ejemplo”, sostuvo.
La empresaria insistió en que los valores no pueden quedarse en declaraciones formales. “No son para poner un cartelito en las oficinas o en los restaurantes. Los valores están para vivirlos”. También relató cómo un retiro de Emaús transformó su manera de dirigir. Según explicó, allí sintió “el amor de Cristo de una manera muy fuerte” y comprendió la vocación de servicio. “Fue mucho más útil Emaús que Harvard en gestión de personas”, afirmó.
A partir de esa experiencia, impulsó cambios en la cultura corporativa de su empresa, promoviendo la meritocracia, la escucha y la atención a trabajadores en situaciones vulnerables. Entre las iniciativas, destacó un proyecto desarrollado con Cáritas para formar a personas en riesgo de exclusión como especialistas en sushi.
La fe como guía en la empresa
Pese a la diversidad de trayectorias y sectores, todos los participantes coincidieron en varios puntos clave, la centralidad de la persona, el liderazgo entendido como servicio y la coherencia entre convicciones y decisiones. La fe apareció así no como una dimensión privada sin impacto profesional, sino como una fuente concreta de criterios para gobernar empresas, liderar equipos y afrontar momentos difíciles.
Con información de Religión en Libertad




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