Mons. Niall Coll, obispo de Raphoe, habló en presentación del libro ‘Transformative Renewal in the Catholic Church’. Habló del catolicismo para la generación Z. Dijo que sinodalidad pero con coherencia.

Foto: The Irish Catholic
Redacción (27/02/2026 09:05, Gaudium Press) Niall Coll, Obispo de Raphoe, ha lanzado un mensaje directo en un momento en que el debate sinodal centra buena parte de la agenda eclesial irlandesa: la nueva generación de católicos no busca experimentación progresista ni discusiones interminables, sino verdad. Lo hizo ante más de cien personas reunidas en Kimmage Manor con motivo de la presentación del libro Transformative Renewal in the Catholic Church (Renovación transformadora en la Iglesia Católica) del padre John O’Brien CSSp.
La «generación i» y el regreso a la tradición
El Obispo centró su intervención en lo que denominó la «generación i» o «Gen-Z», los jóvenes nacidos a partir de 1995 que han crecido en una cultura poscristiana, digital y moralmente fragmentada. Lejos de reclamar cambios doctrinales, este grupo muestra, a su juicio, signos de un renovado rigor en la fe.
«Habiendo crecido completamente en una cultura poscristiana, digital y moralmente fragmentada, no tienen memoria heredada de la Irlanda católica. Paradójicamente, esto lleva a muchos de ellos a buscar claridad, coherencia y tradición. Con frecuencia son conversos, atraídos por la solidez doctrinal, la profundidad sacramental y la continuidad con la tradición de la Iglesia. Para ellos la Iglesia reside en una verdad que es inteligible en el cuerpo y exigente, no en la adaptabilidad», afirmó.
Coll señaló que, mientras los procesos sinodales suelen concentrarse en estructuras y procedimientos, muchos jóvenes están planteando una pregunta más elemental: ¿qué cree realmente la Iglesia? «Habiendo crecido en medio de una elección constante, una sobrecarga de información y una ambigüedad moral, les interesa menos la conversación y más la formación que produzca convicción y confianza», sostuvo.
Una advertencia a los líderes eclesiales
En una observación especialmente directa, el Obispo advirtió a quienes ocupan posiciones de liderazgo que la realidad del terreno no se corresponde con las prioridades del debate institucional. «Si hoy estás en una posición de liderazgo, la mayoría de la gente que encuentras no está encendida por preguntas progresistas, y me resulta difícil decíroslo».
Coll puso también el dedo en la llaga sobre los riesgos de una sinodalidad desconectada de la doctrina. «Una sinodalidad que no esté anclada en la Escritura y la doctrina arriesga convertirse en una discusión interminable sin dirección. Esto pone de relieve uno de los desafíos más apremiantes: la catequesis y la formación de catequistas. La renovación no puede sostenerse sin formación».
Catequesis débil y fe fragmentada
El Obispo identificó la debilidad catequética como uno de los factores centrales de la fragilidad actual de la Iglesia. Muchos jóvenes católicos, advirtió, acceden hoy a la fe a través de fuentes en línea, con frecuencia fragmentadas y polarizadas, en lugar de hacerlo mediante una enseñanza estructurada en parroquias o escuelas. «Una Iglesia sinodal requiere no solo participación, sino comprensión; no solo voz, sino formación. El Pueblo de Dios no puede discernir en conjunto a menos que sea capaz de articular qué cree y por qué».
Coll valoró el marco propuesto por el padre O’Brien en su libro como un modo de integrar, sin disolverlas, las tensiones presentes en la Iglesia. «Su énfasis en el aprendizaje mutuo con integridad ofrece un marco por el cual el anhelo de coherencia y tradición que muestran los católicos de la generación i puede ser recibido como un don para la Iglesia, no como un problema a gestionar. La sinodalidad debe mantener unidas la escucha y la enseñanza, el discernimiento y la autoridad. La tarea no es elegir entre sinodalidad y tradición, sino integrarlas».
«Renovación lenta y a veces desigual»
El Obispo cerró su intervención con una llamada a la sobriedad frente a expectativas de soluciones rápidas. «La renovación será lenta y a veces desigual. Requiere una claridad teológica sostenida y una profundidad espiritual».
En su conclusión, Coll describió el libro presentado como «una visión bienvenida, esperanzadora y realista más allá del colapso institucional» y subrayó las condiciones para que esa renovación sea efectiva: «El futuro del catolicismo irlandés dependerá de si la Iglesia es capaz de ser a la vez sinodal y coherente: una Iglesia que escucha profundamente, enseña con claridad, forma de manera intencionada y da un testimonio cálido en un mundo herido».
Con información de The Irish Catholic / Infocatólica





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