“Si este fenómeno continúa, provocará una verdadera transformación en nuestras comunidades cristianas, dice el obispo de París.
Redacción (28/02/2026 14:22, Gaudium Press) En 2025, más de 17.800 adultos y adolescentes fueron bautizados en Francia, incluyendo 671 adultos en la diócesis de París, confirmando un incremento del 45% respecto al año anterior. Esta cifra va en aumento, ya que este año 786 adultos recibirán el bautismo en una parroquia parisina la tarde de la Vigilia Pascual.
Según las primeras cifras, se estima que este año hay 3.180 catecúmenos adultos solo en la región de Île-de-France, lo que representa un aumento del 20% en comparación con 2025.
Mientras los católicos entran en la Cuaresma y las diócesis de Île-de-France viven la primera fase del consejo provincial sobre el catecumenado y el neófito, el obispo Benoît Bertrand de Pontoise, vicepresidente de la Conferencia de Obispos de Francia concedió una entrevista a ese respecto publicada el 19 de febrero en la página de la Diócesis de París.
Nombrado obispo de Pontoise en junio de 2024, lo “impresionó la cantidad de catecúmenos y neófitos; recibí no decenas, sino cientos de cartas solicitando el bautismo —unas 400 de adultos y aproximadamente la misma cantidad de jóvenes este año—, lo que daba testimonio de una gran diversidad de orígenes, edades y entornos sociales”.
Según el prelado, en su diócesis “la gran mayoría de los catecúmenos provienen de familias de tradición cristiana; un pequeño número (entre el 7 y el 9 %) proviene del mundo musulmán. Lo que resulta muy sorprendente es que los jóvenes —estudiantes y jóvenes profesionales— representan más del 40 %.”
Los perfiles son muy diversos, provenientes de todos los estratos sociales, desde jóvenes hasta personas mayores, incluso muy mayores.
“En lo más profundo de ellos reside este deseo: un deseo de oración, de lo absoluto, de bondad, de fraternidad, de conocimiento de Dios, de quien prácticamente no saben nada. Descubren que donde hay deseo, hay un camino. Quieren comprender, descubrir la fe, el Evangelio. La causa principal de esta llamada es el Espíritu Santo, Dios obrando. Y esto nos impulsa a ser humildes”, agrega Mons. Bertrand.
“En Roma, este fenómeno les asombra y les interesa mucho. Por eso, el Papa León XIV se dirigió a los catecúmenos específicamente durante el Jubileo de la Juventud este verano. Les dijo: «Este crecimiento del catecumenado es como un don de Dios, como una sorpresa de Dios para su Iglesia». «Sorpresa» es la palabra correcta, porque no es gracias a nuestro trabajo que hay catecúmenos y neófitos. Da la casualidad de que estamos trabajando para lograrlo – afirma el prelado –, pero nos damos cuenta de que la gran mayoría llega espontáneamente por medios inesperados, por una sorpresa de Dios; esto es lo que él permite que su Iglesia experimente hoy.”
Este influjo de catecúmenos, dice el obispo, “nos impresiona y nos conmueve. En los próximos cinco años, si este fenómeno continúa, provocará una verdadera transformación en nuestras comunidades cristianas. Incluso es muy probable que el catecumenado, que antes era un servicio parroquial secundario, se convierta en el eje central de la vida pastoral. Muchas iniciativas girarán en torno a estos recién bautizados.”
Con información de la Diócesis de París.






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