En 2022, Bätzing declaró que los participantes en el Camino Sinodal querían seguir siendo católicos, “pero queremos ser católicos de otra manera”.
Redacción (20/01/2026 08:40, Gaudium Press) El obispo de Limburgo, Georg Bätzing, ha anunciado este lunes que no se presentará a la reelección como presidente de la Conferencia Episcopal Alemana (DBK), poniendo fin a seis años de mandato marcados por su impulso al controvertido Camino Sinodal y las consiguientes tensiones con el Vaticano.
La decisión, comunicada mediante una carta a los miembros de la Conferencia Episcopal, ha sido calificada como «una sorpresa» por medios católicos alemanes, aunque en los últimos meses el prelado había dejado abierta la posibilidad de no optar a un segundo mandato.
En su misiva, Bätzing, de 64 años, explica que ha tomado esta decisión «tras consultar y reflexionar cuidadosamente». El obispo ha reconocido que «han sido seis años intensos en los que los obispos, junto con muchos otros miembros del pueblo de Dios, logramos mucho y logramos un futuro sostenible para la Iglesia en nuestro país». Asimismo, ha manifestado que considera «una gran honra y alegría» haber ejercido este servicio «en tiempos verdaderamente exigentes, que al mismo tiempo abren nuevos espacios de acción».
La elección del sucesor en febrero
Los obispos alemanes elegirán al nuevo presidente de la DBK durante su asamblea plenaria de primavera, prevista del 23 al 26 de febrero de 2026 en Wurzburgo, apenas unas semanas después de la última asamblea del Camino Sinodal, que tendrá lugar a finales de enero en Stuttgart. La votación se produce en un momento crucial para la Iglesia en Alemania, tras una era marcada por profundos conflictos internos y con Roma.
Aunque todavía no se ha perfilado públicamente quién podría ser el próximo presidente de la DBK, algunos nombres comienzan a circular como posibles candidatos. El obispo de Hildesheim, Heiner Wilmer, cuenta con amplia experiencia en Roma y se le atribuye una sensibilidad ecuménica y mundial que podría favorecer el diálogo. También se mencionan como aspirantes con posibilidades al arzobispo de Paderborn, Udo Bentz, y al obispo de Maguncia, Peter Kohlgraf. Tras la conflictiva era Bätzing, la elección representa una oportunidad para una corrección de rumbo en la Iglesia alemana.
Lógicamente ninguno de los cuatro obispos católicos fieles entra en las quinielas.
Un mandato marcado por el Camino Sinodal
Bätzing fue elegido presidente de la Conferencia Episcopal Alemana en marzo de 2020, poco después de la primera asamblea del Camino Sinodal, el proceso de reforma eclesial que ha definido su mandato. Como copresidente del presidium del Sínodo junto a la presidenta del Comité Central de los Católicos Alemanes (ZdK), Irme Stetter-Karp, el obispo de Limburgo ha impulsado propuestas de cambio en la doctrina católica que han generado fuertes tensiones con el Vaticano.
Entre las iniciativas más polémicas del Camino Sinodal se encuentran las relativas a la ordenación sacerdotal de mujeres, la bendición de parejas homosexuales y la administración de la comunión a personas en situaciones matrimoniales irregulares. En 2022, Bätzing declaró que los participantes en el Camino Sinodal querían seguir siendo católicos, «pero queremos ser católicos de otra manera». Tras la visita de todos los obispos alemanes a Roma ese mismo año, el prelado subrayó que aquellos que se mostraban más críticos con las decisiones del Sínodo habían planteado preguntas para «obtener claridad» y «respuestas claras» en el sentido de «¿se puede hacer esto o no?». Bätzing enfatizó entonces: «Y no hubo una respuesta clara. Por eso estoy agradecido».
Un patrón de mandatos breves
La renuncia de Bätzing a un segundo mandato sigue una tendencia reciente en la presidencia de la DBK. El obispo de Limburgo sucedió al cardenal Reinhard Marx de Múnich, quien en 2020 también decidió sorpresivamente no presentarse a la reelección. Antes de Marx, el arzobispo de Friburgo, Robert Zollitsch, también ejerció el cargo durante un único mandato de seis años. Este patrón contrasta notablemente con la estabilidad de épocas anteriores: su antecesor, el cardenal Karl Lehmann, presidió la Conferencia Episcopal durante más de dos décadas, de 1987 a 2008, marcando profundamente el rumbo de la Iglesia en Alemania.
En su carta de despedida, Bätzing ha agradecido a los colaboradores del Secretariado de la Conferencia Episcopal Alemana su apoyo durante estos años. Para el futuro de la DBK, el prelado ha expresado su deseo de que continúe «el valor para la palabra abierta, la lucha constructiva y la disposición a acercarse mutuamente, para dar testimonio juntos de la alegría de la fe a los fieles de nuestro país y a muchos más».
Con información de InfoCatólica






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