viernes, 13 de marzo de 2026
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Niña japonesa de 8 años conmueve al pedir el bautismo: “Jesús es como un miembro de mi familia”

Minami Kimura, una niña de Tokio, sorprendió a su familia al decidir bautizarse tras descubrir la fe en su escuela católica. Su deseo incluso llevó a su madre a prepararse para recibir el bautismo junto a ella.

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Foto: Facebook

Redacción (13/03/2026 14:57, Gaudium Press) Kimura, una niña japonesa de ocho años, está tocando corazones por la autenticidad de su deseo el cual era recibir el bautismo y acercarse más a Dios.

Minami vive en Tokio y se prepara para bautizarse durante la próxima Vigilia Pascual en la parroquia de Kojimachi. Su decisión no deja de sorprender, especialmente porque sus padres no son católicos. Sin embargo, la pequeña ha manifestado con claridad una convicción que nació muy temprano en su vida.

Desde los tres años, cuando comenzó a asistir a una guardería católica, Minami experimentó algo especial al escuchar hablar de Jesús. Con la naturalidad propia de su edad, recuerda que desde entonces “Jesús era como un miembro de mi familia” decía la niña.

El sacerdote jesuita que la está preparando para recibir el sacramento, el padre Kiyoshi Shibata, confirma que esa cercanía espiritual no es reciente. Según explica, Minami ha tenido la historia de Jesús en su corazón desde el jardín de infantes.

Una niña curiosa que busca comprender

Minami estudia en la escuela primaria católica Shirayuri Gakuen, donde conviven alumnos cristianos y no cristianos. Allí se enseñan elementos de la fe católica y relatos bíblicos, pero no es común que los estudiantes que no provienen de familias cristianas expresen el deseo de bautizarse.

En el caso de Minami, su inclinación hacia la fe se ha visto acompañada por una curiosidad intelectual poco habitual para su edad. A la niña le gusta mucho leer y, cuando encuentra un tema que despierta su interés, lo investiga con entusiasmo.

Así ocurrió cuando descubrió la historia de Helen Keller, la mujer que, a pesar de ser ciega y sorda, logró comunicarse y aprender gracias a la dedicación de su maestra, Anne Sullivan. Fascinada por este relato, Minami decidió aprender por su cuenta el alfabeto braille, utilizado por las personas ciegas para leer y escribir.

“Quiero bautizarme porque me acercará más a Dios”

Las clases de religión en su escuela y las conversaciones sobre la existencia de Dios y la vida de Jesús fueron alimentando su deseo de conocer más la fe cristiana. Con el tiempo, esa inquietud interior se transformó en una decisión concreta.

En mayo pasado, Minami anunció que quería bautizarse, “Quiero bautizarme porque me acercará más a Dios” , dice la niña mientras levanta las manos, como si quisiera expresar físicamente su deseo de llegar hasta Él.

Cuando habla de Dios, la niña destaca un rasgo inocente, “Él no se enorgullece cuando la gente le alaba o le agradece”. También le atrae la figura de Cristo por su manera de actuar. Según explica, lo que más le gusta es la forma de ser de Jesús.

El deseo de Minami no solo ha impactado a su comunidad escolar y parroquial. También ha provocado un cambio dentro de su propia familia. Su madre, Maiko, reconoce que la decisión de su hija la llevó a interesarse por el cristianismo y a conocerlo más a fondo. “Quise estudiar esta fe y profundizar mi comprensión del Dios cristiano”, explica.

Ese proceso de descubrimiento ha sido tan significativo que finalmente tomó la decisión ella también quiere bautizarse. Madre e hija recibirán el sacramento juntas. Para Maiko, uno de los aspectos más hermosos de la educación que recibe su hija es la vida espiritual que se vive en la escuela. Cada jornada comienza y termina con una oración, y a los niños se les enseña a vivir con gratitud.

Además, explica que hay una idea que Minami ha acogido con total naturalidad y es que “Jesús es nuestro amigo”. Para la madre, esta convicción se ha convertido en la base de la fe de su hija.

La forma en que Minami vive su fe también se refleja en pequeños momentos cotidianos. En una ocasión, durante una conversación familiar sobre fantasmas, la niña sorprendió a todos con su respuesta, ella dijo “Los fantasmas no dan miedo. No existen. Dios no crearía tales fantasmas”. Su madre recuerda con asombro ese momento que nunca había escuchado a un niño decir algo así con tanta seguridad.

Entre Juana de Arco y Teresa de Lisieux

Mientras se prepara para el bautismo, Minami todavía debe tomar una decisión importante: elegir su nombre cristiano. Entre las opciones que contempla hay dos santas que le llaman especialmente la atención. Por un lado, admira a Juana de Arco, a quien aprecia por su valentía y firmeza. Por otro, siente una gran simpatía por Teresa de Lisieux, conocida por su sencillez y su camino espiritual basado en la confianza en Dios.

Sea cual sea el nombre que elija finalmente, la historia de Minami muestra cómo la fe puede nacer incluso en los lugares más inesperados y en los corazones más jóvenes.

Con apenas ocho años, esta niña japonesa ha descubierto algo que muchos tardan toda una vida en comprender, que acercarse a Dios puede comenzar con un deseo sencillo, pronunciado con la pureza de un niño.

Con información de Religión en Libertad

 

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