El festival Janara en Benevento revive la brujería local, generando polémica entre la Iglesia y los exorcistas.
Finalizando el mes de marzo, la ciudad de Benevento, ubicada en la región italiana de Campania, al noreste de Nápoles, fue escenario de un festival oscuro. El evento, que se prolongó por varios días, reunió a miles de personas para celebrar las leyendas medievales que vinculan a la ciudad con la brujería, especialmente la figura de la “Janara”, una bruja que, según el folclore local, poseía poderes especiales. Durante el festival, las calles del centro histórico fueron tomadas por danzas rituales, invocaciones al diablo, simulacros de aquelarres y diversas actividades en torno al mundo de lo oculto.
Controversia religiosa en Benevento
El festival fue impulsado por el alcalde de Benevento, Clemente Mastella, veterano político democristiano que ha tenido una larga trayectoria, habiendo sido diputado, senador, europarlamentario y ministro en dos gobiernos diferentes, uno con Silvio Berlusconi y otro con Romano Prodi. Mastella ha estado al frente de la alcaldía desde 2016.
El festival Janara tuvo más de 20,000 asistentes, para los organizadores un ‘éxito’, lo que los ha llevado a planear una nueva edición en septiembre.
Pero las reacciones no se dieron a esperar.
La Asociación Internacional de Exorcistas, fundada en 1994 por el famoso padre Gabriele Amorth —uno de los mayores exorcistas de la historia, ha levantado una fuerte protesta contra la promoción de las prácticas relacionadas con la brujería.
En un comunicado, la Asociación expresó: “Favorecer el mundo de las tinieblas en vez del mundo de la luz solo puede conducir inevitablemente, antes o después, a consecuencias trágicas”. Para los exorcistas, la celebración de la brujería en un contexto tan abierto y popular no solo es peligrosa sino también contraria a los principios del cristianismo.
Algunas personas consideran que estas representaciones de brujería son solo un reclamo turístico o una mera actividad folklórica sin trascendencia real. Sin embargo, voces autorizadas advierten sobre los riesgos de normalizar estos comportamientos, ya que, a este festival asiste toda clase de público. Uno de sus principales asistentes son niños y adolescentes, lo que ha generado gran preocupación. Estos sostienen que al exponer a los más jóvenes a danzas rituales, hechizos y simulacros de aquelarres, se les está “normalizando lo feo y lo malvado”. Los exorcistas advierten que esta exposición podría tener efectos negativos en el desarrollo moral y personal de los jóvenes, es decir, estos eventos los acercan a temas oscuros en una etapa vulnerable de sus vidas.
Mastella se dice ‘católico’
En respuesta a las críticas, Mastella ha minimizado el impacto de las actividades del festival y ha desviado la atención hacia otros temas. “Como católico”, dijo el alcalde, “me preocupan diabluras muy distintas, así como los mercaderes que profanan el templo”.
No obstante, la Asociación de Exorcistas no ha quedado indiferente ante las declaraciones del alcalde y ha reforzado su postura. Según la Asociación, la brujería es “una realidad que en sí misma es objetivamente contraria al cristianismo, sino que es también enemiga de la libertad y de la dignidad del ser humano”. En su opinión, promover la brujería, incluso bajo la apariencia de cultura o folklore, “facilita a las personas conductas peligrosas para ellas y, por tanto, dañinas para el crecimiento humano, personal y social”. Además, la Asociación considera que “acercar a la población, niños y adolescentes incluidos, a cuestiones pertenecientes al mundo del mal, de los maleficios, de lo horrendo y macabro, como es el mundo de la brujería, denota una grave malicia interior y una falta de conciencia cívica, sobre todo en quien desempeña un papel político o institucional y promueve iniciativas perversas… Quien promueve el mal presentándolo como algo atractivo corre grandes riesgos”.
Choque entre tradición y moralidad en Benevento
Mientras algunos insisten en defender la libertad de expresión y la promoción de las tradiciones locales, otros tantos ratifican que la brujería no debe ser trivializada ni presentada como una forma de entretenimiento o atractivo turístico.
Con información de Religión en Libertad
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